
A Mi Dulce Villano
Capítulo 1
A Mi Dulce Villano Prólogo Antes del amanecer, temprano en la mañana, cuando todo el mundo estaba dormido. El sonido de los zapatos pesados resuena en la lujosa galería. Desde el exterior de la ventana arqueada, la luz azul del amanecer comenzó a inundar el cielo, iluminando el rastro de manchas de sangre roja que se extendían debajo de los pies del hombre. Un rastro brutal que no encajaba en el lugar que mostraba las obras maestras de los grandes artistas. La sangre pertenecía a los monstruos que fueron asesinados antes. El hombre subió tranquilamente las escaleras y se paró frente al dormitorio principal en el segundo piso. Sus ojos rojos oscuros mirando el pomo de la puerta se perdieron lentamente debido a la concentración. Pararse frente al dormitorio era más arduo y doloroso que pararse frente a una puerta llena de demonios. Justo antes de abrir la puerta, se quitó los guantes de cuero empapados de sangre y los dejó caer al suelo. Abrió la puerta y con una expresión cansada agitó su pelo empapado de sudor. Después de dar un solo paso más, el olor que impregnaba el dormitorio lo llevó a la locura. Está en su límite. Cuando su frenesí maníaco aumentó por culpa de la cantidad de energía consumida momentos antes, su cuerpo comenzó a calentarse y empezó a asfixiarse. La ola de energía que se deslizaba por su cuerpo era inusual. Tal vez esta vez iba a morir de locura, pero aun sabiendo eso él sonrió contento. Se quitó la chaqueta y la dejó caer al suelo, llegó a la cama entre tambaleos. Había una indefensa mujer durmiendo en la cama sin saber sobre la llegada del hombre. Jurgen miró el rostro suave de la mujer dormida y se quitó el resto de la ropa. El aire frío golpeó su piel caliente. Pero ni siquiera las brisas del invierno podían enfriarlo. "Dahlia". Se posó sobre la cama, llamando cariñosamente el nombre de su chica. Luego, acomodó y giró su cuerpo en su dirección. Acostado, Jurgen tomó la barbilla de Dahlia y la llamó una vez más. "Dahlia Axel Edelred". Sus ojos, que habían estado cerrados, se abrieron lentamente. "¿Jurgen...?" Sonrió y acarició suavemente la mejilla masculina con la superficie de sus uñas. "Necesito orientación". "...¿Fuiste a la puerta otra vez?" "Sí. Acabo de llegar a través del portal". Dahlia lo miró mientras sonreía atractivamente y colocaba su fina mano en el firme hombro caliente. Estaba más caliente de lo habitual. Además, con el solo tocar de su mano, su poder fue absorbido por él y comenzó a drenarse. ¿El agotó tanto su energía? ¿Aún sabiendo los peligros de caer en una fuga frenética y explotar? "Te dije que si te sobrecargas así, nunca más te volvería a guiar. Ve con otra persona, tienes el suficiente poder para conseguirla". Jurgen relamió sus labios secos ante el frío rechazo, descendiendo y arrodillándose ante los pies de Dahlia. "Tu eres mi guía". Contrariamente a su tono relajado, sus ojos eran como los de una bestia hambrienta. Un hombre que captura la atención a donde quiera que va. Su belleza te hechiza, luce maravillosamente guapo aún estando empapado de locura. Su cabello negro y sus brillantes ojos rubíes rojos demostraron la descendencia del archiduque Edelred. Su cuerpo musculoso desvestido y definido estaba arrodillado ante sus pies. Encogiéndose en un triángulo invertido debajo de sus amplios hombros. Un hombre tan respetado está arrodillado ante mí. Mordiéndose el labio, Dahlia se levantó y presionó violentamente su pie contra los genitales ajenos, que brillaban por el líquido preseminal. El hombre frunció el ceño y dejó salir un turbio gemido. "Dahlia, por favor". "No quiero". "Necesito algo de tu orientación, Dahlia". Después de una dolorosa súplica, ella le despegó los pies de su pene. Para después él agarrar su tobillo y presionar los labios contra su empeine blaquecino. Dejando una marca de sus mordidas en su tobillo rosa pálido, con un rastro de besos en su espinilla llegó a su rodilla lamiendola. Cada vez que sus labios calientes presionaban contra su piel, sus dedos de los pies se curvaban. Solo habían sido unos pocos toques de sus labios, pero la velocidad a la que su poder se agotó era inusual. Pero ella aún no lo había guiado. Debido a que su combinación es perfecta, ella no puede detener la transmisión natural del poder. Sacó la lengua y lamió la carne blanca en el interior de su muslo. Sorprendida, su corazón latió y revoloteó rápidamente. "No seas cruel". Una voz baja resonó entre sus piernas. Dahlia suspiró profundamente. Jurgen desató la bata de seda que ella llevaba puesta. Luego, presionó sus labios contra su delgada ropa interior. Su tersa piel se pudo sentir a través de la tela porque tenía poco vello. Mientras su lengua jugaba con sus labios vaginales, su cuerpo emanó un dulce aroma Era un aroma seductor que solo la mejor de las guías, "Liberty", podía dar. Tomó la ropa interior mojada con ambas manos y la rompió en dos. Sus ojos se estremecieron y transmitían miedo, penetrando precisamente los ojos del tercero. La terriblemente hermosa Dahlia Axel Edelred. Su piel brillaba como polvo de perlas y su cabello de color miel. Sus orejas están rojas con unos ojos transparentes que se asemejan a un lago forestal. ¿Está avergonzada? Se puso roja como si la hubieran pintado. "Divorciémonos. Me lo prometiste". Los labios de Jurgen mostraron disgusto con sus palabras rebeldes. Afortunadamente, se estaba recuperando de su peligroso estado simplemente tocándola, y su raciocinio estaba volviendo lentamente. "Es una pena, he perdido el sello familiar". "¿Tengo que rogar?" "Así que mandé a hacer uno nuevo, tendrás que esperar". Después de su respuesta despreocupada, se inclinó hacia adelante y le mordió los pálidos labios. Abrió sus piernas y puso su mano en el orificio que había sido mojado antes por él. Su mano se deslizó en la grieta resbaladiza empapada de jugo de amor. Acarició su clítoris regordete, bajó suavemente la mano dondé empujó profundamente uno de sus dedos en la abertura vaginal. "¡Ah!" Las caderas de Dahlia temblaron, asustada por el sentimiento extraño. El hombre de ojos rubíes enrolló los pezones con su lengua. Ella lo atrajo más agarrándolo de la nuca y atrapó su cuerpo con sus piernas. Sus zona intima se humedecio por el líquido erótico frotado contra la cintura, y el dedo que se apretó en su abertura vaginal aumentó repentinamente a dos. A regañadientes, Dahlia frotó la sábana con los dedos de los pies y finalmente le agarró el cabello lo más fuerte que pudo. Sus deseos no resueltos se izaron en sus ojos y fluyeron hacia ella. "Realmente... Estoy muy molesta contigo". Dahlia cerró los ojos con fuerza e inició un beso salvaje. Las lenguas calientes se entrelazan con los labios que se aferran entre sí como si estuvieran en una batalla, y una energía notablemente alta pureza se instó en él. Una energía terriblemente dulce y poderosa. [Traductor: PRYSE]