Bailando En Un Mar Legendario

Capítulo 163

Capitulo 163 Después de eso, Kira decidió junto con sus criadas qué adornos usaría para el día de la ceremonia. Aunque su vista se deslumbraba con la abundancia de sedas y cuentas, la sensación de ardor en su estómago no desaparecía fácilmente. Cada vez que pensaba en Merope, el fuego dentro de ella crecía más, lo que la hacía sentirse tan agobiada que casi quería golpearse el pecho. Debido a esto, incluso después de terminar sus tareas, Kira se escondió para tomar un respiro y fruncir el ceño. El sol del año de sequía aún brillaba intensamente, pero ni siquiera eso llamaba su atención. Mientras esperaba que Orión regresara, miraba pensativamente por la ventana de arco. En ese momento, escuchó los pasos y el ruido de armaduras de un grupo entrando. Al ver a Orión al frente, Kira corrió hacia afuera. —¡Orión, qué bueno que llegaste! Ella, tan emocionada, lo abrazó de inmediato sin pensarlo demasiado. El gran cuerpo de Orión y su ancha espalda le habían hecho tanta falta que no pudo evitar acercarse más. Mientras inhalaba con fuerza el olor a tierra y hierba que emanaba de él, Orión tembló notablemente. Con un movimiento rígido, levantó el brazo y abrazó a Kira. Sus palabras, apenas audibles para ella, llegaron a su oído. —Oye, está bien hacerlo como en casa, pero hay gente mirando... —¡Miren a la deidad! ¡Solo han pasado unas horas y ya está tan feliz de vernos! Desde atrás, Quidna soltó una risa burlona mientras hablaba. Al darse cuenta de la situación, Kira se apartó rápidamente, nerviosa. Ahora que lo pensaba, no se había percatado de que había otros soldados cerca. Los soldados armados, con sonrisas burlonas, observaban la escena. Orión, con los ojos muy abiertos y la boca torcida de manera extraña, la miraba fijamente. No importa. No me importa lo que los demás piensen… Pensó Kira, sintiendo sus orejas enrojecer involuntariamente. Se aclaró la garganta y se hizo la desentendida, escondiendo las manos detrás de su espalda mientras le decía a Orión. —Y-yo..bueno, ¿Qué tal el viaje? —Sí, todo bien. Pusimos todo en orden. Limpiaran y organizaran todo, ya he dado las órdenes. Ustedes, hemos terminado, cada uno regrese a su puesto. Orión, alzando la voz de manera esforzada, hizo que Quidna, con su tono burlón, le respondiera: —Por supuesto, nos alejaremos. Aunque alguien aquí nos recibe con tanto entusiasmo. —¡Gran guerrero, no olvide a los que hemos estado limpiando el camino todo el día! —¡Vayan ya! ¿No van a informar lo que han visto? Orión hizo un gesto con los brazos, y tras eso, los soldados se dispersaron rápidamente por el otro lado del palacio. Kira, con una mano sobre su mejilla, observaba la escena en silencio. Mientras tanto, pensaba en algo más. Si Orión realmente tuviera la intención de tomarla como su esposa, no habría hecho todo lo posible por alejar a los demás de esa manera. Este pensamiento la desgarraba el corazón, pero Kira lo aguantó. Ahora no era el momento de perder el tiempo, ni de hundirse en la desesperación que siempre sentía. De todas formas, Orión no debía encontrarse con Merope. Decidida a no permitir que Merope tuviera buenas noticias, Kira sintió una repentina oleada de motivación. Levantó la cabeza con determinación y, tomando el brazo de Orión, se colgó de él. —Orión, vamos a casa. ¡Nuestra familia nos está esperando! Orión, sorprendido por sus palabras, miró hacia abajo. —¿Ahora quieres ir a casa? El sol ya se está poniendo. Pensaba quedarme en el palacio o en la casa de Saphira. —¡No importa que se haga de noche! Quiero irme del palacio, aunque sea tarde, quiero descansar en casa... Aunque también quería dormir en los brazos de Orión, Kira aguantó ese deseo. Mientras mordía su labio inferior, Orión la miró con cierta sospecha. —Esto es raro. ¿Ha pasado algo mientras no estaba? Kira, que dudó por un momento, finalmente tomó una decisión. No iba a lograr nada ocultándoselo, y de todas maneras, tarde o temprano, llegaría a oídos de Orión. Con el deseo de contarle sobre la mala experiencia, Kira apretó los puños, que tenía ocultos detrás de su espalda, y dijo. —Tú, Orión. ¿Acaso has oído hablar de la persona que llegó a la Atlántida? Entonces, Orión cerró la boca con tanta firmeza que parecía aterrador, y la miró fijamente por un momento. Después de un rato, su voz salió rígida. —…He oído algo. ¿Por qué? —Yo… me la encontré. Al decirlo, Kira sintió como si el nudo que apretaba su estómago se deshiciera, y se sintió aliviada, como si una presión se hubiera soltado. Aprovechando el impulso, miró a Orión y continuó: —Esa mujer… conocí a Merope. Orión, ya no quiero quedarme más en el palacio. Quiero regresar a casa. Al escuchar esas palabras, el rostro de Orión se oscureció por la luz de fondo. Kira, curiosa por saber qué expresión estaba haciendo, lo miró fijamente. Fue en ese momento que Orión de repente extendió las manos y la levantó en el aire. Kira, que fue alzada en brazos, dejó escapar un pequeño grito de sorpresa y abrazó su cuello. —Orión, ¿qué estás haciendo? Mientras la sostenía, Orión comenzó a caminar rápidamente. Su paso era tan largo y su velocidad tan rápida que Kira no podría ni intentar seguirle el ritmo. Él, con una voz breve y concisa, dijo: —Vamos. Dijiste que nos íbamos a casa. Kira lo miró, atónita. Orión caminaba sin decir palabra, pero en un momento, Kira escuchó el sonido de sus dientes rechinando. En ese instante, Orión rápidamente se apartó del patio central y se dirigió hacia el establo, donde había dejado el burro. El sol amarillo ya se estaba poniendo, cambiando a un tono ámbar oscuro. *** A pesar de haber salido del palacio, Orión permaneció en silencio durante un largo rato. Su paso, mientras conducía al burro, ya lo había llevado fuera de la Plaza de la isla interior, pero aún mantenía los labios apretados como si estuviera absorto en sus pensamientos. Kira, sabiendo lo complicado que debía estar su estado emocional, no dijo nada. Sin embargo, cuando el puente que conectaba las dos orillas comenzó a acercarse y el velo que envolvía los cuernos de ciervo comenzó a ondear por el viento nocturno, su corazón comenzó a sentirse inquieto. ¿Había molestado a Orión con su actitud tan torpe? ¿Debería haber evitado mencionar a Merope por completo? Justo cuando Kira comenzaba a arrepentirse de sus palabras, Orión, que había estado observando a los trabajadores que iban y venían mientras instalaban los arreglos necesarios para la festividad, finalmente rompió el silencio. —Debería haber regresado al palacio tan pronto como escuché sobre esa mujer. Kira abrió los ojos sorprendida por esa inesperada conclusión. —¿Qué quieres decir con eso, Orión? —Si hubiera estado allí, las cosas tal vez habrían sido diferentes. Esa mujer, como una serpiente de Quíos, tal vez no habría tenido el valor de acercarse a ti. No debí permitir que te encontraras con ella. Sabía que era una mujer que había perdido la cabeza, pero nunca imaginé que sería tan descarada… El descaro de Merope era algo que incluso Kira encontraba difícil de creer. Al ver a Orión despeinándose y cubriéndose la frente, Kira notó que estaba mostrando su hábito cuando se culpaba a sí mismo, lo que hizo que su preocupación aumentara. Rápidamente, diji. —Espera, espera, Orión. Si estás preocupado por mí, estoy bien. No me pasó nada. Entonces, Orión, que estaba montado en el burro, se dio la vuelta rápidamente para mirarla. —¿De verdad? ¿Esa mujer no te dijo algo hiriente o hizo algo para molestarte? —¡No, para nada! ¡Saphira también estaba allí! Pregúntale después. ¡No pasó nada de eso! De hecho, fue ella quien tiró a Merope al suelo. Aunque no lo planeaba, ahora no podía creer que se hubiera sentido capaz de hacer algo tan violento. Quizás era porque había contado lo que había pasado a Orión que su ira se había calmado un poco. Kira se volvió más reservada y su voz se hizo más baja. —La princesa Merope, bueno, al menos se mostró amable conmigo… y… es pequeña y tiene un aspecto adorable. Es exactamente igual a lo que recordaba de mi memoria. Y… —¿Y qué más? Orión preguntó, insistente. Kira no respondió de inmediato y cerró los labios. Recordó la actitud de Merope, quien no dejaba de insistir en que quería encontrarse y pedir disculpas, o que le transmitiera un mensaje. En ese momento, Kira pensó por un instante que quería decirle a Orión lo descarada que era, pero pronto se dio cuenta de que transmitir esas palabras solo sería cumplir con el deseo de Merope de que lo hiciera. Así que, por el contrario, una sensación de querer callarse también surgió en ella. Sacudió la cabeza. —No. Solo pensaba que realmente era ese tipo de persona. Si la miras por fuera… no te imaginarías que podría usar un arma contra alguien. Al escuchar eso, Orión torció los labios de forma irónica. —Seguro que todos pensarían lo mismo. Si tuviera que elegir, diría que el que parece más peligroso soy yo. —No quise decir eso. Orión, tú no eres peligroso. Desde que te conocí en Delos, supe que en realidad no eres ese tipo de persona.. Kira, después de defenderlo, preguntó con cautela, temerosa de algo. —Tú, ¿tienes la intención de hablar con esa mujer de nuevo y hacer las paces… o algo así? Mientras preguntaba, Kira sentía una extraña esperanza de que Orión respondiera de forma negativa. De lo contrario, ¿qué debería hacer entonces? ¿Debería transmitirle las palabras de Merope? Mientras su corazón latía con fuerza, Orión, con una expresión de desagrado, respondió inmediatamente. —¿Qué estás diciendo? ¿Qué más podría tener que hablar con esa mujer? ¿Sabes lo que pensé cuando escuché de los hechos durante el día? Si estuviera solo, habría abandonado el festival y me habría ido de la isla interior, no quiero volver a hablar con esa mujer jamás. Orión, furioso, tiró de las riendas con fuerza, lo que hizo que el burro Leto soltara un resoplido y se quejara. Mientras calmaba al animal, Kira se dio cuenta de que sentía una pequeña alegría al ver cuán despectivo era Orión hacia Merope. Sintió vergüenza al darse cuenta de lo mezquina que estaba siendo. Sin embargo, como Orión había dicho en algún momento, sentía el impulso de convertirse en una mujer mucho más mala que la que era ahora. Algo dentro de ella deseaba evitar a toda costa que Orión y Merope estuvieran juntos. Al parecer, Orión notó algo raro en su actitud, pues entrecerró los ojos y dijo. —¿Será que esa mujer te dijo algo raro? —No, no es eso. Realmente no me dijo nada. Kira negó al principio, pero luego, guiada por el deseo de hablar mal de Merope, abrió la boca. —Pero... sí. Me molestó un poco. De repente se me acercó y trató de tocarme la ropa. —¿Qué? —Esa mujer, no paraba de decir que le fascinaban mis cuernos. Es tan molesta. He conocido a muchas personas que me han tratado con demasiada amabilidad, pero nunca a alguien tan descarada como ella. ¿Estaba exagerando un poco? Kira se preguntó a sí misma, pero no, no estaba mintiendo. Lo que había dicho era cierto. Merope había intentado acercarse de forma muy invasiva, y eso había hecho sentir a Kira realmente incómoda. A pesar de todo, Kira sintió que, de alguna manera, se estaba convirtiendo en la villana de la historia. La mujer que hablaba mal de otra mujer a los hombres. Pero, sinceramente, odiaba a Merope, y odiaba mucho más la idea de ver a Merope y Orión juntos. Por el momento, su único objetivo era evitar que eso sucediera. —Orión... ¿no podrías quedarte conmigo durante el festival? Finalmente, Kira compartió la idea que había tenido en mente durante todo el día. Si quería evitar que esa mujer estuviera a solas con Orión, lo mejor sería que ella misma lo acompañara y lo vigilara de cerca. Era una idea simple, pero pensó que no había nada mejor. Kira, protegiéndose del viento que soplaba, cubrió con sus brazos su cabeza y continuó. —Si ella intenta acercase de nuevo de manera tan descarada, si estás conmigo, seguro que no se atrevería a hacerlo. Era lo opuesto. No podía soportar ver a esa mujer acercarse a Orion. Orión, que miraba a Kira, extendió lentamente su mano. Abrió su capa para protegerla del viento, y gracias a eso, Kira, montada en el burro, terminó apoyándose en su pecho. El aroma a tierra y hierba, que había olido brevemente antes, volvió a inundar el aire. Orión palmeó ligeramente su hombro como si estuviera calmándola. —¿Tienes miedo de que esa mujer cambie su actuar repentinamente? Preguntó en un tono bajo y serio. Aunque Kira negó con la cabeza en su mente, su deseo de mantenerlo cerca de ella predominaba. Inconscientemente, dijo algo astuto. —No quiero que esa mujer se acerque. No estaba mintiendo. Sintiendo una punzada de culpabilidad en su conciencia, Kira buscó una excusa para justificar que Orión debía estar a su lado, y dijo lo primero que se le ocurrió. —He oído que durante el festival, tanto Hipólito como Actaeon no saldrán del alojamiento, pues no pueden estar a la vista de los invitados extranjeros. No hay nadie más que Orión que pueda estar a mi lado para protegerme, así que… —¿Por qué demonios mencionas a esos tipos ahora? Orion gritó, luego agregó rápidamente. —Esos tipos pueden tener cien manos y pies, ¿pero van a protegerte? De ninguna manera. Sería un milagro si no te secuestran durante el festival. —Bueno, eso es cierto, pero… —Ya lo entendí, así que tranquilízate. Justo ahora, ya que estaré corriendo de un lado a otro durante el festival, al menos tendré una excusa para descansar gracias a ti. Aunque tenga que cargarte, estaré a tu lado. —¡Orión, no hace falta que me cargues! Solo tienes que estar conmigo. —De todas formas, no te preocupes. Cuando cruzaron el puente, el muelle de Acrotiri ya estaba oscuro. Orion giró la cabeza y miró hacia la isla en el otro lado. El palacio, en las faldas del monte Tira, brillaba con una luz blanca. —Te aseguro que esa mujer no se acercará a ti. Su tono era tan decidido que incluso Kira pareció olvidar que en realidad era todo lo contrario. Traducción: Claire ◈❖◈ Si te gustó, Puedes apoyarnos aquí ~ [http://www.paypal.com/paypalme/MangoNovelas ] http://www.paypal.com/paypalme/MangoNovelas Tambien contamos con página de facebook ~ [https://www.facebook.com/MangoNovelas ] https://www.facebook.com/MangoNovelas Tambien visítanos en TikTok ~ [https://www.tiktok.com/@mangonovelas ] https://www.tiktok.com/@mangonovelas