
Bailando En Un Mar Legendario
Capítulo 175
Capitulo 175 Cuando Kira recuperó el sentido, su vista se llenó con una cabellera larga y rizada. Como era de esperar, el rostro era tan familiar como la voz. Una persona detestable con una sonrisa torcida la miraba. Impulsada por el inesperado encuentro, Kira gritó su nombre con sospecha. —…¡¿Lord Daeton?! —Oh, me estás llamando así. Ahora que lo pienso, esta es la primera vez que hablamos a solas, ¿no es así, bestia divina? Dijo Daeton en tono burlón. Kira retrocedió lentamente, con los ojos llenos de desconfianza. Sin embargo, debido al espacio estrecho, había un límite en la distancia que podía crear. La situación que enfrentaba era exactamente la que Daeton había descrito. En un amplio túnel, débilmente iluminado por una lámpara, estaba sola con este hombre. ¿Dónde estaba Orión, que se suponía que debía aparecer? Mirando detrás de ella hacia el túnel oscuro, preguntó. —¿Entraste por el túnel de atrás? —Por supuesto que no. Ese no podría ser el caso. Daeton se rió como si la pregunta le divirtiera, lo que irritó aún más a Kira. Sin embargo, el hombre no le prestó atención y señaló con el dedo cada uno de los túneles. —Ese túnel de detrás conduce al interminable subsuelo. ¿Cómo pude haber llegado hasta aquí, atravesando murciélagos y otras criaturas? Entré por la entrada principal. Vine a saludarte, bestia divina, ¿lo sabes? Los guardias de afuera saben que he entrado. —Daeton, ¿para saludarme? Ante la sospechosa declaración, Kira frunció el ceño. Era bueno que los sirvientes externos estuvieran conscientes de su intrusión, pero incluso las palabras ordinarias de Daeton sonaban inquietantes. Daeton se encogió de hombros. —Sí, para saludarte, tal como dije. Mi mansión está al norte de la isla interior, por lo que es más conveniente y más cercano venir aquí, a la mina de Oriharukon, que ir hasta el palacio para ver la ceremonia. Entonces decidí visitar. ¿Es eso de mala educación? Sus palabras fluyeron suavemente, como agua corriente. Lo mismo ocurrió con sus modales. Desde hace un tiempo, parecía que su mente estaba tan firme como un mar en calma, no afectada por el viento. Sus palabras fueron tan convincentes que a Kira le resultó difícil discernir la verdad. Frustrada, Kira rápidamente giró la cabeza. No mirarlo a los ojos parecía el mejor curso de acción. —No sabía que despertar a alguien era tu forma de saludar, Daeton. Ya que has visto mi rostro, ¿por qué no te vas? —Eres bastante fría con los que están debajo de ti, no es lo que esperaría de una bestia divina. Pero como ya estamos aquí, ¿por qué no me das un poco de tiempo para charlar? No sabemos cuándo tendremos la oportunidad de volver a hacerlo, ¿verdad? Las últimas palabras que dijo Daeton hicieron que Kira involuntariamente volviera la cabeza hacia él. Sin embargo, no fue porque ella estuviera de acuerdo con él. Su tono se volvió firme y severo. —No quiero hablar. Y, sinceramente, no tengo nada que decirte. —Siempre eres tan dura. ¿Podrías al menos mostrarme la mitad de la amabilidad que le muestras a Orión? Cuando Daeton se atrevió a pronunciar el nombre de Orión, Kira no pudo evitar mirarlo. ¿Cómo podría mencionar a Orión? Si el Senado no hubiera estado molestando y atormentando constantemente a Orión, Kira no lo habría odiado tanto. No tenía ninguna intención de ser en lo más mínimo amable con Daeton como lo era con Orión. Enojada por su audacia, volvió la cabeza una vez más. Si este lugar no fuera crucial para la ceremonia, si ella no llevara adornos de alas tan pesados y prendas de seda, habría abandonado este lugar inmediatamente. —Pon tu mano sobre tu pecho y piensa en ello. ¿Cuánto más amable crees que debo ser contigo? Después de decir eso, ella lo miró de reojo, esperando dejar claro su punto y ahuyentarlo. —Si terminaste tu saludo, ¿por qué no te vas? No querrás quedarte mucho tiempo en un lugar tan polvoriento, ¿verdad? Interrumpes con la ceremonia. —Afuera sólo es mediodía. Aún pasará bastante tiempo antes de que llegue el hombre disfrazado de Poseidón. Pero no te preocupes, hoy es tu día, Anfitrite. Daeton respondió suavemente, mirándola fijamente. Kira sintió una extraña incomodidad mientras la miraba de arriba abajo. Si pudiera, habría envuelto sus brazos alrededor de su cuerpo, pero los pesados adornos de las alas le dificultaban hacerlo. Daeton, sintiendo su malestar, volvió a hablar. —Por cierto, te has vestido muy bien a pesar del incidente de ayer. Sería una pena esconder tanta belleza en la casa de un cazador. Su mirada se suavizó de una manera inusual y la luz de las linternas se reflejó en sus ojos, haciéndolos parecer algo más profundos y pensativos. Después de mirarla fijamente por un rato, se cruzó de brazos, como si intentara parecer un hombre muy razonable. Kira no lo entendía. ¿Por qué este hombre se comportaba así de repente? Siempre la había considerado una espina en su costado, entonces, ¿por qué de repente estaba halagando su atuendo? ¿Estaba intentando burlarse de ella? Si esa mirada pegajosa y persistente hubiera durado un poco más, Kira habría respondido sin pensarlo. Pero Daeton fue más rápido. —Lamento lo sucedido con la princesa Merope. Dijo, cambiando repentinamente de tema, lo que hizo que Kira levantara la vista rápidamente. —¿Qué? —La ayudé pensando en la relación con Quíos, pero nunca imaginé que causaría problemas de esta manera. Hablando de cosas sobre matar a personas… es un verdadero dolor de cabeza. Daeton hablaba sinceramente. La había aceptado como invitada para lograr que la reputación de Orionis se viera afectada, pero nunca imaginó que la situación sería tan caótica. A pesar de la fama de Orionis como un hombre insensible y de piedra, Daeton pensaba que una mujer con tal astucia como ella podría manejar mejor las cosas. Lo que se decía sobre ella no eran simples rumores. Después de todo, ella ya había sofocado el incendio en Acrotiri. Esa propaganda negativa no le afectaría. Si fuera una persona tan fácil de desacreditar, nunca habría estado involucrada en la ceremonia de sacrificio representando a Anfitrite el día de hoy. Bueno… al final, la princesa solo era una distracción. Daeton, pensando fríamente, miró a Kira. A pesar de que su vestido estaba apresuradamente reparado después del accidente de ayer, seguía luciendo impresionante. La decoración de alas hechas con cera de vela le quedaba perfecta. Además, gracias al esfuerzo de las criadas por la mañana, su piel brillaba con polvo de concha triturada, y en sus mejillas había un rouge hecho con jugo de alguna fruta. El polvo dorado sobre sus párpados reflejaba la luz de las lámparas circundantes, haciéndola brillar como una diosa. Bajo todo eso, sus ojos color avellana brillaban con una intensidad extraña, como si pudieran tragárselo por completo. Daeton la observaba en silencio y, de repente, sin intención, las palabras salieron de su boca. —Aun así, ¿qué te parece mostrar algo de misericordia hacia la princesa Merope, por el bien de la bestia de Artemisa? Kira parpadeó sorprendida por sus inesperadas palabras. No pudo comprender fácilmente sus intenciones, así que no tuvo más opción que preguntar. —Lord Daeton, ¿qué quiere decir con eso? —Aunque es cierto que no tenemos una buena relación… seguro que hay mujeres en el mundo que desearían a un hombre como Orionis. Una mujer tan persistente como esa princesa puede ser lo suficientemente lamentable como para merecerlo, ¿no lo crees? Kira se congeló. ¿Qué estaba diciendo? ¿Estaba sugiriendo que debía entregar a Orió a Merope? El frío en la punta de sus dedos ni siquiera lo notó mientras Daeton seguía hablando. —Entrega a ese hombre, y busca a otro que cuide de tí. Eso es lo que estoy sugiriendo. Sorprendido por la franqueza de sus palabras, Daeton se dio cuenta demasiado tarde de lo que había dicho, pero las palabras ya habían salido. Intentando actuar como si nada pasara, continuó. —El príncipe de Atenas o el comandante de Tebas serían adecuados, pero… bueno, a veces salen de la ciudad por negocios de construcción naval. Si lo deseas, no sería difícil para mí organizar un viaje a Egipto. ¿Fue la mención de Egipto lo que la hizo reaccionar, o algo más? Kira lo miró fijamente. Daeton, al confundir su mirada con interés, se sintió algo más emocionado. Las palabras salían de él sin control. —Tal vez si encontramos a un buen médico allí, podríamos descubrir una manera de quitarte los cuernos. Podrías conocer a un hombre mejor que esos rudos y toscos cazadores. No dijo directamente que él fuera ese hombre. Daeton ni siquiera sabía por qué estaba diciendo todo esto. La bestia divina con los extraños cuernos en la cabeza había causado una turbulencia política no deseada en Atlantis. Era una persona tan problemática que quería enviarla lejos. «Pero es innegablemente hermosa» Él había entrado al túnel solo para verificar el estado de la diosa, considerando el alboroto de ayer. Pensó que estaría temblando de miedo, y si era así, habría comenzado a burlarse de ella. Pero, ¿por qué estaba diciendo todo esto ahora? ¿Quería poseer a una criatura tan rara y hacer algo con ella? Ni Daeton mismo entendía bien su deseo, pero como ya había dicho esas palabras, no podía hacer nada al respecto. Forzó una sonrisa y se inclinó ligeramente. —Entonces, ¿qué opinas? ¿No te parece que mi propuesta es una solución brillante para resolver este problema tan enredado de un solo golpe? Diosa de Artemisa. Kira miró directamente a Daeton. Para ella, ni siquiera valía la pena considerarlo. Exhaló brevemente y negó con la cabeza. —No. ¿Qué tonterías estaba diciendo este hombre? ¿No hacía más que comportarse de una manera desagradable? —Yo me quedaré a lado de Orión. Y si se le debe dar a Merope la oportunidad o no, eso es algo que sólo Orión debe decidir. Él no es ningún objeto. Y estaba segura de que Orión nunca le daría su corazón a Merope. Con su egoísmo, Merope ya le había causado heridas profundas. Incluso si eso sucediera, Kira no estaba segura de que Orión respondiera a sus sentimientos. Pero, al menos, Kira estaba convencida de que Merope no sería su elección. —No necesito Egipto. Tengo curiosidad, pero no es un lugar al que quiera ir sin importar qué. Orión me trajo a la Atlántida, y estoy contenta con mi vida aquí. Su declaración era una muestra de una voluntad inquebrantable. Daeton, al darse cuenta de que ninguna persuasión funcionaría, instintivamente levantó la voz con irritación. —¡¿Qué es lo que tanto te gusta de ese hombre?! Preguntó, sin necesidad de pensar demasiado. Kira respondió de inmediato. —Porque fue él quien trajo a Lokira, que estaba atrapada en Delos, aquí. Esa respuesta también salió sin titubeos. Daeton sintió una inexplicable sensación de derrota al escucharla, y sintió su pecho empapado de una emoción confusa. Cerró los puños con manos temblorosas. ¿Qué es esto? ¿Estaba realmente agradecida con ese bastardo…? Un hombre de baja cuna, sin educación, viviendo solo en la mansión donde su madre había muerto, ¿era mejor que él, un noble miembro del Senado de familia reconocida en la isla interior de Tira? Recordó a los otros huéspedes que estaban en la isla, buscando cazar a esa mujer, y finalmente gritó con rabia. —¡¿Un hombre que está dispuesto a ofrecerte toda la riqueza y la fama que podrías desear está esperando, pero aún así prefieres a ese cazador?! ¿De verdad? Kira, conteniendo el impulso de taparse los oídos, decidió no reaccionar. Daeton definitivamente estaba actuando muy raro el día de hoy. ¿Por qué hacía preguntas tan absurdas y de repente se enfurecía? ¿Era porque la ceremonia se había dañado y no podía dejar de estar molesto al verla allí, a pesar de su vestimenta arruinada? El calmado hombre, que solo ofrecía otras opciones hasta hace un momento, ahora parecía temblar con rabia. Entonces, aún más, no podía ceder. Kira asintió con determinación. —Sí. Daeton negó con la cabeza. —Vaya, realmente una gran conexión. De repente, se dio la vuelta y comenzó a caminar rápidamente hacia la salida del túnel. Luego, como si algo le hubiera venido a la mente, se detuvo, se apoyó en la pared y se volvió hacia ella. —Me gustaría profundizar sobre los sentimientos que sostienen esa conexión, pero será una impertinencia, así que mejor me retiro. Se giró de nuevo y, al desaparecer por la entrada iluminada, dejó una última frase en el aire. —Espero que la ceremonia se lleve a cabo sin inconvenientes, diosa. Kiea se sintió un poco aliviada, pero pensó. «No necesitas desearme suerte, ya sé que la ceremonia saldrá bien.» Sacó la lengua hacia su espalda, sin sentir culpa por la travesura. Si no hubiera aparecido ese visitante, hubiera estado esperando pacíficamente aquí, sin que nada se interrumpiera. «Sí. Yo quiero a Orión. No siento lo mismo por ningún otro hombre.» Se reafirmó en su corazón y suspiró profundamente. Ningún tipo de respuesta que viniera de él cambiaría sus sentimientos. Estaba completamente segura de que su afecto por Orión no cambiaría. Sin embargo, si Orión la rechazaba, ¿cómo debería seguir adelante con él? Un sentimiento de temor se apoderó de Kira por un momento. Rápidamente sacudió la cabeza para despejar esos pensamientos. No debía pensar en eso ahora. Después de escuchar la respuesta de Orión, aún tendría tiempo para pensar en ello. Su corazón latía fuerte, pero lo presionó, decidiendo esperar pacientemente. Mientras contaba las piedras de Oriharukon que brillaban con un rojo resplandeciente, de repente, el exterior del túnel se llenó de ruido. Kira levantó la cabeza, contenta, aunque reprimió el impulso de salir corriendo. Se oyeron pasos pesados, y pronto apareció Orión, con su gran altura, casi tocando el techo del túnel. Sosteniendo su lanza, la clavó tres veces en el suelo antes de mirarla y decir con voz firme. —Anfitrite, vengo en nombre de Poseidón a buscarte. Traducción: Claire ◈❖◈ Si te gustó, Puedes apoyarnos aquí ~ [http://www.paypal.com/paypalme/MangoNovelas ] http://www.paypal.com/paypalme/MangoNovelas Tambien contamos con página de facebook ~ [https://www.facebook.com/MangoNovelas ] https://www.facebook.com/MangoNovelas Tambien visítanos en TikTok ~ [https://www.tiktok.com/@mangonovelas ] https://www.tiktok.com/@mangonovelas