Bailando En Un Mar Legendario

Capítulo 190

Capitulo 190 Kira sintió que su nostalgia por Orión crecía aún más. Mucho más, mucho más que cuando se había quedado varada con Actaeon y la sensación de querer verlo se desbordaba, hasta el punto de que todo lo relacionado con él parecía estar casi al alcance de sus manos. Pensando en ello, un dolor punzante se apoderó de su cabeza. Kira, apoyando una mano en la pared, se deslizó el suelo. Quería concentrarse más en pensar en él que en mantenerse en pie. Se encogió, doblando las rodillas, enterró su rostro y, luchando contra el impulso de llorar, se dijo a sí misma en silencio. Orión. El pagano dice que no soy una bestia de los dioses. Lo que dijiste alguna vez era cierto. Como hay personas a quienes les crece una cola, yo simplemente soy una chica que, por desgracia, tiene un cráneo que creció de forma extraña. En realidad, todo eso era solo un malentendido, algo que los demás confundieron erróneamente como una señal divina. Por eso había sido encerrada en Delos. Vivió toda su vida sin salir, conociendo solo el santuario en un rincón del templo como su mundo. Su gemelo, la única familia que creía tener en el mundo, ahora ya no estaba segura de si realmente era su hermano de sangre. Orión. Quiero contarle todo esto a ti. Solo tú puedes escucharme. Eres la única persona fuera de Delos que conoce a la verdadera Lokira. «Quiero verte» Te quiero ver. «…Quiero que me abraces» Quiero volver a sentir esa sensación de ser abrazada y acariciada por tus amplios brazos. Quería escuchar nuevamente su creencia de que, sin importar lo que fuera ella, para él solo era una mujer humana. Kira, al no gustarle estos pensamientos, soltó un sollozo. Estaba actuando como una tonta. Mientras, por un lado, deseaba que él no viniera, por otro lado, deseaba que lo hiciera. No podía dejar de pensar en su seguridad, pero se sentía débil por no ser más firme en ese sentido. «No puedo evitarlo. Me gusta. Me gusta mucho...» Debido a todo lo que había sucedido, el hecho de que Orión hubiera rechazado su confesión ahora parecía algo muy lejano, casi de otro tiempo. ¿Será por eso? ¿Será porque el impacto de ese rechazo había pasado? No podía dejar de pensar en él, no podía dejar de amarlo. Ahora mismo, aún sentía que estaba a punto de volverse loca por él. Incluso si algún día fuera vendida a un lugar lejano, quizás a los Celtas en el extremo oeste o a los Hwa en el extremo este, Kira nunca olvidaría a Orión. Aunque él la olvidara y estuviera a salvo, ella siempre llevaría a Orión en su corazón. Viviría amando al hombre que la sacó de esa isla llena de mentiras. Y a menos que ocurriera algo imprevisto, viviría su vida como una doncella. Sí. No permitiría que ni siquiera un beso, ni ningún otro acto, sucediera con otro hombre que no fuera Orión. Si la diosa Artemisa juró mantener su pureza para preservar su perfección, entonces Lokira, la bestia divina de ella, juraría vivir como una doncella eterna para probar su amor eterno. No necesitaba a nadie más que Orión. Él era su único hombre. Si alguien intentara robarle su virginidad, como Merope intentó con Orión... sería mejor morir. No le importaría que su cuerpo deforme dejará de existir. Después de todo, no era una gran persona como la que había sido venerada en Atlantis. Pensaba que era mejor desaparecer por completo que ser la semilla de conflicto en el mundo. Fue en ese momento, mientras Kira pensaba tan profundamente y comenzaba a tener pensamientos tan extremos, que... —Ugh... De repente, un extraño gemido vino de lejos. Kira, sorprendida por la voz dolorida, levantó rápidamente la cabeza. Merope, que estaba tirada sin fuerzas, empezó a moverse. Apoyando ambas manos en el suelo, su cuerpo se retorció con evidente sufrimiento. Luego, al escuchar un sonido como de náusea, Kira se asustó y corrió hacia ella a gatas. Se agachó rápidamente para examinar a Merope. —¿Princesa Merope? Merope soltó un gran suspiro y luego tembló como si su estómago se revolviera. El gesto de alguien que podría estar a punto de morir aterrorizó a Kira, quien la tomó de los hombros y la sacudió. —¡Princesa, reaccione! ¡Princesa! ¿Por qué está pasando esto? Aunque Kira odiaba a Merope como rival, no era tan cruel como para ignorar su sufrimiento. Intentó con todas sus fuerzas levantarla, creyendo que si se ponía de pie un poco, podría mejorar. —¡Princesa Merope! Finalmente, logró ponerla de pie. Kira la apoyó contra la pared, haciendo fuerza para que su cabeza descansara sobre ella. Justo en ese momento, Merope se dobló hacia adelante y su espalda se hinchó. La parte alrededor de su cuello comenzó a convulsionar, y de repente, con un sonido de arcada, abrió la boca. Kira, al prever el vómito, rápidamente colocó ambas manos debajo de la barbilla de Merope. La previsión fue correcta. Un líquido ácido salió de la boca de Merope, empapando las palmas de las manos de Kira antes de derramarse por el suelo. Kira frunció ligeramente el ceño al ver la escena, pero esto confirmaba que la persona frente a ella estaba claramente enferma. Sus manos podían lavarse. Ella gritó fuerte hacia los soldados de Lidia afuera de la barrera. —¡Aquí! ¡La princesa ha vomitado! ¡Traigan un poco de agua! Cuando el soldado, mirando de reojo, pareció vacilar, Kira levantó la voz con severidad y llamó su atención. —¿No es esa su tarea? ¡Vigilar para que no ocurra nada mientras estamos aquí atrapadas! ¿Acaso no ven lo que está pasando? Finalmente, uno de los soldados desapareció y regresó con un plato con agua. Kira, con las manos sucias, hizo una seña al soldado. —Primero, dáselo a la princesa. El soldado, chasqueando la lengua, se agachó. Aunque Merope aún estaba medio inconsciente, bebió el agua con avidez. Cuando ya no pudo beber más, tosió violentamente. Kira finalmente lavó sus manos en el plato que había dejado en el suelo. El ácido pegajoso se desprendió de sus manos, flotando en el agua como fragmentos de pétalos. Después de que el soldado se retiró, Kira, viendo a Merope toser por la asfixia, le dio unos golpecitos en la espalda. Mientras tanto, recogió un fragmento flotante del pétalo en el agua y, como para mostrarlo, lo acercó a Merope. —Mira. Es la flor que comiste antes. Aunque solo se veía el fragmento, los colores brillantes no mentían. Kira lo tiró y luego le aconsejó a Merope. —Seguramente es una flor venenosa. Princesa, no comas flores solo porque un médico te las dé. Es peligroso. Probablemente el veneno sigue acumulándose en tu cuerpo... Y es por eso que terminaste vomitando en mis manos. Kira pensó en Asclepio y apretó los labios. Aunque no le había hecho nada peligroso todavía, no era alguien en quien pudiera confiar ciegamente. Darle a alguien una flor tan peligrosa no podía considerarse una acción de un buen médico. ¿Será que Loxias confiaba en ese médico y lo mantenía cerca debido a su desesperación...? Mientras Kira pensaba en esto, Merope de repente tosió violentamente, y sus ojos se volvieron más nítidos, como si comenzara a recobrar el sentido. Entonces, con una expresión burlona, le habló a Kira —Qué suerte la tuya, lady bestia divina. Debes estar ocupada con tus propios problemas, pero aún así tienes la bondad de ayudar a esta mujer. —No hables de esa manera. No me gusta escuchar esas cosas. Parecía que su cuerpo se había recuperado un poco, así que Kira inmediatamente apartó sus manos de Merope y se alejó de ella. Observó a Merope, que estaba respirando con dificultad mientras se apoyaba en la pared. —¿De verdad piensas que te ayudo porque me gusta? No quiero ver a nadie destruirse frente a mí. Tal vez sea algo que no puedas entender, dado lo que le hiciste a Orión. Kira, mientras hablaba, reafirmó sus pensamientos. A pesar de todo, seguía siendo incapaz de que le agradara Merope. Recordaba cómo la había arrastrado hasta aquí, y eso la hacía aún más difícil de soportar. Sin embargo, por mucho que la odiara, no deseaba ver a alguien morir o destruirse, y ese sentimiento seguía vivo dentro de ella. Esa era la razón por la cual había sido capaz de tomar el vómito en sus manos. Pensando en eso, Kira se sintió más frustrada por no poder odiarla completamente, y finalmente, con una decisión firme, levantó la mano. Sin embargo, como nunca antes había golpeado a alguien, no pudo golpearla con fuerza. En lugar de eso, empujó la mejilla de Merope con fuerza hacia un lado. —¡Despierta de una vez! ¡No sigas quejándote esperando que alguien cuide de tí! !Yo estoy aquí por culpa de la princesa, y aún así no he pedido la cordura! ¿Qué es lo que hiciste para querer destruirte de esa manera? Aunque Asclepio le había dado una flor sospechosa, si Merope hubiera tenido fuerza de voluntad, podría haber rechazado la flor. Al morderla y dejar que el veneno tomara control de su cuerpo, fue porque Merope había cedido a sus propios sentimientos de debilidad. Merope, sosteniéndose la mejilla que había sido golpeada, miró fijamente a Kira. Una ligera risa vacía escapó de sus labios. —¿Destruirme? Yo sola... yo... Merope pronto comenzó a sollozar. Su cuerpo se encogió y se deslizó contra la pared, apoyándose en ella. —Orión... siento mucho lo de Orión. Te lo dije, quiero pedir disculpas... Kira, asombrada, respondió con incredulidad. —¿Así es como actúa alguien que quiere disculparse? —Pero... ¡La reencarnación me ordenó hacerlo! Me dijo que debía alterar los sentimientos de la bestia divina de alguna manera... —No sigas echándole la culpa a los demás. Lo que hiciste, princesa, fue tu propia elección. —¡¿Qué sabes tú de eso?! ¡Nunca has sido acosada por la reencarnación! Merope volvió a levantar la voz. Kira, al ver que Merope se lanzaba hacia ella, apretó los labios y abrió los ojos con determinación. No quería sentirse intimidada por esa mujer, especialmente ahora, que estaban atrapadas solas en una habitación estrecha. Merope, aunque había gritado, parecía asustada mientras jugaba con la decoración metálica en su cuello. Al darse cuenta de que no pasaba nada, su expresión se relajó un poco y sonrió irónicamente. —Asi es. Es muy cruel el decir que yo quiero destruirme a mí misma. Estoy rota. ¿Cómo no puedo romperme después de que Loxias se haya divertido torturándome todo este tiempo? No lo sé. Sólo porque me metí con Orión…y de alguna manera hice que fuera hacia Delos…yo…¡he pasado por mucho durante los últimos seis meses! Merope respiraba con dificultad, como si la sola mención de esos recuerdos le causara dolor. Luego, de repente, parecía como si algo raro sucediera en su garganta, y se llevó la mano al cuello, gritando. —¡Kyaa! Temblando y acurrucada en su lugar, comenzó a balbucear incoherentemente. —Me equivoqué. Me equivoqué, deidad. Merope escuchará. No diré más tonterías... Kira la miró desconcertada. No parecía suceder nada fuera de lo común con su cuello. La mujer parecía estar temerosa, como si hubiera recibido un castigo imaginario, pidiendo perdón sin razón alguna. ¿Es oosible que no era el veneno de la flor lo que la debilitaba, sino alguna especie de ilusión o fantasía que la dominaba constantemente? Sin embargo, no podía llamar a Asclepio para que la hiciera morder otra flor. Aunque su conocimiento era teórico, Kira sabía bien que las personas que dependían de venenos morían lentamente, pues sus cuerpos se destruían. Kira decidió acercarse con valentía y tomar la mano de Merope, intentando hablar con suavidad. —Princesa. Loxias no está aquí. No ha pasado nada. —¡Basta! ¡Vete! ¡Maldita seas! Merope, de repente, adoptó una expresión diabólica y empezó a lanzar insultos hacia Kira. Esta se estremeció, pero intentó no mostrar miedo. Ahora parecía entender un poco más. Merope ya no estaba en sus cabales. No sabía desde cuándo, pero estaba segura de que ya no hablaba con su mente clara. Tal vez desde que llegaron a Atlántida, su juicio ya no era el mismo. Kira, sin perder la compostura, trató de no responder impulsivamente. Tenía que manejar esto con calma. Ignoró los insultos y preguntó con calma. —¿Qué dijo Loxias sobre mí? Merope tembló, pero rápidamente cambió su actitud y comenzó a hablar. —¿Qué dijo? ¡Nada! ¡Nada! ¡La reencarnación quiere mucho a la bestia divina! Merope lo sabe... por eso estás tan enojada... —No estoy enojada. ¿Loxias regañó a la princesa por mí? Merope comenzó a respirar más rápido. Kira, con paciencia, la hizo sentarse correctamente. Si no podía respirar bien, no podría interrogarla con eficacia. —Princesa. ¿Qué dijo Loxias sobre Lokira? Tal vez no eran gemelos. Tal vez no eran realmente hermanos. Las palabras de Asclepio seguían inquietando la mente de Kira. La sensación de que la única familia que había tenido en el mundo podría no ser realmente su familia la aterraba. Pero tenía que saber la verdad. Si cerraba los ojos ante la realidad, nunca entendería lo que Loxias pensaba. No podría detenerse de una vez por todas con tonterías como la caza de la bestias divinas. Merope siguió respirando con dificultad. Luego, lentamente, miró a Kira. Con voz ronca, murmuró lentamente. —Loxias, ese... ese tipo... De repente, su tono cambió. Kira, decidida, esperó pacientemente las siguientes palabras. Podía sentir cómo la mente de Merope oscilaba entre diferentes pensamientos. —Bestia divina... ese tipo... —Me puedes llamar Kira. No pasa nada si me llamas por ese nombre. —No te ve como una hermana... Después de decir esto, Merope soltó una risa burlona. Era como si hubiera descubierto un gran escándalo y ahora lo compartiera en secreto, cubriéndose la boca con la mano mientras reía, emocionada. Entonces, después de un rato, Merope, viendo la expresión congelada de Kira, habló con una mirada gélida. —¿Gemelos? ¡¿Hermanos?! ¿Qué clase de hermano mira a su hermana de esa manera? ¡Ese tipo tiene malas intenciones! ¡Él me... me atacó! ¡Me torturó hasta que no pude más! ¡Me llamó por tu nombre varias veces! *** Orión, que estaba en la proa, miraba hacia el horizonte. Parecía que la sombra de una isla lejana se desvanecía. Traducción: Claire ◈❖◈ Si te gustó, Puedes apoyarnos aquí ~ [http://www.paypal.com/paypalme/MangoNovelas ] http://www.paypal.com/paypalme/MangoNovelas Tambien contamos con página de facebook ~ [https://www.facebook.com/MangoNovelas ] https://www.facebook.com/MangoNovelas Tambien visítanos en TikTok ~ [https://www.tiktok.com/@mangonovelas ] https://www.tiktok.com/@mangonovelas