
Bailando En Un Mar Legendario
Capítulo 226
Capitulo 226 14. La Guerra de Artemisa Kira tiró de las riendas del burro para prepararse para salir de la casa en la colina. Mientras Hatsha la ayudaba, Nikos y Lykos trajeron otro burro. Luego, ayudaron a la abuela Baki a subirse al animal. Los chicos le preguntaron a Kira. —Lady Lokira, ¿debemos bajar así? —Sí. Tiren de las riendas con cuidado. ¿Está bien así, abuela? —Sí, no te preocupes. La abuela Baki, con una sonrisa irónica, respondió. —Aunque mis pasos son lentos, no tengo problema en montar en un burro. Incluso si tuviéramos que huir, me movería sin problemas. Mi preocupación es si estos niños sabrán seguir el ritmo sin entrar en pánico. —Abuela, por favor, no hables de huir delante de Lady Lokira. Eso no ocurrirá, no te preocupes. Hatsha reaccionó con sensibilidad mientras cerraba la puerta. Para evitar que la atmósfera se volviera tensa por una palabra trivial, Kira aplaudió rápidamente y subió al burro Leto. —Hatsha tiene razón. Después de todo, los guerreros de Atlantis siguen patrullando las aguas cercanas. El rey George y la regente Saphira también están enviando mensajeros. Probablemente pronto todo se calme. Nikos y Lykos, mirando discretamente, asintieron, coincidiendo con lo que decía. Finalmente, Kira se tranquilizó y comenzó a conducir al burro. Debajo de la tela que llevaba encima, el aire húmedo la envolvía. Ya se había convertido en el mes de Maimakterion (noviembre), marcando el inicio de la temporada de lluvias. El cielo nublado parecía opaco, y el pueblo de Acrotiri, visible desde la pendiente, no brillaba con la luz clara del verano, sino que tenía un tono sombrío. Había una razón por la cual todos salían hoy. Era el día en que Orión regresaba a casa tras haber entrado al mar interior. Como ya no podían esperar más para verlo llegar a casa, toda la familia decidió ir a su encuentro. Había estado fuera durante varios días. Según lo que Kira había escuchado, había estado principalmente en un barco patrullando las aguas cercanas. Por supuesto, nadie podía vivir indefinidamente en el mar. Un soldado de la guardia naval había dicho que, de vez en cuando, Orión entraba al mar interior. Sin embargo, siempre salía rápidamente después de reabastecerse de comida y suministros en una aldea cerca de la puerta del puerto. Aunque Kira no se sintió demasiado decepcionada al escuchar la noticia, probablemente Orión no tenía tiempo para regresar a casa. Incluso si llegaba a Acrotiri por un momento, el mar actual estaba muy agitado y peligroso. Como principal guerrero, no podía permitirse comportarse de manera imprudente. Había oído que los barcos de Atenas se estaban acercando cada vez más a la zona cercana. Desde que Atenas declaró la guerra a Atlantis bajo el pretexto de la muerte de Merope, las dos ciudades habían estado en conflicto continuo. De acuerdo con eso, los barcos de Atenas empezaron a rondar el mar cada vez con más frecuencia. Ya no se disfrazaban como barcos comerciales o de comercio. Su tamaño crecía cada vez más, y las naves de tres y cinco mástiles se volvían cada vez más comunes. Los barcos estaban custodiados por soldados armados con flechas y lanzas, por lo que, incluso desde lejos, se veía claramente que se trataba de barcos de guerra. Sin embargo, no atacaban directamente a los barcos de Atlantis. No lanzaban lluvia de flechas ni embestían el puerto. Simplemente estaban allí. Poco a poco, aumentando su número y mostrando su presencia mientras rondaban el mar cercano. Además, se encontraban en aguas algo alejadas donde Atlantis no podía atacarlos directamente. Al no realizar un ataque preventivo, Atlantis no podía reaccionar de manera excesiva. Si atacaban primero, no sabían cómo respondería Atenas. Por lo tanto, el mar estaba impregnado de una atmósfera tensa y peligrosa, como si estuviera a punto de estallar en cualquier momento. Orión había tenido que soportar esta situación y vigilar el mar. Aunque parecía una persona impaciente, en momentos como estos, demostraba una calma extrema. Kira, aunque no usaba sus poderes para verlo, podía ver claramente su figura. Como un cazador observando a su presa, Orión se mantenía en silencio mientras vigilaba los barcos de Atenas. Hoy finalmente podrían encontrarse. Kira aunque algo feliz por eso, no se sentía optimista por la situación. Más bien, pensaba que esto podría convertirse en una guerra prolongada. Por eso, aunque sólo fuera por un día, había decidido ir a ver a su familia antes de regresar a la batalla. Mientras descendía montada en el burro, el pueblo de Acrotiri no parecía haber cambiado mucho. La mayoría de los talleres estaban dedicados a producir materiales de guerra, y se decía que la comida se distribuía primero a los soldados. Sin embargo, la vida cotidiana seguía siendo tan activa y animada como siempre en Acrotiri. La guerra, una vez que apareció el pretexto, se desató de manera natural, como si una profecía se estuviera cumpliendo. Sin embargo, al darse cuenta de que aún no se estaba en una situación de guerra total, Kira soltó un suspiro de alivio. Si George y Saphira pudieran lograr algún éxito en la diplomacia, sería lo mejor. Si eso ocurriera, la actual tensión podría mantenerse en simples choques menores. Atlantis volvería a la paz como si nada hubiera pasado, y ella y Orión finalmente podrían celebrar su boda formalmente… Pero, ¿y si eso no sucediera? Al pensar en esa posibilidad, Kira sintió que su ánimo se volvía sombrío. Si no fuera así, Atlantis se vería atrapada en una guerra mucho más intensa. Orión se vería obligado a enfrentarse a luchas aún más feroces. Al imaginarse flechas atravesando sus brazos o lanzas perforando su pecho, un miedo profundo se apoderó de Kira, y casi sintió que iba a gritar de ansiedad. ¿Qué haría si eso sucediera? ¿Qué haría si la situación de la guerra llegara a ese extremo? Como alguien llamada "la hija de los dioses", que poseía un poder limitado, ¿cómo debía actuar ella? No lo sabía. Nadie le había indicado cual sería su rol. El rey y la regente parecían preferir que Kira permaneciera en silencio y no interfiriera. No querían que el "poder divino" que ella representaba complicara aún más la ya compleja situación política. Su familia también deseaba que Kira se quedara tranquila en casa. Tanto Hatsha como los chicos, que ya habían enfrentado dificultades, y hasta la abuela Baki, le hablaban en tono suave para calmarla. ‘Hay momentos en que esperar es una virtud. Especialmente si eres la esposa de un guerrero. La paciencia es importante. Prepárate para acoger a quien regrese herido. Eso es lo que más tranquilizará a Orión.’ ¿Es eso cierto? ¿Es lo correcto esperar pacientemente? Tal vez sí. Tal vez lo mejor sería quedarse tranquila, para no complicar las cosas, para no preocupar a los demás. Esperar en silencio, aguantando la respiración, y esperar el regreso de Orión podría ser el camino más sensato. Pero, entonces, ¿para qué serviría el poder que poseía? ¿Debía guardarlo sin usarlo, sin encontrar un propósito para él? ¿Su poder, que simbolizaba la supremacía de la alianza, debería permanecer sellado? Si ese fuera el caso, Kira tendría que demostrar con todas sus fuerzas que realmente no era útil. Kira cerró los ojos con fuerza. La lucha entre vivir como una mujer común y ser vista por otros como alguien con el poder de los dioses la atormentaba. Las dos facetas de Lokira se balanceaban, y no sabía cuál elegir. Fue entonces cuando, —¡Ah, allí! Hatsha, que caminaba sosteniendo las riendas, señaló algo con el dedo. Kira, alarmada, levantó la mirada. Ya se encontraba cerca del puerto de Acrotiri, y un barco estaba anclado allí. Aunque el cielo estaba nublado, eso les permitió ver su figura con claridad, sin la molestia del contraluz. Un hombre descendía del borde de la nave, pisando los escalones de la nave de tres mástiles. Su altura y sus anchos hombros confirmaron que era el mismo hombre que Kira recordaba, tanto en cuerpo como en alma. Kira sintió una oleada de emoción y su garganta se apretó. Ya no podía esperar más, saltó rápidamente del burro. Sin preocuparse por cómo la miraban los demás, corrió hacia el muelle. Justo en ese momento, el hombre la vio y saltó del borde de la nave, acercándose rápidamente. Kira, al verlo, aceleró aún más, y su largo vestido se enredó en sus piernas, ondeando al viento. No se detuvo, estiró los brazos hacia adelante y saltó de inmediato. —¡Orión! El anhelado abrazo la envolvió. Orión levantó ambos brazos y la rodeó con ellos, acariciando su espalda mientras murmuraba. —Sí, sí. Ya estoy aquí, Lokira. He llegado sano y salvo. —¿No estás herido? ¿De verdad no tienes ni una sola herida? —No, ninguna. Te lo prometo. Ni siquiera un rasguño. Orión, alejándose con cuidado, bromeó. —¿O prefieres comprobarlo en casa? Kira, entendiendo el significado de sus palabras, rápidamente tapó su boca para no gritar. Levantó una mano y le dio un par de golpecitos en el pecho. Orión, dándose cuenta de su broma, soltó una risa relajada. Si no hubiera sido por los demás que venían detrás, habrían continuado bromeando por más tiempo. Pero ahora cada segundo era valioso. Después de saludar a Quidna, que había bajado del barco, se dirigieron rápidamente hacia su casa. Al llegar a la colina, gracias al regreso de Orión, se vio una sonrisa en los rostros de la familia. Por un momento, parecía que la guerra no existía. *** Después de que Orión terminara de comer y mientras esperaba a que se bañara, Kira caminaba nerviosa por el salón de banquetes, mordiendo sus uñas. Sabía que era un mal hábito, pero una ansiedad inexplicable la dominaba y no podía evitarlo. Mientras Orión no estaba, el único pasatiempo que le quedaba era arreglar la decoración del salón. Había hecho casi todo ella sola desde el principio, y temía cómo Orión lo vería. Pensaba que, si se casaban formalmente, tendrían que recibir invitados en ese mismo lugar. Consideraba que esta era su primera tarea como dueña de casa, lo que aumentaba aún más la tensión en su pecho. Al menos quería que Orión se sintiera un poco más tranquilo antes de volver al mar, pero no estaba segura sí lo había logrado. Finalmente, Kira, agotada por la ansiedad, se sentó en cualquier silla. Mientras revisaba los tapices, las sillas y los cojines, Orión entró y, al ver el salón, abrió los ojos sorprendidos. —Es impresionante. Ha quedado increíble. Al escuchar sus primeras palabras, Kira no pudo evitar sentirse aliviada, aunque reprimió la alegría que le invadía. —¿De verdad? Estaba preocupada porque lo hice sola. ¿No se ve raro? —No, luce lujoso. Aunque hubiera sido mejor hacerlo juntos, pero… dada las circunstancias no se pudo. Orión dejó la frase en el aire mientras se sentaba a su lado. Kira, sin darse cuenta, se apoyó en él. Luego, tras unos momentos de duda, finalmente rompió el silencio y le preguntó. —¿Crees que esta situación vaya a durar mucho? Había evitado hablar de la guerra, ya que no le gustaba que la conversación se tornara sombría, pero no podía dejar de preguntarlo ahora. El salón se oscureció, como si las nubes en el exterior se hubieran intensificado. Orión, que la observaba en silencio, también adoptó una expresión sombría. Sin decir una palabra, le acarició la mejilla y, después de un rato, murmuró. —Parece que sí. —¿A pesar de que Orión está en el mar? —Bueno, no es difícil navegar el barco y disparar a los capitanes. De hecho, ya he logrado ahuyentar a algunos. Pero… el plan de Atenas me parece extraño. Orión miraba al frente, perdido en sus pensamientos, y continuó. —Ellos… tal vez estén planeando encerrarnos en esta isla. Traducción: Claire ◈❖◈ Si te gustó, Puedes apoyarnos aquí ~ [http://www.paypal.com/paypalme/MangoNovelas ] http://www.paypal.com/paypalme/MangoNovelas Tambien contamos con página de facebook ~ [https://www.facebook.com/MangoNovelas ] https://www.facebook.com/MangoNovelas Tambien visítanos en TikTok ~ [https://www.tiktok.com/@mangonovelas ] https://www.tiktok.com/@mangonovelas