Bailando En Un Mar Legendario

Capítulo 258

Capítulo 258 Tras declarar su intención, Loxias levantó el mentón con orgullo, como un niño que muestra un tesoro que ha guardado durante mucho tiempo. Pero Kira apenas podía ver su expresión. La cima de la montaña ya era oscura, y su mente se había teñido de un negro profundo, como si estuviera al borde de un precipicio. Porque ella…había creado al Loxias actual. Loxias, que desde niño había mostrado un poder excepcional. Loxias, que podía levantar leones de piedra caídos con un simple gesto. Loxias, que muchos afirmaban era la encarnación de Apolo. Loxias, elegido como señor del santuario. Todo su resplandeciente poder divino… había sido resultado de compartir el poder innato de ella. Por supuesto, Kira nunca habría imaginado algo así. Fue un acto de altruismo de una niña, realizado sin intención alguna. En aquel entonces, ni siquiera podía comprender lo que hacía, y mucho menos que aquello tendría un significado tan enorme. Simplemente actuó por instinto, deseando salvar a alguien en apuros. Sí, como aquella vez que decidió salvar a Orión arrastrado hasta la costa. No había más detrás de eso. —Por supuesto, aunque aquel día despertaste mi cerebro, la forma en que se desarrolló después fue totalmente diferente. Loxias habló con calma, colocando suavemente una mano sobre el hombro de Kira. —Yo soy un hombre y tú una mujer. El poder que yo manifiesto es un signo de los dioses y de los héroes, pero el poder que tú manifiestas… es simplemente la naturaleza salvaje de una bestia. Kira parpadeó con los ojos muy abiertos. Incluso sin que Loxias removiera nada más, los recuerdos inundaron su mente como una marea. Desde que alcanzó la edad de discernimiento, los sacerdotes quedaron impresionados con su poder y la veneraban como la encarnación de Apolo. Cuanto más lograba Loxias, más elogios y alabanzas recibía. Pero ella… Kira, una niña con cuernos, era reprendida severamente incluso por hacer flotar una simple concha. Su poder no era algo de lo que pudiera enorgullecerse. Debía ser ocultado y reprimido, y cualquier despliegue podría desatar un desastre. Nadie esperaba grandes logros de la niña atrapada en la pequeña habitación; solo se esperaba que realizara las tareas molestas del día a día. Mientras tanto, Loxias se hacía cada vez más extraordinario. Capaz de realizar prodigios aún mayores, venerado como encarnación de la luz. Y Kira… nada. Lokira, que había nacido con poder, jugando apenas con conchas, un ser insignificante que solo podía causar caos y destrucción si salía al mundo exterior. Toda la opresión acumulada a lo largo de los años brotó repentinamente en su garganta. Una furia sin destino envolvió a Kira. Levantó la mano y golpeó con fuerza el brazo de Loxias. —¿Así que hasta ahora has hecho grandes cosas con el poder que te di? ¡Y encima has estado haciendo todas estas maldades! —Y ahora te enojas otra vez. Todo esto es resultado de que tú me salvaste aquella vez. Bueno, supongo que fue una posible coincidencia dado que estuvimos juntos desde pequeños. Loxias retrocedió un paso, hábilmente tratando de echarle la responsabilidad a Kira. Se encogió de hombros. —Yo también hice mis intenté hacerlo. ¿Recuerdas al egipcio que encontramos antes? Cuando intenté salvarle la vida, intenté hacer lo mismo que tú pero no funcionó. Parece que un cerebro adulto ya formado no se puede reconfigurar tan fácilmente como el mío. O quizá tenía alguna cualidad especial que me hacía merecedor de recibir poderes. Loxias sonrió ampliamente. —Si es así, entonces es obra del destino, ¿No lo crees? Kira, después de todo, solo nosotros dos somos especiales en este mundo. —No te embriagues solo con tus propios sentimientos. Solo porque yo te salvé cuando eras un niño que no sabía nada y estabas a punto de morir, no significa que tú seas una existencia única e inigualable… Kira apretó el puño con manos temblorosas. Pensó en Orión. Otro hombre cuya vida ella había salvado. La persona que la había sacado del cuarto donde estaba atrapada. Era alguien verdaderamente especial para ella. Al ser consciente de su existencia, su corazón, que había estado confundido, se calmó de manera sorprendente. No había razón para que sus emociones se alteraran por conocer el pasado, ni para dejarse sacudir por las palabras de Loxias. ¿Acaso debía cargar con toda la vida de alguien solo porque, siendo una niña, accidentalmente le dio talento? Aunque los sacerdotes del santuario lo proclamaran encarnación de Apolo, la confusión que causó en Grecia usando sus poderes fue elección suya. Su enfermedad no podía servir como un escudo que evitara todo daño. Al ver que Kira no se derrumbaba, Loxias frunció el ceño. Preguntó con expresión neutral: —Entonces, ¿qué es para ti una existencia única e inigualable? ¿Orión de Tira? ¿Ese hombre que se queda corto? Luego abrió las manos. —¡Qué ridículo! Ese hombre temía tus poderes, Kira. Fue el que más que nadie tuvo miedo de que alcanzarás tu divinidad. ¿Vas a pasar toda tu vida con un tipo así, como una simple mujer cualquiera? Loxias recogió las manos y las cruzó sobre su pecho. —¡Te arrepentirás! Kira, somos diferentes de los demás. ¡Tú me hiciste así! Una criatura que gatea por la tierra nunca podrá conocer el cielo de un pájaro con alas. Solo nosotros sabemos lo que vemos y sentimos. ¡No él, que no puede leer ni un fragmento de nuestro corazón…! Loxias gritó, lleno de arrogancia juvenil. Emocionado, sacudió los hombros mientras hablaba y luego extendió ambos brazos para sacudir a Kira con fuerza. —¡Di que tú también piensas lo mismo! —Loxias. Kira habló en voz baja. Al calmarse, hasta enojarse con él le pareció innecesario. Ella apenas podía empezar a comprenderlo. Cuanto más emocionalmente reaccionaba, cuanto más dejaba que su confusión se convirtiera en un torbellino de pensamientos, más caía bajo el control de Loxias. Pero al mantener la distancia con una mirada fría, pudo ver su verdadera esencia. Un niño arrogante. Un chico que había creído que podía usar libremente el poder que ella le había dado por accidente. Aunque en el último año su cuerpo había crecido hasta convertirse en un joven, su corazón seguía siendo inmaduro. Solo un egoísta que desprecia a los demás y se cree especial por tener poder, como si fuera un dios o un héroe. No dudaba en sacrificar a otros. A veces explotaba a mujeres o incluso mataba niños. La mirada de Kira se volvió más fría. Las dificultades que había enfrentado durante el último año le ayudaron a mantener la calma. —Tú no puedes compararte con Orión. Dijo la conclusión de inmediato, sin dejarse afectar por los ojos sorprendidos de Loxias: —Orión… bueno, sí, no lo entiendo del todo. Ese hombre trató de verme como una chica normal. Por eso no siempre le gustaba mi poder, y cuando inició la guerra me dijo que me mantuviera al margen. Si lo analizas, todo tenía una razón. Se preocupaba de que Kira se dejara arrastrar por el fervor de la fe, de que corriera peligro. Siempre estuvo pendiente de que su singularidad no le causara daño. No es que no hubiera conflictos. Orión incluso dio un paso atrás después de que ella le confesara sus sentimientos. Requirió tiempo para poder abrir su corazón por completo. —Sí. Como habrás visto, no siempre estuvimos de acuerdo. Hubo momentos de frustración, hubo peleas. Ninguno de los dos era un dios perfecto; solo éramos humanos imperfectos. Pero… pero… Kira agitó de repente su puño cerrado. Se apartó Loxias y gritó: —¡Incluso si no puede leer mi mente, Orión finalmente me entendió! Cuando empecé a actuar, él aceptó la verdadera yo. Reconoció sus propias limitaciones. ¡Aunque tuviera cuernos y poderes especiales, me respetó, me valoró como a cualquier otra persona! Se había prometido no reaccionar emocionalmente, pero al hablar de Orión, no pudo mantenerse al margen. Un calor intenso subió en su pecho. Ahora más que nunca, quería verlo. Y si debía resumir esa emoción en una sola palabra, era: —¡Este es el amor que aprendí de Orión! Lo gritó hasta que su voz resonó. Y cuando Loxias se retorció notablemente al oír la palabra “amor”, ella no se contuvo y siguió descargando sus emociones: —¿Y tú? ¡Mírate! ¿De qué sirve leer la mente? ¿De qué sirve poder ver a mil millas de distancia? ¡Hemos pasado tanto tiempo juntos y aún así no entiendes nada de lo que deseo…! Ella misma también se había equivocado antes, fijándose solo en la fachada amable de Loxias. Nunca había notado lo podrido que estaba por dentro. Si lo hubiera visto y corregido a tiempo, ¿habría habido otro camino para Loxias? ¿Si le hubiera advertido que no malgastara su poder, tal vez su enfermedad cerebral no se habría desarrollado? Era una suposición absurda. Para ella, que estaba atrapada en la pequeña habitación, incluso el tiempo que pasaba con él era un ocio especial. Forzada a la ignorancia, no tenía forma de conocer el lado más complicado de Loxias. Además, Loxias nunca había intentado sacarla de ahí. Aunque sabía que recibiría golpes del sumo sacerdote, simplemente la dejaba estar. Solo le decía que se portara bien y se limitaba a hacerse pasar por un buen hermano menor. Kira lo miró fijamente con ira. Observó su expresión, apenas iluminada por la luz de la luna, y preguntó: —¿Por qué tienes esa expresión? ¿Por qué? ¿Por qué tienes la expresión de alguien que acaba de recibir una bofetada? Y realmente tenía esa expresión. Parecía no haberse imaginado que Kira le diría algo así. Sus ojos, como los de un perrito abandonado, parecían tristes. Verlo así le dio a Kira un escalofrío. Pensar que podría estar intentando ganarse su lástima le causó repulsión. —¿Crees que revelando lo que olvidé del pasado, voy a decir que todo fue mi culpa? ¿Que podría abandonar a Orión y elegirte a ti? —Kira… —¿O planeabas tratarme como a la princesa Merope? ¿Atarme de pies y manos y arrastrarme a donde quisieras? —Kira, creo que estás malinterpretando algo. Esa princesa ni siquiera se puede comparar contigo… —¡Tu arrogancia es igual de grande! ¡Creer que puedes manejarme a tu antojo usando estos instrumentos de control…! Kira alzó la voz, enfrentándolo. Llevó sus manos al hilo dorado que le rodeaba el cuello. —¿Y qué harías tú, estando solos? ¿Me llevarías a un “buen lugar” para obligarme a tener un hijo como la princesa? ¿Eso fue lo que querías decir con que no somos hermanos de sangre? Lamentablemente, para Loxias ella nunca había sido su hermana mayor. Si considerara ese lazo familiar, ni siquiera la habría traído hasta aquí. Ni por el afecto acumulado durante tantos años. Aun así, Loxias negó con la cabeza como si no pudiera creerlo. Parecía realmente sorprendido por la frialdad de Kira. Luego, con un tono quejumbroso, exclamó: —¡¿Hermana, dime, cómo es posible que no hayas aprendido nada del mundo exterior…?! No he aprendido nada—Kei se quedó boquiabierta. ¿Nada? ¿Acaso no había aprendido demasiado? Solo su poder ya se había vuelto cada vez más libre desde que salió de Delos. Había adquirido innumerables experiencias, desde los detalles más simples de la vida hasta todo tipo de vivencias nuevas. ¿Y él decía que no había aprendido nada? —¡Kira,, tú lo viste! ¡Todos esos humanos que atacan para cazar bestias divinas! ¿No te cansa ver el caos del mundo exterior? Cada uno está lleno de pensamientos egoístas; adoran a los dioses y luego se apartan, peleando por intereses y deseos… ¡Todo un espectáculo de codicia y lucha por poder…! —He visto suficiente. ¡Todo esto lo provocaste tú! ¡Más que nadie, actuaste según tus propios deseos! —Yo solo avivé un poco la chispa que ya existía. Mira a esa mujer, Partegita. ¡La dejé en paz, y ella misma provocó una guerra descaradamente! Desde que los sacerdotes de Delos descubrieron mi poder y me proclamaron dueño del santuario, he visto a humanos como ella una infinidad de veces… Loxias respiró hondo y luego gritó, como si quisiera aferrarse a Kira. —Viste los recuerdos antes. Sobreviví porque Kira me cambió, porque pude ser venerado como la encarnación de Apolo. Esa es la razón de que ande haciendo alarde de mi poder divino. El mundo exterior… el mundo de los humanos, es sucio. Lo único puro e inocente eras tú, Kira. ¡Solo tú existes para mí…! Kira frunció el ceño y bajó la mirada. Sus desesperados gritos podían tocar la nostalgia humana, pero ya habían ido demasiado lejos. Respondió con calma: —Loxias, si Asclepios escuchara lo que dices ahora, se sentiría dolido. Era alguien que se preocupó y te cuidó hasta el final, y aun así para ti no significó nada. ¿Acaso desprecias a todos los demás porque te crees superior? El rostro de Loxias se endureció al instante. Kira sabía que había dado en el clavo, pero no dejó de hablar: —No lo envuelvas en palabras bonitas. Fuiste tú quien proclamó la caza de las bestias divinas. Al final, solo querías hacerme infeliz, solo querías que yo, que admiraba el mundo exterior, sufriera. Hiciste todo eso solo para que la Kira que te quería y te consideraba hermano… quedara de nuevo atrapada en la pequeña habitación. —Kira… —Si pasaste por algo terrible en el pasado, solo tenías que contármelo. Podríamos haber escapado de Delos juntos. No lo hiciste porque al final, eras demasiado arrogante conmigo. Querías que Kira no supiera nada, que no pudiera ni siquiera discutir contigo… Kira lo miró fijamente y gritó: —¡Lo que querías no era a Lokira! ¡Solo querías una mascota que pudiera obedecer tus palabras! En ese momento, un shock abrasador le atravesó la garganta. El hilo dorado que estaba conectado a Loxias emitió un flujo de energía. Loxias, con la respiración agitada, extendió la mano. Kira apenas entrecerró los ojos ante el dolor. Su expresión parecía como si estuviera cubierta de barro. —De verdad… no has aprendido nada en todo un año… —murmuró Loxias con calma. Con un gesto de su mano, el hilo dorado apretó fuertemente el cuello de Kira. Ella tosió por reflejo. —¡S-Suéltame…! —Yo lo que quería era esto. A partir de ahora encontraríamos nuestro propio Olimpo y pasaríamos juntos el resto de nuestras vidas, solo nosotros dos. Cuando llegara mi hora, cruzaría el río Estigia contigo, Kira. Mi vida empezaría contigo y se cerraría contigo, como un círculo. Eso era lo que había jurado. —¡Estás loco! ¡¿Dónde está mi voluntad en todo eso…?! —Si sigues contradiciéndome, será un problema. Un rayo recorrió todo su cuerpo, entumeciéndola. Su cerebro ardía con sacudidas brillantes, como si quisieran arrancarle cualquier pensamiento. Aun en medio de aquel tormento, Kira apretó los dientes. Dentro de ella surgía una voluntad imposible de quebrar con ningún tormento. Este maldito collar de perro. Una herramienta para vigilarla. No negaba que en raras ocasiones había actuado como protección, pero en esencia no era más que una atadura insoportable. Temblando de dolor, Kira llevó sus manos al pecho. Allí sus dedos toparon un objeto de bordes afilados que la devolvió un poco en sí. La concha ancestral que Orión le había regalado y que siempre había llevado consigo desde entonces. Kira la alzó contra su cuello, decidida a cortarse incluso la piel si era necesario. Encajó la concha entre su nuca y el hilo dorado, y tiró con toda su fuerza. La presión hizo que el nudo del collar se tensara contra el filo de la concha. El collar, al sentir el daño, liberó una oleada de energía aún más fuerte. Un dolor tan feroz que estuvo a punto de dejarla inconsciente la atravesó. Pero Kira apretó la concha con más fuerza, enfocando toda su conciencia. —¡Rómpete… rómpete…! No perdería contra Loxias. No volvería a dejar que él la encadenara con este maldito collar. Lokira ya no era la niña débil encerrada en una habitación… —¡Con esto no me atarás más! Su voluntad se hizo tangible, transformada en energía. El clamor desesperado devolvió el pulso eléctrico que intentaba quebrarla. El hilo dorado, tan firme hasta entonces, se partió de pronto con un chasquido. La concha rebotó con la fuerza liberada y de golpe desapareció la sensación que durante tanto tiempo había oprimido su nuca. Fragmentos dorados de cabello flotaron en el aire. Loxias tropezó hacia atrás, tambaleante, como si hubiera recibido un golpe invisible. Sus ojos se volvieron feroces. Traducción: Claire ◈❖◈ Si te gustó, Puedes apoyarnos aquí ~ [http://www.paypal.com/paypalme/MangoNovelas ] Tambien contamos con página de facebook ~ [https://www.facebook.com/MangoNovelas ] Tambien visítanos en TikTok ~ [https://www.tiktok.com/@mangonovelas ]