Bestia De La Noche Congelada

Capítulo 1

Capítulo 0 Prologo Él se miraba 10 años mayor. Habían muchas emociones en el rostro que la miraba directamente. Confusión, remordimiento, lamentación, culpa, y otras similares eran visibles a través de sus ojos. Pero nunca se miró lamentable. —Angroanne. —Debe ser mortificante que recuperé mis memorias. Porque todo lo que hiciste ha sido revelado. Él suspiró como si el suelo fuese a colapsar, curvó las comisuras de sus agrietados labios sin energía. —No pediré por tu perdón. A partir de ahora, te daré todo lo que quieras y dedicaré devotamente mi vida para mi expiación. Tal como él lo hizo, Anne curvó sus labios. —Ridículo. Crees que hacer tal cosa como disculpa podría ser aceptada, ¿envolverte en un sentido de culpa y remordimiento? Te arrepentirás por un tiempo. ¡Bang! La puerta se abrió con un sonido explosivo que cortó el silencio. El frío viento sopló y la calidez del cálido cuarto se combinó con el frío del vestíbulo. Pum, pum. El sonido de las pisadas contra el piso de mármol se acercaba más y más. Tan pronto como el sonido se detuvo, una voz baja, una increíblemente baja para el rango humano, cayó sobre la cabeza de Anne. —¿Se terminó el ciclo? —… Anne puso la taza que había había llevado a sus labios y la dejó sobre la mesa. A ella ni siquiera le gusta tomar té helado, pero incluso ella pretendió tomarlo casualmente. Esos amargos ojos casi podrían notar el temblor de su mano. —Es más rápido de lo normal. Habían pasado tres meses desde que ella llegó como gran Duquesa. Considerando el clima del norte, cuando la oscuridad llegó primero no había equivocación. Girando su cabeza ella vió el rostro del gran Duque Comund, vestido con una capa limpia. Incluso él, quien no tenía paciencia, esperó por su respuesta, especialmente en aquel momento. Él debió haber verificado con su sirvienta, pero seguramente disfrutó permitirle a ella escupirlo de su propia boca. Anne presionó sus labios, los cuales temblaban con tensión y abrió su boca, intentando mantener la calma. —Si, su Gracia. La luna…se acabó… Hubo un pequeño cambio en su rostro, el cual parecía tan desolado como un lago congelado. Él no separó su boca o bajó sus párpados, pero ella vio sus pupilas dilatadas, un rojo brillante, como si una bestia hubiese capturado su presa. Los zapatos, tan negros como la oscuridad, se movieron una vez más. Congelada por el viento, ella añadió más palabras. —Pero…todavía no…estoy sensible…¡Uh! Anne, quien de pronto fue presionada contra la pared, dejó ir un pequeño quejido. El Gran Duque, quien la empujó contra la esquina, elevó su cabeza y observó intensamente, labios rosas, manteniendo el dolor. —Haré una sola pregunta… El delicado hombro de Anne fue dolorosamente atrapado por una gran mano. Incluso si pensó que su vestido podría protegerla del terrible frío del norte, el profundo dolor que parecía atravesar su piel desnuda haciéndola fruncir el rostro de forma patética. —Hoy es de verdad…uh… Los labios de Anne dejaron escapar un quejido cuando el agarre fue mayor. Sintió que su hombro estaba a punto de romperse junto al dolor que sentía. Era el Gran Duke quien podría romperla tan fácilmente como las delgadas ramas fuera de la ventana si lo intentaba. —Ya te dije. No es mi problema. El ojo rojo, más tranquilo que nunca, miró arrogante aquellos temblorosos ojos azules. En lugar de mostrar piedad por su patético rostro, ella podría sentir como la espalda baja de aquel hombre, el cual se encontraba llena de sangre, tomaba fuerza. El cuello del hombre se estremeció violentamente como si hubiese comido un gran pedazo de carne. La gran mano, la cual levantó victoriosamente su falda, se deslizó violentamente entre sus piernas. Su corazón se hundió cuando aquella mano se aferró a su vagina por debajo de su ropa interior, la cual fue apartada de una vez. Pronto la zona sensible fue frotada fuertemente por esas palmas llenas de callos. Los escalofríos se extendieron y ella tembló como si hubiesen puesto hielo en ella. En un sentido de humillación, Anne empujó el pecho del Gran Duque, pero su mano fue apartada contra su cuerpo dejándola inmovilizada como una roca. —Ahora estás pensando en rechazarme…que divertido. El Gran Duke mordió su labio. Los ojos de Anne pronto se humedecieron al sonido de su voz llena de un ligero disgusto. Mientras sacudía su estrecha entrada, habló con calma, sin ni un cambio en su expresión. —¿No es este un agujero en el que los hombres pierden su mente? En respuesta a los comentarios vulgares que solo podrían ser dichos por un grupo de funcionarios de ciudad que no fuesen nobles de alto rango, Anne mordió su labio en lugar de responderle. Sus manos, las cuales no pendían su consideración, le recorrieron sin cuidado, su mano se frotó contra la sensible piel. Los notorios sonidos de su entrada calentaban la habitación cada vez que las palmas se frotaban fuertemente. —Este lugar está rogando que entre el pene de un hombre. —Alg…algo así…no…ah… —¿O estás ocultando las intenciones de recibir la semilla de otro hombre? Su rostro cambió a una tez horrible. Anne se dio cuenta que ella ofendió el corazón del Gran Duke. Eligió sus palabras, por lo que no sabía de dónde venía su ira. El dolor de su primera noche dejó una marca en su cuerpo como una impresión. Moretones azules y rojas marcaron todo su cuerpo. No importaba que las sirvientas actuaran como muñecas de madera, ella no podía mostrar un cuerpo tan feo lleno de marcas. Anne, mordió sus labios, respondió indefensamente llena en dolor. —Por favor…sé cortés… —Bueno…probablemente fuiste la primera en sugerirlo… Anne se inclinó ante el sonido que llegó a su oído. De repente una de sus piernas fue levantada ligeramente por una de sus manos y su voluminoso pilar, el cual había crecido sin resistencia, se adentró en ella. —¡AAH! Su respiración se cortó por el gran pedazo de carne que se adentró en ella de una vez. Tal como si no necesitara esperar para que ella recuperase su aliento, el Gran Duque empezó a mover su cadera. Por el acto de aquel feroz pilar moviéndose por su estrecha vagina, el cuerpo que se había acostumbrado a derramar líquidos obscenos a voluntad. —Cuando estás liberando líquidos así…¿Aún pretendes ser noble? —Uh… Cuando el Gran Duque, quien, burlándose de Anna, tiró de ella más cerca a él, la estrecha unión se profundizó. La mano que sostenía el brazo del Gran Duque tembló. Como su glande, el cual se adentraba profundo en ella, presionándose contra las suaves carnes que había estado golpeando. Anne asustada, jadeó en una profunda respiración. —Por favor…uhh…alto…ah… —¿Quieres que me detenga cuando estás presionando para que siembre las semillas? Cuando él se empuja, ella lo aprieta, y cuando él lo saca, su cosa sale pegada a ella. Él jadeó, sosteniendo la pelvis de Anne con fuerza impulsando su miembro todo el camino hasta la base. Cada vez que él golpeaba, el cuerpo de Anne se sacudía y su dorado cabello flotaba. Cada vez que su grueso pillar entraba y salía de ella como si fuese su propio hogar, los lascivos líquidos fluían por su trasero en un sonido pegajoso. —Ahhh…Ahg…Ay… La bestia de mirada congelada, presionaba su cuerpo cerca de Anne y perforaba su tierna carne. Era patético escucharla gemir, algo que brotaba cada vez que las duras carnes se empujaban en su pegajosa entrada. El Gran Duke no apartó su mirada por un momento, permaneciendo en los ojos de Anne quien contenía lágrimas. Él observó tenazmente en qué momento ella liberaba sus gemidos, y si él golpeaba con fuerza en cualquier punto las lágrimas podrían brotar. —Uhhh… Pronto, el agua de los ojos de Anne empezó a recorrer sus esbeltas mejillas. A pesar de sus desesperados fundamentos, el Gran Duque no detuvo sus acciones. Mientras más mordía Anne sus labios y se quejaba, la sonrisa en el rostro del Gran Duque crecía cada vez más. El rostro del hombre arrogante llenaba su vista borrosa, El interior de sus ojos, recordándole a un rubí, era tan hermoso que ella no podía apartar sus ojos de él, pero solo se sentía como una cruel mirada hacia ella. Anne, quien miró dentro de aquellos vacíos ojos como un abismo, tragó sus lágrimas. En el inicio de su relación siempre fue de esa manera. Un rostro lleno de ira cada vez que él la tomaba. Es como tomar a una mujer, quien no le gusta a la fuerza, se sentía una relación sin simpatía. No había corazón en ello. Ella se volvió involuntariamente cuidadosa de unir mucho sus cuerpos, pero ella no podía sentir cuan desesperada estuvo hoy. Daymond era un hombre como la nueve. La nieve era como un precioso símbolo que representaba el norte. Irradia una energía fría, pero uno será atrapado por su belleza e inadvertido toque…Un hombre quien esparce frío aire que parece congelar sus manos una vez que lo toma. Y las noches de Anne se congelan bajo él como hoy.