
Bestia De La Noche Congelada
Capítulo 14
Capítulo 13 Anne, quien se despertó asustada, miró rápidamente alrededor. Incluso con sus ojos abiertos, le tomó un momento ver las cosas claras. Estaba sola en la desolada habitación. El cielo oscuro cubierto de nubes estaba envuelto en una oscuridad total. Al ver una luna creciente colgando sobre el cielo sola como ella, no podía decir cuánto tiempo había pasado. Parecía haberse quedado dormida cuando cerró los ojos por un momento. -Biblioteca... Después de mirar alrededor de los libros capturados por su visión, el sentido de la realidad regresó a donde estaba este lugar. También recordó lentamente por qué había venido aquí tarde. La suave tela de terciopelo del sofá tocó sus dedos mientras buscaba a tientas en la oscuridad. Sin embargo, estaba húmedo, no seco. Entonces eso es... La mano de Anne rápidamente se volvió hacia abajo. En el momento en que pensó que el sueño era demasiado vívido, y esta sensación familiar en la parte inferior de su cuerpo era claramente el rastro de la mano de alguien. Cuando agarró su falda y tiró de ella, las piernas blancas desnudas que estaban expuestas estaban limpias. Estaba seco, pero el fondo estaba hinchado. Deslizó sus manos dentro y tocó suavemente el pegajoso líquido de excitación. -Ah... Estaba tan oscuro que sus ojos se nublaron. No se le ocurrió nada, pero estaba segura de que alguien había estado en ese lugar mientras ella dormía. Alguien que se atrevió a humillar a una mujer dormida como una bestia. Sus dos manos temblaron. Se sintió humillada ante la idea de entregar su cuerpo al hombre y no darse cuenta. —Él... La cabeza de Anne volvió a la oficina del Gran Duque, por la que había pasado antes de llegar a la biblioteca. Solo había una persona que se atrevía a hacer tal cosa. Tenía el entrecejo fruncido y la lástima de sí misma, que se quedó dormida sin saber nada. Quería ir a su oficina de inmediato y preguntárselo, pero como cada noche el mismo hombre la deseaba, no sería diferente durante el día. Por el contrario, sería ridiculizada y llamada mujer que no se comportó correctamente. Eventualmente, Anne dejó la biblioteca solo después de tragarse su ira. ** Como una ciudad capital, la luz del sol brillaba maravillosamente en la habitación. La ventisca se detuvo y, por alguna razón, apareció una brillante luz del sol. Anoche, el Gran Duque no vino a la habitación de Anne, y la criada principal dijo que se había ido de repente. Gracias a esto, Anne cenó tranquilamente y pudo descansar sin ponerse nerviosa. Trató de dormir lo suficiente durante este tiempo, pero no podía conciliar el sueño porque había tomado una larga siesta. Después de desayunar pan blando y sopa caliente hecha con puré de carne de cabra, que solo estaba disponible en el norte, tiró de la cuerda. La criada, que estaba esperando afuera, entró. Anne, limpiándose los labios con gracia frente a la vajilla, le preguntó a la criada. —¿Todavía no lo has encontrado? La criada sacudió la cabeza y respondió educadamente. —Mantente buscando y hazme saber si lo encuentras. Incluso aunque preguntó muchas veces, solo salió la misma respuesta. El día después de su primera noche, el collar que ella portaba alrededor se su cuello se fue. Debió ser tomado por la mano del Gran Duque quien rasgó su vestido y debió haber volado lejos en algún lugar, pero ninguna de las criadas quienes limpiaban su habitación lo vio. ¿Habrá caído en algún hueco? Estará en esta habitación y saldrá algún día, pero ella no había sido capaz de encontrarlo en un mes y estaba frustrada. Fue traído contra la orden del Grand Duque y sería inútil perderlo así. Tan pronto como la criada se fue, Marie vino a saludarla en la mañana y entró a la habitación. Normalmente solo mostraba su rostro después del almuerzo, pero ahora tal como pensó, se estaban haciendo cercanas. Marie llegó temprano en la mañana. —Señora, el clima es agradable hoy, Por lo que le mostraré los alrededores del castillo. —No, hoy iré fuera. Prepárate para salir. —¿…Fuera del castillo? Cuando Marie escuchó que Anne dejaría el castillo, sus ojos se agrandaron. El rostro animado se endureció por completo, como si hubiese escuchado algo que no debía. —Tengo un libro que quiero comprar, así que pensé que debería pasar por la librería. Anne, quien observó de regreso a Marie, fue al vestidor. El libro que buscaba no estaba en la biblioteca, así que decidió ir fuera y obtenerlo. Estabía bien tener a Marie haciendo un mandado, pero quería ver la zona del centro de la ciudad con sus propios ojos a como el mal clima se había despejado por primera vez en mucho tiempo. Marie, siguió a Anne, susurrando un poco. —Señora, su Alteza regresará pronto. —Estaré de regreso pronto también. Ella no tenía que esperar al Gran Duque para tener su permiso de salir. El Gran Duque aparentemente concedió a ella sus poderes y libertad como la Gran Duquesa, y Anne no era una prisionera en el castillo del Gran Duque. No había ninguna razón porqué ella no podría ir siquiera cerca del pueblo. —Aún así… Tal vez había algún conflicto, mientras los ojos de María estaban hacia el suelo. Parecía estar profundamente preocupada mientras miraba al suelo con la cabeza baja como un pecador. —¿Cuál es el problema? Solo iré a comprar un libro y regresaré. —Si usted me dice…lo compraré. Su voz era sencilla, pero su actitud era algo nerviosa. A este punto, incluso si ella no quería sospechar, Marie parecía bastante extraña. Era como su fuese reacia a dejar a Anne salir. Especialmente en ese momento cuando el Gran Duque había dejado el castillo. —No, quiero leer los otros libros. Si no quieres salir, puedes quedarte. Después de que ella resueltamente comentó que Marie no debería seguirla. Anne estaba a punto de darse la vuelta con frialdad, cuando una voz urgente se detuvo desde atrás. —Bien, entonces…Iré con usted también. Hay libros que quiero leer también. Debió haberlo inventado como excusa, pero Anne asintió con la cabeza. Incluso si ella dijera que Marie no tenía que venir, Marie la seguiría de todos modos. Mientras viajaba en el carruaje al centro, Marie amablemente explicó todo lo que Anne podría ver fuera. —Este es el barrio residencial de Langtenais. De acuerdo a la señora Wald, la mitad de los empleados del castillo venían regularmente del barrio residencial de Langtenais. Porque al maestro no le gustaba que las personas entraran y salieran, ella dijo que siempre había sido así. Ella dijo que estaba intentando de reducir el número total de empleados, pero cuando ellos administraban el castillo del Gran Duque no habían suficientes manos, así que cambiaron a viajar. Tan pronto como entró al distrito comercial, el carruaje redujo la velocidad hacia las bulliciosas calles por el buen tiempo. —Señora, parece que será difícil para el carruaje ir más allá porque hay demasiadas personas. A como el cochero dijo, había una gran multitud. Así que Anne y su compañía decidieron bajar del carruaje y caminar. Después tomando el sol luego de un largo tiempo, ella se sintió renovada. Debido al clima sombrío que había durado bastante tiempo, casi cae en depresión. Cada vez que pisaba la nieve sin derretir, se escuchaba un crujido suave y lindo, y con cada paso que daba, el dobladillo de su vestido se agitaba suavemente. —Los caballeros del Señor. —Una mujer de la familia Cromund…¿Quién es? Todas las personas con las que se encontraba se detuvieron y murmuraron al ver a Anne, una extraña. Estaban adivinando su identidad mirando a los caballeros en uniformes con el emblema del Gran Ducado. Asi ella nunca se casó oficialmente y no hubo anuncio oficial, parecía que la gente de la hacienda desconocía la existencia de Anne. Los rumores deben haberse extendido en la capital... Pero este lugar no recibió el anuncio público. Anne apartó la mirada de la gente y se dirigió directamente a la librería. Era una mujer noble y orgullosa en todas partes, y no era tímida. De todos modos, no sabía cuánto tiempo estaría en el castillo, y no le importaba, ya que solo afectaba a la capital. En la librería que visitó, Anne afortunadamente pudo encontrar el libro que estaba buscando. Tan pronto como compró el libro, regresó, dejando atrás a Marie, y Anne se dirigió a la tienda de postres de enfrente. —Marie, me gusta el té. ¿Por qué no vamos a beber allá mientras estamos aquí? —Ah…sí... Marie, que estaba a punto de dirigirse al carruaje, vaciló, pero esta vez siguió a Anne sin cuestionarla. ¡Ring! La campana que colgaba de la puerta hizo un sonido certero para saludar a los invitados. —Bienvenidos. El joven se dio la vuelta y los saludó con una sonrisa refrescante. El personal, que los condujo gentilmente a la mesa, sonrió y comenzó a recitar el menú. —¿Eres nuevo en nuestra tienda? El menú de hoy es un té caliente para entrar en calor y un pastel de zanahoria hecho con zanahorias frescas que llegaron del sur en la madrugada. —Por favor dame el menú de hoy. Tan pronto como ordenó simple y claramente, el té y el pastel estuvieron listos. Cuando Anne iba a tomar un sorbo del té humeante y miraba fijamente a las personas fuera de la ventana. Cuando de repente sintió una presencia de pie, miró hacia un lado y vio a una empleada parada en el mostrador acercándose a la mesa en la que estaban sentados. La mujer con el cabello rojo descolorido miró fijamente a Anne. Se miraron el uno al otro, buscando algo, pero los ojos verdes de la mujer, como capullos, de alguna manera llamaron su atención. —...¿Señorita Anne? La voz de una mujer que casualmente dijo el apodo de Angroanne estaba temblando. —¿Emily...? Entonces Anne, que reconoció el rostro, se levantó de su asiento. Ella era su doncella, Emily, que cuidaba de Anne como una hermana mayor en la Mansión Libelois. Emily era una doncella con la que Anne estaba lo suficientemente cerca como para conocer su pequeño hábito. Luego, de repente, renunció a su trabajo y desapareció, y solo cuando se hizo mayor descubrió por qué. Su madre sabía que se había acostado con Robert y la echaron de la mansión. Anne más tarde preguntó por su paradero, pero nunca encontró nada. Pero nunca esperé que estuviera en el Norte… Esta fue la razón por la que no pudo encontrar a Emily, aunque lo intentó. No podía enviar gente al Norte porque necesitaba dinero para colarse. —Señorita... ¿Por qué está... aquí? —Estoy casada con el Gran Duke Cromund. —¿Ah? Sorprendida, Emily cubrió su boca con ambas manos. Traductor: Sori