Bestia De La Noche Congelada

Capítulo 31

Capítulo 30 —¿Si? Ah…lo lamento. Presa del pánico, Marie había inclinado la mano y el té caliente se había derramado por el borde de la taza. Marie se apresuró a limpiar la mesa, emitiendo una serie de disculpas. Sus dedos temblaban. —Traeré otra taza de té. Anne miró a Marie, que estaba a punto de ponerse de pie mientras sostenía la taza de agua caliente y habló. —No terminaste diciendo que no eras su amante con tu propia boca. Tintineo. En ese momento, la taza de té cayó al suelo y se hizo añicos. Marie, inmóvil, vio la expresión severa de Anne y cayó al suelo donde estaban esparcidos los pedazos rotos. —Madam…señora, yo…no quise engañarla…yo… —Sé que su Gracia te obligó a hacer esto. De paso…me sentía cómoda contigo porque quería que fueras como una hermana menor, pero es repugnante cuando me engañas con una sonrisa. Anne también lo sabía. Las flechas del Gran Duque se disparaban contra la impotente Marie, con el pretexto de recibir sus órdenes. Pero, cuando Marie le sonrió brillantemente al ver esa cara mentirosa, Anne no pudo soportarlo más. Las lágrimas cayeron de los ojos de Marie al suelo. —Por el momento, no vengas a mi habitación a menos que yo lo ordene. Si había o no un ligero olor a sangre de la carne cortada por aquellas piezas afiladas, a Anne no le importaba. En primer lugar, todas esas personas eran solo peones del Gran Duque. No podía confiar en ellos. *** Cinco días después fue el día del banquete. A través de la ventana, Anne miraba con indiferencia los carruajes que pasaban por la puerta principal. —Los vasallos de la familia Cromund están llegando uno tras otro. La señora Wald, que estaba revisando el vestido de banquete de la Gran Duquesa por última vez, habló con cuidado. —¿Cómo está Marie ahora? Podía sentir la tensión de la sirvienta principal y las sirvientas que ayudaban con el tocado de Anne. —Marie…probablemente esté en libertad condicional en su habitación. Como si hubiera oído hablar de todas las circunstancias, ya no se mencionaba a Marie con un título. —Tómelo con calma. No tengo intenciones de interrogar a la sirvienta principal. Anne se levantó de la silla y miró lentamente su maquillaje reflejado en el espejo. Todos en el castillo del Gran Duque se habían convertido en uno para engañarla. Podía llamar a todos y reprenderlos, pero cuanto más lo hiciera, más probable sería que estuviera aislada ahí. Esta vez, Anne lo dejaría como estaba. Sin embargo, era necesaria una advertencia, ella no tenía intención de ser vista como débil por sus subordinados. —Es solo esta vez, no habrá una segunda. La próxima vez que suceda algo así, serás castigada, por lo que tendrás que comportarte correctamente. El aire de la habitación, que había sido alimentado por la emoción del banquete, se hundió. —Lo tendré en cuenta, su Gracia. —A partir de la próxima semana, dile a Marie que vuelva a atenderme. Con la respuesta temblorosa de la señora Wald, Anne despidió a todos menos a Emily. —Señora, se ha vuelto muy madura. Mientras Emily, que sabía un poco sobre lo que había sucedido, hablaba, Anne relajó su rígida expresión. —¿Me veía de esa forma? Tuve que cambiar después de que te fuiste. Después de que Emily, quien había recibido una dura paliza en nombre de Anne, se fue, tuvo que vivir sola, tragándose su dolor. Cuando se dio cuenta de que no se podía confiar en nadie más que en ella misma, había aprendido a controlarse bien. Esa era la forma de vida de Anne. —Pero estoy tan feliz que ha crecido tan hermosamente. Los ojos de Emily estaban teñidos de admiración, mirando el cabello dorado de Anne, el cual había sido recogido en una larga trenzas a un lado de su cuello. Gracias al maquillaje elaborado, Anne pudo cubrir su pálido rostro. Una dama digna y hermosa estaba en el espejo. Pero Anne no lo admiró. Ese vertido también perdería su forma y sería desgarrado por la noche. —Vale la pena echarle un vistazo. Tan pronto como lo recordó, el grave y pesado sonido vino detrás de ella. Mirando detrás, el Gran Duque entraba en la habitación como su escolta. La mirada del Gran Duque recorrió desde la punta de la cabeza de Anne hasta los dedos de los pies con gran meticulosidad. Incluso sin expresión en su rostro, podía decir que estaba complacido con ello. Tal vez porque ha estado viviendo con ella durante bastante tiempo. Más o menos podía entender sus sentimientos ahora. —...¿Es de su agrado? —Quiero destrozarlo. Una respuesta no del todo inesperada. Anne suspiró y respondió con calma. —Tú…luces diferente hoy. Llevaba una túnica negra azulada con bordados de hilo dorado. La corbata azul real, combinada con su cabello oscuro, mostraba su hermosa figura. Tenía un buen físico y el dobladillo de sus pantalones se ajustaba perfectamente, por lo que parecía que había estado prestando mucha atención a su ropa por alguna razón. Solo usaba una camisa con el cuello suelto en el dormitorio o incluso en la oficina, por lo que se sentía extraño cuando usaba un traje. —Vamos. Ignorando su elogio, el Gran Duque extendió sus brazos hacia ella. Destacaban los puños azules cuidadosamente cosidos en el ajuste de las mangas. Anne a regañadientes colocó su mano suavemente sobre su brazo. Después de todo, su actitud era bastante diferente hoy. Estaba un poco más temperamental que de costumbre, ya que antes solo había sido autoritario. Supongo que es porque va a conocer a otras personas. Anne supuso que el motivo del cambio era el banquete oficial. Sus labios temblaron, encontrando gracioso que él estuviera pensando en jugar a un esposo común en lugar donde los ojos de otras personas estarían sobre ellos. —Debes estar de buen humor hoy. —No es tan malo. —Me pregunto por qué te sientes bien al respecto. —Es un lugar para presentar a mi bella esposa a los vasallos, así que como esposo, naturalmente, me sentiré bien. Hermosa esposa. Era el primer cumplido que escuchaba de él, pero sonaba sarcástico, lejos de ser agradable. —¿Quiénes son los vasallos? —Solo son personas que quieren ir tras ganancias inesperadas. Es mejor no tener grandes expectativas. Por lo que escuchó, todas las familias vasallas eran personas egoístas que no hacían su trabajo correctamente. Así que su credibilidad era baja. Por otro lado, la reputación de la familia Cromund era la contraria. Debido al clima frío, a las haciendas estériles les resultaba difícil cosechar adecuadamente. Sin embargo, ninguno de los habitantes de ese territorio pasaba hambre ni vivía una vida difícil a causa de los ladrones. El hecho de que pudieran llevar una vida bastante abundante incluso si no eran ricos radicaba en el hecho de que la familia Cromund trabajó duro. Adquirieron granos de las regiones cálidas del sur a tiempo y los liberaron a un precio razonable, y en lugar de exprimir los impuestos, los bajaron o redujeron de acuerdo con la cosecha del año. El hecho de que a pesar de la gran pérdida y la gran cantidad de dinero gastado, la familia no sufrió ningún daño…la riqueza infinita del Gran Duque era asombrosa. Esa fue la razón por la cual la lealtad de los ciudadanos no se desvaneció a pesar de que el señor nunca mostró su rostro. Es una sorpresa. No lo veo como alguien que cuida a los demás de esa manera. Mientras Anne caminaba junto al Gran Duque, lo miró. Era especialmente cruel con ella. Sospechaba de su razonamiento. Los empleados del castillo le temían, pero era solo porque estaban aterrorizados por su imagen externa. En realidad, no parecía golpear a nadie ni decapitar a la gente imprudentemente. Al final, los rumores de que era una persona de sangre fría que circulaban por la capital eran falsos. Pero ¿por qué fue tan cruel conmigo? Cuanto más reflexionaba, más sospechaba. También…¿Por qué la trajo aquí? —¿Por qué te ves así hoy? El Gran Duque, que caminaba mirando al frente, exhaló abruptamente. Anne se dio cuenta de que lo había estado mirando demasiado tiempo. —Quiero saber más sobre su Gracia. Quizás las palabras de Anne fueron inesperadas, las esquinas de sus ojos, que habían estado tranquilas, se arrugaron ligeramente. —...Estás diciendo tonterías. Sus cejas estaban arrugadas, pero una luz inesperada brilló en sus ojos. Llegaron al salón de banquetes antes de darse cuenta. Teniendo en cuenta el clima frío, el salón de banquetes se preparó en el interior con el más grande del castillo. Cuando se abrió la pesada puerta, entró una luz de araña tan inmensa que deslumbraba. Había tanta gente en el salón que era difícil creer que alguna vez fue un castillo que había estado inmerso en silencio. El interior del castillo, que siempre fue aburrido, se volvió espléndido y grandioso que cualquier otro banquete en el que ella haya estado gracias a las lujosas decoraciones y las flores frescas. Afuera de la ventana de vidrio frontal en una pared, todo estaba blanco por la nieve, pero la primera había llegado adentro. La escena era extrañamente hermosa. —Les dije que decoraran el invernadero trayendo todas las semillas de las flores aquí. así que de ahora en adelante, tú te encargarás de eso. —El invernadero…¿Marie te habló de eso? —¿Marie? Subió y bajó ligeramente las comisuras de sus labios. —No hay nada que no sepa sobre este castillo. Sea lo que sea que mi esposa intente ocultar, todo llega a mis oídos. —No tenía intenciones de esconderlo. Era demasiado suave para una conversación entre una verdadera pareja. Sin embargo, la gran apariencia del Gran Duque y la belleza de Anne fueron vistas por los nobles como una pareja bien combinada. Cuando entraron, el sonido de jadeos brotó de aquí y allá. El Gran Duque, exudando un aura masculina, atrajo inmediatamente la atención de las damas. Aunque por lo general no podían quitarle los ojos de encima, estaban más impresionadas por su atuendo bien pensado y su musculoso cuerpo. De las damas que ya se sonrojaban, hubo algunas que perdieron la dignidad y no pudieron cerrar la boca. Además, Anne también destacó con su cabello rubio y brillante sobre su escote de jade blanco. Contrariamente a sus sentimientos secos, la vista de los dos uno al lado fue suficiente para bendecir los ojos de los que asistieron a ese banquete. —Encantado de conocerte, Gran Duque. Soy el marqués de Bruselas. Un hombre de mediana edad habló primero. [Traductor: Sori]