
Bestia De La Noche Congelada
Capítulo 32
Capítulo 31 Después de eso, algunos caballeros los saludaron. El Gran Duque cumplió con su deber de anfitrión asintiendo con la cabeza. —He tenido curiosidad acerca de ti por un tiempo porque rara vez muestras tu rostro. ¿No te sentías bien? —Ya que lo están haciendo bien. ¿Por qué debería mostrar mi rostro? —Mi difunto padre solía decir que el padre de Su Gracia era una persona muy atractiva cuando servía al padre de su Gracia. Pero ahora lo veo, toda la sangre del Gran Ducado conduce a una excelente belleza. Se rio entre dientes mientras se cepillaba el bigote. Los nobles que estaban en la parte de atrás estuvieron de acuerdo y respondieron. Como dijo el Gran Duque, su reacción fue como si hubiera visto a Daymond por primera vez. Entonces, la atención que se había centrado en el Gran Duque pronto llegó a Anne. Los ojos penetrantes la escanearon como si la buscaban. La mirada era desagradable, pero Anne solo mantuvo una suave sonrisa porque no podía arruinar su primera impresión. La mayoría expresó su favor, pero habían algunas damas que cotilleaban con la boca tapada con abanicos. Sabían por alguna razón por qué Anne había venido. No importa lo lejos que estuviera de la capital, no era descabellado ya que este incidente había estado en la boca de los nobles durante mucho tiempo en la capital. —Escuché que Lord Libelois es un playboy. Tocó a la amante de Su Gracia, y en lugar de compensación, enviaron a la hija de Libelois…si fuera yo, ni siquiera sería capaz de mostrar mi cara por la vergüenza. —Aún así, se convirtió en la Gran Duquesa. Los Libelois están vendiendo el nombre de la familia Cromund aquí y allá en la capital. Fue una historia que causó revuelo en la capital, por lo que nadie se enteraría, pero fue injusto para Anne. Cuando llegó al norte para casarse, el carácter recto de Anne se colocó en la misma línea que el de su hermano, Robert, el hombre promiscuo. Mientras cerraba los oídos, las mujeres continuaron hablando, creyendo que ella no tenía poder ni siquiera para cuestionarlas. —Oh. ¿Puede oírnos? —Ella puede. Mira como fue lujosamente decorada para ser la Gran Duquesa. ¿Qué tipo de lugar es el norte? ¿Este no es lugar para disfrutar del placer como la ciudad capital? ¿Ella siquiera sabe lo que los nobles han estado protegiendo hasta ahora? Los norteños nacidos y criados aquí eran muy orgullosos y conservadores. Aunque no rechazaron abiertamente a la gente de otras regiones, implícitamente podían mostrar antagonismo. Una mujer de la ciudad capital que apareció de la nada no se vería nada bien a sus ojos. Además, debido al escándalo relacionado con sus antecedentes, su imagen empeoró aún más. ¿Cuánto tiempo tengo que escuchar esto? A pesar de su posición como Gran Duquesa, Anne no estaba segura de tener el poder para romper la atmósfera y reprenderlos. Mientras luchaba por ordenar su mente de que no valía la pena lidiar con eso, un brazo se estiró sin dudarlo y envolvió suavemente sus hombros. Cuando Anne, que estaba hombro con hombro con el Gran Duque, lo miró, el Gran Duque dejó escapar una sonrisa y habló a la audiencia. —Hoy es un evento preparado para presentar a la Gran Duquesa Angroanne Cromund. No soy el personaje principal de hoy, pero ella lo es. Entonces, si viniste aquí con la intención de presumir, será mejor que se lo muestres a la Gran Duquesa. Cuando la orden solemnemente decretada atravesó el amplio salón, todos los ojos de los nobles se volvieron hacia ella. —Su Gracia es tan hermosa, no sé donde poner mis ojos. —¿No habían rumores de que la hija del condado de Libelois es elegante y llena de dignidad? Unas pocas personas ingeniosas que reconocieron la intención del Gran Duque cuando presentó formalmente a Anne, dieron palabras de elogio a tiempo. Fue una lectura rápida de que la figura favorita había cambiado. La vista del Gran Duque poniéndose repentinamente de su lado hizo que Anne se sintiera desconcertada. Nadie había estado nunca de su lado en toda su vida, y sin embargo, el primero en hacerlo sería el lejano Gran Duque. El Gran Duque le acarició suavemente la espalda y acercó sus labios a los de ella en una luz misteriosa. —Mi esposa me odia matando gente. ¿Es esto de tu agrado? No podía decir si él estaba de su lado o simplemente estaba siendo sarcástico, pero Anne parecía tranquila. Pensó que él nunca la presentaría ya que él no la reconoció de todos modos, pero su posición se había elevado gracias a él. El Gran Duque era la segunda persona más poderosa del Imperio después del Emperador. Puede que no esté activo públicamente, pero su nombre en si era impresionante. Cuando confirmó oficialmente su posición como Gran Duquesa, quedó claro cómo afectaría esto a otros nobles. Por ejemplo, todos los que hicieron contacto visual, incluidas las damas que habían estado hablando de ella, bajaron la vista rápidamente cuando Anne hizo contacto visual con ellos. Al verlos cambiar de actitud, Anne abrió los ojos sin piedad. Ya fuera en la capital o en el Norte, los humanos eran iguales en todas partes. Tenían la fea costumbre de bajar la cabeza; infinitamente subordinados a los fuertes y tratando de morder a los débiles. El mundo que era lo suficientemente repugnante como para enfermarla era la nobleza, y este lugar era solo una extensión de ello. Quiero irme lo antes posible. Recordando su determinación en la amarga y desilusionada realidad, recogió el champán que acababa de traer un asistente. Mientras se mojaba la garganta con la copa, se abrió la puerta del bullicioso salón de banquetes y vio entrar a un hombre, golpeando el suelo con sus botas de cuero. —¡¿...?! Anne dejó la copa cuando de repente sintió que su apetito se disipaba. Su corazón, al que había estado tratando de aferrarse, latía incontrolablemente. El hombre que entraba como un personaje principal que llegaba tarde era un rostro que no podía olvidar ni borrar. Robert Libelois, su sangre, el culpable cuya falta la ha hecho apartarse. Anne miró la joya de gran tamaño, que estaba metida sobre su frac con el ceño fruncido. Él podía pensar que es genial, pero se veía más estúpido que genial. —Al banquete de hoy, invitaste…¿A mi hermano? —¿No es agradable verlo? Lo invité para la Gran Duquesa. El Gran Duque, que estaba satisfecho con la situación, sonrió levemente, hizo una seña leve al asistente y Rober, que lo vio, parpadeó estúpidamente. Robert, que limpiaba la nieve con el dorso de la mano una y otra vez, se quedó sorprendido la ver que el Gran Duque era más joven de lo que esperaba, pero caminó rápidamente y lo saludó. —Saludos, Gran Duque Cromund. Soy Robert Libelois. Gracias por invitarme. —Lord Libelois, finalmente puedo verte. Le llamé porque pensé que debería ver tu cara. Mientras tanto, el Gran Duque despidió a todos a su alrededor con un gesto. Robert, que esperaba ser presentado públicamente, se sorprendió. Pero él no era el tipo de persona que estaría nervioso por eso. Solo había unas pocas personas que podían tener una conversación cara a cara con el Gran Duque, y él estaba inmerso en una sensación de superioridad, siendo uno de los pocos. —No sabía que el Gran Duque sería tan joven y de gran espíritu. La alianza con Cromund es una gran bendición para nuestra familia. —Alianza. El Gran Duque sonrió levemente y se encogió de hombros. Robert se tragó un grito ahogado en el rostro del Gran Duque, que era todo lo contrario de lo que esperaba. Cuando miró más de cerca, el Gran Duque era un hombre con una constitución fuerte que incluso él mismo como hombre tenía que mirar hacia arriba. Es más, cuando los ojos rojos lo vieron lánguidamente por un momento, se sintió entumecido. Mirando hacia atrás para ver si había algo en contra del Gran Duque, Robert pronto se dio cuenta cuál era el problema. —Por favor, olvide todas las cosas desagradables que sucedieron en el pasado, ya que formamos un vínculo a través del matrimonio, trataré al Gran Duque con el mayor respeto como a un hermano mayor. —Bueno, nunca tuve un hermano menor. Ni nadie que toque lo que es mío tan imprudentemente. —... El Gran Duque se llevó la copa de vino a la boca y murmuró con una fría expresión. Tomando un sorbo, vio a Robert de pie torpemente y levantó ligeramente los labios. —¿No tienes más historias para compartir con la Gran Duquesa? —No…yo… —Hermano, háblame. Anne, que acababa de aprovechar la oportunidad que le brindaba el Gran Duque, agarró del brazo a Robert, que intentaba mantener la conversación. En ese momento, los ojos de Robert se volvieron como si hubiera captado la existencia de Anne. A su hermana, que lo había interrumpido, pronto le murmuró con cara de fastidio. —Eres grosera, Angroanne. ¿No ves que estoy ocupado hablando con el Gran Duque en este momento? —Será solo un momento. Su Gracia, discúlpeme por un momento. —Necesitarás tiempo para compartir la relación entre hermanos. Con la breve aprobación del Gran Duque, Anne reprimió su ira y le dirigió una fuerte mirada. Pronto, Robert se puso nervioso y la siguió. Los dos abandonaron el salón de banquetes y se trasladaron a la habitación de invitados. Robert bio un gran sofá y acostó su gran cuerpo. —Como era de esperar, el carruaje del Gran Duque llegó en un día. Si les cuentas esto a los otros nobles, se desmayarán. Robert manipuló el lado blando del sofá y actuó con arrogancia como si le perteneciera. Incluso silbó, diciendo que tenía un gran castillo de donde venía. La cara de su hermano, tarareando como si fuera su casa, hizo que Anne se ahogara. —Creo que te ha ido muy bien después de enviarme aquí. —Angroanne, te has convertido en la Gran Duquesa. ¿Tienes ganas de agradecer a este hermano ahora? Incluso ante las palabras cínicas, pasó sarcásticamente por encima del atuendo de Anne. —Ni siquiera somos cercanos. ¿Qué diablos has hecho? sé que hubo un trato monetario entre Su Gracia y Padre, así que por favor dime en detalle. Esta era la razón por la que Anne quería hablar con Robert por separado. Pensó que le preguntaría sobre los antecedentes del contrato que tenían ya que él era el autoproclamado heredero. Robert palmeó la mesa hecha de marfil precioso y levantó las piernas sobre la mesa como para presumir. [Traductor: Sori]