Bestia De La Noche Congelada

Capítulo 4

Capitulo 3 —¿¡…?! Su corazón, el cual había sido enfriado por el viento frío, latió ruidosamente. Había algo en las sombra de una gran piedra grabada con el nombre de la aldea. Alguien con una gran presencia se había escondido en la oscuridad. La dirección a la que se dirigía era exactamente hacia la posada donde Anne estaba. Sintió un escalofríos recorrer su columna de pronto, y sin saberlo cerró con fuerza sus ojos. Tan pronto ella abrió su boca, el aliento caliente brotó, prematuramente el invierno llegó. Se giró hacia la cama, pero sus pies no se podían mover, como si estuviesen congelados por el frío. —¿Qué sucede conmigo? Estaba tan asustada que sus párpados revolotearon y temblaron, era absurdo, pero cuando ella abrió sus ojos, aparecía como si una bestia con la boca ampliamente abierta apareciera frente a ella. La vista del amplio campo de trigo, el cual ella pasó en la tarde, llegó a su mente en medio de la oscuridad. El hombre de antes. Anne no sabía exactamente porqué recordó la escena, pero sus instintos estaban gritándole algo. Anne exhaló una respiración tras otra y lentamente abrió sus cerrados ojos. Afortunadamente para ella, la imagen sospechosa desapareció y por un momento, su cuerpo rígido se soltó. Precipitadamente cerró la ventana y se hundió en la cama. Tan pronto subía las sábanas de un material rugoso hasta su cuello, aquel escalofrío desapareció gradualmente. ¿Qué fue eso? Había enterrado la cabeza en la almohada hace un momento para poder liberarse de aquel sentimiento extraño, pero sus dedos aún permanecían rígidos así como su corazón aún latía ansiosamente. Ella trató de leer el libro para atrapar su tembloroso corazón, pero se detuvo. Después de todo, todavía tengo mucho tiempo… Los pensamientos de que sería capaz de leer todo el libro mientras se dirigía al norte, se hicieron añicos sin piedad a la mañana siguiente. ** Anne no pudo dormir adecuadamente, ella se sacudió y rodó toda la noche en un problemático estado mental. Repetidamente despertó y cerró sus ojos, entonces se dio cuenta que se había quedado despierta toda la noche al llamado de la criada desde el otro lado de la puerta. —Señorita, ¿tuvo problemas para dormir? Una mirada escrutadora atravesó el rostro de Anne. Permaneció despierta toda la noche, por lo que era obvio. —Creo que fue solo porque todo era un poco desconocido. Estaré bien si descanso en el carruaje. Es más como si tuviese una sensación extraña acerca el hombre que vio la noche anterior, pero Anne simplemente culpó al lugar desconocido. Se detuvo en el rellano que iría hacia el primer piso, era porque sentía una atmosfera diferente de la noche anterior. No estaba desordenado, pero había una pequeña multitud abajo. Escuché que éramos las únicas personas quedándose en este hospedaje… Obviamente, la noche anterior, el dueño con un rostro lamentable expresaba el gusto que tenía de tener un huésped por primera vez en una semana, pero entonces estalló en llanto y se quejó. Era un largo camino, al menos lo era con su gripo, quienes se emocionaron un poco, el mercader o viajante promedio usualmente permanecían en la aldea anterior. —Señorita, No lo sabía ayer, pero el número de visitantes debe haber incrementado bastante. —No creo que sea un visitante. ¿Si? La criada en frente giró su rostro y preguntó, pero fue empujada por Anne, quien no se detuvo. Tan pronto como Anne puso su pie al final de las escaleras, una vista panorámica del primer piso atrapó su mirada. Coincidentemente, alrededor de veinte personas estaban llenando el pequeño comedor. Los hombres, quienes estuvieron sentados en las sillas, se pusieron de pie al unísono, como si hubiesen estado esperando tan pronto Anne apareciese. Aunque no parecían amenazantes, su vestimenta era idéntica creando una profunda sensación de alerta con solo verles. Otra vez, el dueño, quien estaba bastante nervioso, estaba sudando como si no supiese que decir. Es un uniforme de caballeros… No era el uniforme de la familia libelois quienes eran sus acompañantes. El azul marino oscuro estaba rodeado por una banda plateada con líneas diagonales, y una frase que las personas podrían conocer estaba grabada cerca del pecho. Una espada negra enterrada en una pequeña colina como una tumba, era el emblema del Gran Ducado Cromund. Aunque fuese negro, habían personas que siempre podrían sentirse divididos en asuntos menores. De hecho no era negro, ellos alegaron, era un rojo oscuro, era el color de la sangre… El impero había sido pacífico por más de cuatrocientos años, las personas habían sobrevivido a sus aburridas vidas diarias creando sus propias historias sin importar los hechos. El Gran Duque, quien no mostraba su apariencia del todo, era un tema de chismes que les convenía a sus gustos, y era inusualmente popular porque despertaba la curiosidad, no solo en los círculos sociales, sino también entre las personas comunes. El escándalo acerca del Gran Duque, del cual ella estaba familiarizado, también vino de allí. ¿Por qué están aquí? Entre todos los caballeros en línea, un hombre sentado atrás se puso de pie. Vestía una capa gris sobre el uniforme de caballero y estaba vistiendo una armadura de plata en su pecho, por lo que parecía ser la persona más importante ahí. El hombre, tomando una taza de té con calma, se puso en pie lentamente, como si esperara por ella para caminar hacia el centro. El cabello azul indigo, que estaba tranquilamente llevado hacia atrás y organizado, daba una atmósfera intelectual. El hombre quien caminó hacia Anne, puso una mano en su pecho y la saludó con modales impecables. —Es un placer conocerla. Mi nombre es Ashton Wald, el jefe de los caballeros del Gran Duque Cromund. Estoy aquí para recogerla, Señorita Libelois. —¿Vino todo el camino desde el norte para encontrarme? Anne le señaló con precisión. Ellos vinieron todo el camino desde el norte, entonces ¿cuándo empezaron? El hombre llamado Ashton continuó su discurso, arreglando sus gafas sin montura que llevaba. —Así es. Desde aquí, le escoltaremos en nuestro carruaje. Excepto por la Señorita, todos los demás necesitan irse. —¿Qué significa eso? ¿No estamos aún lejos del norte? —¡No tenemos que escuchar nada del Gran Duque! Ante esas palabras irrespetuosas del hombre que pretendiía ser educado, los caballeros de la familia Libelois escupieron sus quejas. Ellos, también, estaban esperando a su Maestro, manteniendo un ojo en los caballeros del Gran Ducado quienes llegaron sorpresivamente. —Es rudo interrumpir una conversación. —Lo siento, Señorita. En una atmósfera que estaba a punto de ser un poco feroz, Anne motivó a los caballeros a detenerse y elevó su mirada al hombre. —A como pudo haber notado mientras entraba, nosotros también tenemos un carruaje y compañía. —Lo siento, pero no podemos llevar otros caballeros, criados o incluso el cochero. Solo una señorita a quien el Gran Duque prometió aceptar en el territorio del norte. —Entonces, ¿está diciendo que tengo que ir a través de esa gran distancia sola, sin un asistente esperando por mí? Eso será desagradable. Anne, quien había estado forzando sus palabras, rápidamente perdió sus nervios. Después de llegar, los caballeros de la familia estaban planeando regresar por su cuenta, pero la criada estaba pensando en quedarse con ella en el Gran Ducado. Pero ella no podía llevar a la sirvienta, y tendría que ir tan lejos sola…Si los caballeros del Gran Ducado los reemplazaban, sería obvio que se podría sentir incómoda. Ashton, quien tomó su reloj de bolsillo a pesar del duro tono de Anne, chequeó el tiempo y habló suavemente. —Si la razón por la que dudas es por la asistencia, no necesita preocuparse. Si se marcha ahora, será capaz de dormir en una suave cama y no en este lugar despreciable hoy. —¿Esta noche? Anne miró a Ashton con ojos desconcertados. Toma una semana completa llegar al norte, no importa cuan rápido fuesen los caballos. ¿Esta persona pensaba que era estúpida? ¿O estaba bromeando? Sobrepasaba lo absurdo, al punto de enojarla. A medida que la expresión de Anne se oscureció, Ashton añadió palabras gentilmente. —El carruaje que preparamos está equipado con una especial piedra mágica que puede ser encontrada solo en el norte. Puede acortar la distancia del viaje al Gran Ducado rápidamente. Ella sabía que carruajes así de especiales existían, pero se reducían a viajar uno o dos. Pero una semana en un día, era imposible no importase cuan magnífico fuese ese poder mágico. —Te estás burlando de mi. Anne habó a medida que bajaba su voz. A pesar que estaba siendo vendida, no había una razón para ser despreciada ni siquiera por los hombres de la familia —Como atrevemos, hasta hemos sido nombrados caballeros, mentirle a la noble señorita quien se convertirá en la Gran Duquesa. Como caballero quien juró lealtad, nosotros simplemente obedecemos las órdenes de nuestro Maestro. El acento aristrocrático, como si fuese bien educado, la consoló poco a poco. A pesar de su voz débil, el hombre se mantuvo en pie moderadamente ejerciendo el nombre de Gran Duquesa y pretendiendo hacerlo por Anne. Había alguien más quien ordenó todo, lo que significaba que no había razón para discutir ahí. Su Maestro, El Gran Duque Cromund, era el nombre que mejor podría resumir la situación. Cuando Anne estuvo en silencio, Ashton miró al caballero que estaba detrás de él. El joven caballero entregó la caja que estuvo sosteniendo a la criada al lado de Anne. Ella vio su mirada preguntando qué era eso, Ashton abrió su boca una vez más. —No tienes permitido tomar nada de tus pertenecías, ni siquiera tu vestimenta, joyería, ropa interior. —Ah… La criada quien gritó de sorpresa, estaba asustada y cubrió su boca con su mano. A pesar de estarse refiriendo a la ropa interior de una mujer, Ashton mantuvo su rostro sin un simple rastro de vergüenza. —Esperaré hasta que se haya cambiado. —¿Debo cambiarme a esta vestimenta aquí? —En Gran Duque desea que llegue vestida en ropa del norte. Los rumores que era un hombre mayor de setenta años y pervertido parecía ser verdad. Incluso antes de conocerse, él la estaba forzando a llevar vestimenta que él quería...fue un pensamiento que él no permitiría un solo hilo y podría llevar solo su cuerpo. Ante la solicitud insultante, Anne preguntó, sin siquiera pensar en ocultar su horrible mirada. —No entiendo porqué están haciendo esto. —Fue una orden del Gran Duque, así que no tenemos una orden para rechazar esta orden. Significaba que ellos serían quienes pudiesen sufrir si ella de negaba. Los ojos de las personas quienes estaban en el lugar sorpresivamente se dirigieron a Anne. —Señorita... La criada, quien estaba lloriqueando, también la miró. Su autoestima estaba herida, pero ella no tenía más opción que escuchar. Era difícil para ella permanecer culpando al hombre por aquello, tal como él dijo, simplemente habían recibido órdenes y era difícil para él insistir. No puedo evitarlo. Desde el inicio, esto no es un matrimonio normal… A ella no le gustaba, pero desde el inicio, era él quien había sido detestable. Si de pronto él cambiaba de parecer y preguntaba por una compensación para su familia, eso podría ser un gran trato. Ella partió, jurando que nunca volvería a ver a su familia otra vez, pero ella no tenía deseos que su familia fuese arruinada y se sentara en las escaleras. —No es la gran cosa. Anne tomó la caja que había recibido, asintió ligeramente con la cabeza a la criada, quien solo la observaba a ella y caminó hasta su habitación. Cada instante que subía una escalera, sentía que alguien la apuñalaba por la espalda con la mirada. Era obvio que era la mirada del hombre llamado Ashton.