Bestia De La Noche Congelada

Capítulo 7

Capítulo 06 Anne estaba sorprendida ante las palabras del Gran Duque, quien la observaba. Las mejillas de Anne enrojecieron cuando se dio cuenta que su mirada estaba centrada en una de sus mejillas. —No le pertenezco a nadie. —No todavía, tal vez… Como si escuchara una palabra divertida, los labios del Gran Duque se estiraron lánguidamente. —Aún así, debería saber. De pronto, sus dedos rectos tomaron el mentón de Anne e inclinó su rostro hacia arriba. El cuerpo de Anne tembló por el repentino toque. Incluso aunque estuviesen dentro, sus manos eran como cubos de hielo que no mantenían la calidez del ser humano. Entonces él giró la cabeza de Anne hacia el lado izquierdo y derecho, observando sus mejillas como si observara. Entonces, su mano, la cual acariciaba ligeramente su mejilla con su pulgar, descendió como si hubiese perdido el interés. Sin embargo su curiosidad no pareció desaparecer. —¿Quién fue? —… —¿Ese Whitmore? Avergonzada, cerró su boca cuando el Gran Duque inmediatamente mencionó el nombre de su ex prometido. —No. Esto…mi padre… Su voz murió instantáneamente, todavía era embarazoso y vergonzoso. No había nada correcto con el hecho que una noble señorita fuese golpeada por sus padres. —Fue el Conde Libelois… No había un cambio significante en la expresión de su rostro, ni un indicio de si estaba o no en línea con sus expectativas. Él solo pensaba sobre las palabras de ella. —Las personas en esa casa tienen el hábito de fastidiar con lo que es mío. Independientemente de si Anne estuviese de acuerdo o no, él la llamó suya. Como si ella fuese de su propiedad. En ese momento, el Gran Duque, quien había sostenido su cuerpo en un parpadeo, apenas fijó su rostro en la mejilla de Anne. La esencia del frío invierno fluyó de él, quien redujo la distancia, tanto que incluso la mujer quien había experimentado el invierno podía sentirlo. —¿Quieres que lo mate? —¡…! Anne se sorprendió terriblemente por la casual mención de la palabra “matar”. Como si ella bebió agua helada, el frío parecía invadir su garganta y entrar a su cuerpo. Él se burló ligeramente y abrió su boca una vez más. —Puedo hacerlo si es el deseo de mi esposa… El Gran Duque habló de la muerte de su padre como si le hubiese dado el honor de elegir, dejándole a ella el derecho de decidir. Era ella, la esposa que llegó por a casarse. La sangre se drenó del rostro de Anne como si recordara el rumor de que él era una persona salvaje quien casualmente mataba personas con un juicio retorcido. —Eso…Yo no lo quiero. —¿Por qué? No sabía que estabas obsesionada con tu linaje… Él inclinó su cabeza como si oyera algo extraño. Anne estaba segura que él no había entendido de lo que ella hablaba. La incomprensión en su rostro realmente se mostró. Pero ella no deseaba la muerte de su familia solo porque fue golpeada en el rostro debido a la falta de afecto. —Gracias por sus palabras, pero no quiero. Es aburrido. Como si preguntara porqué, él parpadeó lentamente con un rostro aburrido. —En vez de eso, tengo otra solicitud. Cuando Anne preguntó, examinando el rostro del Duque, él hizo contacto con la mirada y asintió su cabeza lánguidamente. Significó que hablara. —Vine aquí a tomar el lugar de los crímenes de mi hermano, pero escuché que su Alteza también necesita un heredero, lo cual es por lo que se está casando conmigo. —… Aunque sus palabras no fuesen positivas, el Gran Duque le dijo que siguiera manteniendo su mirada en ella. —Si…si yo doy a luz a un hijo. Los ojos del Gran Duque, que o se movieron todo el tiempo, se movían ligeramente en ese momento, pero Anne, quien estaba indecisa y arrastraba sus palabras, no notó el cambio. —Por favor déjame ir. —¿¡…?! Tan pronto como Anne terminó de hablar, la expresión del Gran Duque se transformó por un instante. —Dejaré al niño atrás, así que puedes hacerlo tu sucesor y pasar el resto de tu vida con la mujer que quieras. —La razón por la que quieres un hijo…¿Solo dármelo e irte? Había una ilusión de escalofrío en la voz de él por un momento, pero Anne calmadamente eligió sus palabras. —Para ser precisa, estoy dejando un heredero a su alteza. Usted no quiere pasar esos largos años conmigo de todas formas. Podría ser un pedido indignante, pero ella pensó era una muy buena oferta, así que Anne estaba confiada. Él podría estar reacio a mantener a una mujer que no le gustaba como su verdadera esposa, y ella no tendría que ser cautelosa con su amante, quien él amaba mucho. Y ella tenía otra razón por la que ell tenía algo tan fundamental como el primero. Ella sabía hasta donde llegaba la obsesión del Conde, la cual había visto desde que era joven, podría extenderse. Resulta que pude entrar a un contrato de matrimonio con el Gran Duque de esta forma, pero mi padre de alguna forma usará esta oportunidad para cumplir sus ambiciones. Poco después que el matrimonio se decidió, Anne decidió que ella podría no vivir como la Gran Duquesa, y ella podría abandonar ese lugar. Cuando su familia la vendió en nombre del honor de la familia, Anne hizo un voto. Ella presentaría los insultos más humillantes hacia aquellos que valoren el “honor de la familia” y destrozaría las ambiciones de su padre. Mientras Anne fuese la Gran Duquesa, Libelois será tan arrogante como su hubiesen ganado el mundo y se entrometerán en todo, sea política o economía. Solo recordando como solicitaban tal pedido antes que ella se fue, era claro lo que van a hacer en la capital del futuro, con el poder del Gran Ducado. Además, era probable que fuera el que representaba a ambos lados en el medio y se ocupara de las cosas. Era solo asqueroso meterse en su vida y decir algo más que eso. Los ojos del Gran Duque se estrecharon como si intentara medir sus intenciones. —¿…Qué harás después de eso? —No tengo intención de volver al Condado. Yo…yo solo quiero irme sola. Su vida era corta y había vivido tan pasivamente que ella pensó que vivir una nueva vida en un lugar donde nadie la conocía. —Si mi esposa fuese a dejarme. ¿No consideró los insultos que podría recibir? —Solo tiene que anunciar que me arrojó fuera porque tenía un amorío con alguien más. Cuando eso pase, su familia declarará cortaron lazos con ella porque no pueden soportar la vergüenza, y no se atreverán a buscar al sucesor. A pesar de ser vista como una mujer despiadada dejando a su hijo atrás, Anne se decidió firmemente. Silencio, el cual los había envuelto por un momento, cayó entre ellos. Cuando el cuello del Duque, quien había estrado extrañamente calmado, se balanceó como olas, abrió su boca. —Viendo como hablaste tan fácilmente, debe ser que endureciste tu corazón antes de venir aquí. Lo que mi esposa quiere…lo permitiré. Ella estaba preocupada por lo que hacer si se volvía una reacción incómoda, pero el Gran Duque lo permitió fácilmente. Ella podía ver la boca del Gran Duque, quien la observaba, lentamente se elevó. —Por supuesto, si tienes un “hijo.” En un instante, había una fuerza que parecía haberla presionado con una simple palabra que él pronunció. Como si fuese ella quien hubiese hecho la oferta, él dio una suave advertencia de tomar responsabilidad por lo que dijo. Mientras Anne dudaba, presionada por el extraño sentimiento, él arrojó su cuerpo en la cama como un halcón robando su presa. Antes que ella pudiese abrir apropiadamente sus ojos, el Gran Duque ya estaba cubriendo su cuerpo con el propio. El rostro de Anne se ruborizó con vergüenza. —¿Qué estás haciendo? El Gran Duque, quien endureció sus gruesas piernas para evitar que se moviera, miró abajo hacia ella. Sus ojos rojos, los cuales se revelaban cada vez que levantaba lánguidamente sus párpados, estaban centrados exclusivamente en ella. —Voy a cumplir los términos del contrato, ¿hay algún problema? Estoy tratando de poner mi semillas en el estómago de mi esposa tanto como quiero… —Eso…que… ¿Qué ofende su corazón? El hombre quien al darle la espalda a la luz de la luna exuda una decadente y sombría energía que no había notado antes. —Sería bueno acostumbrarse a ello. A partir de ahora, te acostarás debajo de mí y llorarás a diario. Un sudor frío corrió por su espalda. La voz del hombre fue fría, y el contenido de esta era extremadamente frío. Él enredó el cuello de su camisa con una mano indiferente. Los botones de joya saltaron sin dejar rastro, revelando los músculos entre la camisa abierta. Sus fuertes músculos principales del pecho atraparon sin saber su atención, pero pronto ella recordó su situación e intentó de empujarlo otra vez. Como si estuviese ridiculizando a Anne quien estaba luchando, el Gran Duque incrementó su fuerza y presionó el pequeño cuerpo de la mujer acostada debajo aún mas apretado. —¡Po…por favor espera…! El nudo en su pecho se rompió primero con un silbido en su fuerte agarre y el pecho arrugado sobresalía del hueco. Un área tras otra, la ropa fue destrozada y Anne, quien quedó desnuda en un instante, estaba atterorizada. La mirada fría del Gran Duque descendió sobre la temblorosa mujer. —¿Dónde fue esa actitud confiada? ¿Ahora estás temblando aquí? No debes temer. Debe ser por el frío clima del norte. Su breve mirada sarcástica, escaneó el cuerpo de la mujer presionada bajo él. El pelo dorado cayó por sus suaves hombros, fluyendo por las curvas de su piel suave. Se acercó y sacó las hebras de pelo rubio frente a su piel una por una. Una sonrisa peligrosa permaneció en el hermoso rostro del Gran Duque, que estaba grabada en la blanca piel como nieve rociada, su pecho, con el que quería sostener toda su mano, incluso sus pezones rozados que parecían dulces si él los tomó inmediatamente. —¿Cuánto tiempo llevará tener un hijo? —Por favor…hazlo…gentilmente…¡Ah! Anne, sintiendo que no podría escapar, pidió, pero él no escuchó. Los labios fríos como serpiente se aferraron fuertemente al largo cuello a medida que caía la sombra. Él tomó una profunda mordida sobre la base de su puro y blanco cuello y empezó a succionar toda su tierna carne como su estuviese a punto de ser comida. Cada vez que él mordía con sus dientes gruñendo, la cabeza de Anne se inclinaba hacia atrás. —¡Auuch…! Empujando su duro pecho, Anne se quejó de su dolor, pero el Gran Duque solo pasó de él. Con sus musculosos muslos, él apretó un lado de ella, impidiéndole respirar apropiadamente y mucho menos escapar. Mientras Anne trató de apartar la cabeza, la gran mano le tomó fuertemente del mentón. —No es de una mujer virtuosa guiar sus ojos lejos de su esposo. —Du…duele… —Relájate. No morirás por eso. Se burló con una cara fría.