Cazador Suicida de Clase SSS

Capítulo 228

Capítulo 227 Si(5) [Traducción: Lizzielenka] 4. Tan pronto como se impuso la ley marcial, los cazadores se lanzaron a las llamadas de Babilonia. — ¡Matenlos a todos!— Todos los Cazadores vestían uniformes negros. El Gremio del Dragón Negro. En lugar del equipo de reconocimiento y el equipo de ataque, fue el equipo de resolución de conflictos y el equipo de asesinato los que se alinearon en la plaza. Estos eran todos Cazadores en la Torre, pero no eran cazadores que [entrenaron para escalar la Torre ]. — ¡Cualquiera que no presente su identificación de residente será asesinado sin dudarlo! ¡Cualquiera que haya recibido una identificación de residente hace menos de una semana también será asesinado!— — ¡La líder del gremio fue atracada!— — ¡Esto es la guerra!— —¡Exterminen a los rebeldes!— ¡Bang! ¡Bang! Los disparos resonaron por toda la plaza. En la Torre de Babel, la producción y almacenamiento de armas de fuego estaba estrictamente controlada. La producción privada de armas era un delito punible con la muerte. Sin embargo, los grandes gremios eran una excepción, por lo que siempre estaban listos para usar armas en sus guerras. —¡Malditos Locos Dragones Negros! ¡¿Qué estás haciendo?!— La Milicia Civil también fue una de ellas. Sacaron sus armas y las apuntaron al equipo de supresión del Dragón Negro. —¡Muévanse del camino! ¡Debemos llevar a cabo las órdenes de nuestra líder del gremio!— —¡Te refieres a matar gente al azar!— —¡Es una medida necesaria para proteger la Torre! ¡El Vice líder del gremio de tu milicia civil también fue atacado y asesinado!— —¡El Vice Líder del Gremio no querría esto!— —¡Nuestro líder del gremio lo hace! ¡Muevanse!— La Milicia Civil no se hizo a un lado. Y los Dragones Negros no intentaron persuadirlos más. Cuando los dos gremios se enfrentaron, los grandes gremios que también perdieron a sus líderes se unieron. En esta situación en la que no se podía distinguir fácilmente a un amigo o enemigo, se mordían entre sí como perros hambrientos. —…— Fue este infierno lo que Kim Gong-ja descubrió cuando salió del edificio en ruinas del Templo de los Diez Mil. Kim Gong-ja se secó la cara. —Oh…— Una persona murió. La gente murió. Moría más gente. —Mierda…— No hay vacilación en los movimientos de las personas juntas unas a otros. Cada vez que se disparaba un arma, había personas heridas. Matar. La vida se perdía tan fácilmente. Kim Gong-ja no podía entender. Estos erán los gremios que apoyaban la Torre. Había oído rumores de que los grandes gremios no se llevaban bien. No sabía qué había sucedido en el pasado, pero de vez en cuando escuchaba que viejos sentimientos se habían acumulado entre los líderes del gremio. Sin embargo, no esperaba que fuera tan malo. “Se matarán unos a otros si hay una oportunidad”. Los mejores cazadores eran todos los llamados héroes que escribieron sus propias leyendas. ¿Por qué estos héroes no habían podido resolver sus sentimientos a lo largo de los años? ¿Por qué no había ni siquiera una persona para mediar entre ellos? Kim Gong-ja no había sido capaz de entender, pero ahora entendió que era inútil imaginar [en el caso de un mediador]. Sintió que sus entrañas explotarán. La presa que había estado bloqueando el centro de su corazón se derrumbó. Justo en ese momento, el cadáver de Ja Soo- jung, cayó a su espalda. — Uht—. Kim Gong-ja inconscientemente miró el cadáver. — ... Diputada—. El cuerpo de Ja Soo-jung había sido destrozado. Su pierna izquierda, brazo izquierdo, torso izquierdo e incluso el lado izquierdo de su cara. Ante la muerte, ningún ser humano podría aceptarla, pero los labios de Ja Soo- jung estaban bien cerrados. Solo sus ojos morados que habían perdido su luz miraban hacia el cielo como joyas. —…— Silencio. Cuando volvió a bajar la cabeza, esta vez, vio el cuerpo del Interrogador Hereje. Kim Gong- ja apretó los dientes mientras mira la apariencia del hombre que tenía la intención de hacer algo en el último minuto. — No. es cierto, primero—. Hizo lo que tenía que hacer. — Es cierto—. Hizo lo que pudo. — ¿Qué puedo hacer?— Miró todo lo que tenía sobre su persona. Ídolo. Era un elemento que le permitiría actuar como representante del Templo de los Diez Mil, pero el Templo de los Diez Mil se había desmoronado. Incluso si se encuentra con los sacerdotes del Templo de los Diez Mil afuera, no estaba seguro de si obedecerían al mismo ídolo. Espejo Dragón Negro. Parecería ser un medio para comunicarse directamente con los líderes de los grandes gremios, incluido la Maestra del Dragón Negro. Sin embargo, había estado en silencio desde la declaración de guerra de la Maestra del Dragón Negro. Él mismo. Él era solo un Cazador de rango E en el mejor de los casos. No tenía nada más. — Poder…— Conocía a alguien que tenía tal poder. Kim Gong-ja giro la cabeza. Babilonia, el primer piso de la Torre de Babel. Había un edificio de oficinas de tres pisos construido en la plaza central de esta gran ciudad, que ostentaba los precios más altos de la tierra. Independiente de la cantidad de hombres que se ha utilizado, estaba relativamente en el lugar de la explosión en la plaza. El rostro de un hombre que probablemente también estaba a salvo vino a su mente. — Gremio Yoo Soo-ha...— Kim Gong-ja corrió allí. 5. — Mierda no. ¿Quién crees que soy? ¿Algún tipo de perro?— Yoo Soo-ha dijo. Estaba lleno de irritación porque su siesta se había visto interrumpida. —…— El corazón de Kim Gong- ja volvio a latir. La muerte de Ja Soo- jung. La muerte del interrogador Hereje. La muerte de muchos otros. Dijo que ayudaría, que quería ayudar, pero la Maestra del Dragón Negro se negó rotundamente. [ Eres joven. ] [ sin embargo, no tienes poder. ] [ No necesito eso. ] Si fuera como Yoo Soo-ha. Si fuera tan poderoso como el Emperador de las Llamas. —…— Kim Gong-ja apretó los dientes. Era una pérdida de tiempo morar en la autocompasión. Se las arregló para huir. — Es una emergencia ... Presidente Yoo Soo-ha—. — Se declaró la ley marcial. Sé eso. Sin embargo, también tengo la capacidad de que me importe una mierda. Gong-ja, ¿por qué huyes como un mendigo en lugar de trabajar para el gremio? ¿Qué hay de Soo-jung? ¿Vicepresidente Ja Soo-jung?— — Aquí…— Kim Gong-ja mostró el cadáver de Ja Soo- jung. El cadáver del Interrogador Hereje también. Yoo Soo-ha se quedó en silencio. — ¿Cuando?— Los ojos de Yoo Soo-ha estaban tranquilos. A Kim Gong- ja le costó adivinar qué significaba esa calma. — Justo después de que fuimos al Templo de los Diez Mil... Había un traidor en el Templo de los Diez Mil. Detonaron una bomba. El Interrogador Hereje murió, y la hermana Soo-jung... — ¿Por qué estás bien?— — La hermana mayor Soo-jung me cubrió con su cuerpo. ¡Puk! Kim Gong-ja cayó de rodillas. Yoo Soo-ha le había pateado la espinilla. —Ugh—. Soportando el dolor, levantó la cabeza para encontrar a Yoo Soo-ha mirando a su subordinado con la expresión tranquila hacia ella en su rostro. — Maldito bastardo—. —…— — ¿Hermana Soo-jung? ¿De cuando tus dos volvieron tan cercanos? Hola Sr. Gong-ja. Soo- jung es mucho más joven que tú. Solo parece mayor por su forma de hablar y su actitud, pero es mucho más joven que tú. Ahora que…— —…— — No, basta de eso. ¿Y qué? ¿Soo-jung te dio un testamento? Por favor, haga todo lo posible para solucionar esta situación, o algo así? ¿Eh? ¿Dijo algo sobre la necesidad de salvar a la gente...— — La Secretaria Soo-jung ... hubiera deseado eso. — Por supuesto que lo haría. Esa es la única razón por la que se ocuparía de basura como tú—. Kim Gong-ja no podía soportar mirar a Yoo Soo-ha. Había perdido a Ja Soo-jung porque no tenía poder. Por otro lado, Ja Soo-jung tenía poder. Tenía el poder de salvar la vida de otro ser humano, incluido el costo de su propia vida. No sabía si era por sus reflejos innatos, o porque simplemente notó la presencia del culpable ante Kim Gong-ja, pero el resultado fue simple. Kim Gong-ja no había sido capaz de hacerlo, Ja Soo-jung sí. —…— Kim Gong -ja no podía soportar mirar a Yoo Soo-ha porque estaba enojado y resentido, porque era injusto y repugnante, porque estaba triste y patético. Mantuvo la mirada en el aire. Gracias a eso, pudo ver algo. — En cualquier caso, perra. Sé qué tipo de personalidad tienes. Así que nos llevaremos bien. Eres muy… — Un destello de luz. Muy rápido. — ¡¡Cuidado!!— Kim Gong-ja interrumpió a Yoo Soo-ha. Al mismo tiempo, una lanza azul voló por el aire. Chwaaaa- El aura que envolvía la lanza era poderosa. El Emperador de las Llamas invocó su aura para proteger su cuerpo en un instante, pero parecía que se perdió el momento. Las cortinas de fuego hechas por el Emperador de la Llama fueron destrozadas por la lanza de llamas azules. — Ah—. Esto fue visto por Kim Gong-ja, quien era el más cercano al Emperador de las Llamas. Después. — ¡Ugh!— Con los pies en el suelo, estiró las rodillas, arqueó la espalda y extendió la mano, golpeando la lanza de llamas azules. El aura azul se arremolinaba dentro de la lanza de llamas azules. Cuando el puño humano se acercó a la tormenta de aura, la destrozó como una licuadora. — ¡¡Aaaaaak!!— Con un grito, Kim Gong-ja, que perdió el brazo, volvió a caer de rodillas.Varias piezas de carne blanca cayeron al suelo con suaves sonidos de tap tap. Las cosas que también parecían caer al suelo como la nieve deberían haber sido los huesos de Kim Gong-ja. — ¡Maldita sea! ¡Lo evitaste!— Una cazadora aterrizó del cielo. Después de una breve mirada a Kim Gong-ja arrodillado, Yoo Soo-ha miró a la Cazadora. — ¿Quién eres tú?— — ¡Soy la Santa!— Yoo Soo-ha miró a Kim Gong-ja, que sangraba profusamente. Luego volvió a mirar a la cazadora que se identificó como la Santa. — Mierda. Mierda. Qué clase de mierda es está Santa, casi parte a una persona por la mitad—. — La Torre me dio ese título—. — La Torre tiene un mal sentido de nombramiento. ¿Así que? ¿Por qué la Srta. Santa vino aquí? La Santa respiró hondo. Luego gritó como si hubiera estado esperando pronunciar esas palabras durante mucho tiempo. — ¡Yoo Soo-ha! ¡Mataste a mi único abuelo!— La Santa presumía un cabello rubio brillante. Nunca antes había visto una rubia así. E incluso si conocía a una rubia, no había ninguna en el rango de edad para que esta Cazadora lo llamará [ Abuelo ]. — No puedo decir que hay más de una o dos personas que perdieron a sus abuelos por mi culpa ... ¿Quién era tu abuelo?— — ¡Marcus Calenbury!— Los ojos de la Cazadora que se hace llamar Santa estaban ardiendo. Las cejas de Yoo Soo-ha se levantaron ligeramente ante eso. — ¿El Santo de la Espada?— — ¡Así es! ¡Ese es el nombre de mi abuelo!— — Wow. Ha pasado un tiempo desde que he escuchado ese nombre. ¿Así que eres su nieta? Ah, bueno. Ese tipo era un aristócrata, así como que supongo que podría tener una nieta como esta—. — ¡Tu demonio…!— —Es cierto. Soy un poco así. Hablando de demonios—. Yoo Soo-ha miró el cadáver de su subordinado y a su subordinado que se estaba convirtiendo en un cadáver. — ¿El olor a perro quemado que viene de afuera es tu culpa?— La Santa apretó los puños. Ella quería decirle. Sobre la riqueza de la familia Calenbury. Sobre el poder que vino con esa riqueza. Sobre los tontos que adoraban la Torre como un fenómeno místico. Sobre cómo los había manipulado y controlado. Y ella quería decirle. Qué fácil era predecir y usar el Templo de los Diez Mil porque cualquiera podía ser persuadido siempre y cuando se siguieran ciertas reglas. Sobre cómo sabía que la líder del Gremio de Dragón Negro odiaba el mundo exterior pero aún quería tener una relación con él. Acerca de cómo había apuñalado la abertura y forzado a abrirla. Pero no lo hizo. Con la Torre ardiendo detrás de ella, la Santa solo dijo estas palabras. — Mi abuelo fue asesinado por ti en esta Torre—. —…— — Así que te mataré, y mataré a esta Torre—. Yoo Soo-ha sonrió levemente. — En ese caso, es culpa de tu abuelo. ¿Sabías que fui asesinado por ese viejo sin siquiera saber nada? Vio la cantidad de muertos en sus ojos y se asustó. Uf. De hecho, el asesino no fui yo, fue ese aristócrata—. — ¡Pura Mierda!— — Lo que es una mierda es todo lo que has hecho hasta ahora. La sangre no puede ser engañada. La nieta de un asesino es un asesino—. — Tú, Emperador de las Llamas, eres el asesino. No, no sirve de nada hablar de eso. ¡Vete al infierno!— Con el cabello rubio rotativo, la Santa se apresuró atacar. — Ja—. Yoo Soo-ha miró hacia abajo a algunos puntos blancos que habían aterrizado en su palma. Yoo Soo-ha no estaba seguro de si era polvo de un edificio derrumbado o si era fragmentos de Kim Gong-ja cuando lo cortaron. Sin embargo. — Me siento sucio—. Se sentía sucio. Cuando se presentó algo que Yoo Soo -ha no sabía, lo hizo sentir sucio. — No es necesario perder el tiempo aquí. Así que solo voy a matarte—. El aura azul explotó y el aura roja barrió. Momentos después, se encontró un grano a través del humo rojo y azul. — ¡Kyaaaak!— — Es cierto. Ahora lo recuerdo. Sus ojos se parecen—. Yoo Soo-ha cerró los ojos y luego los abrió—. — Tan pronto como mira a una persona, tiene los ojos de un asesino de base. ¿Esa mirada es hereditaria? ¿Eh? ¿Tu abuelo te enseñó a matar incondicionalmente a las personas que decides que son asesinos en una clase familiar o algo así?— — ¡Ee-eet, ah, ugh…!— — Este mundo te enseña a odiar a la gente, te enseña a menospreciar a la gente, te enseña a matar gente. Es una gran escuela. Lo extraño es que se desprende de enseñarles eso, espera que se amen, se aprecien y crezcan bien—. Dentro del humo, las palabras de Yoo Soo - ha se mezclaron con los gritos ensordecedores. — Nunca lo entendí bien. Y no puedo entender incluso si miro a tus ojos—. Yoo Soo-ha. Actualmente estaba mirando a la Cazadora que se había convertido en carbón. Se inclinó y la miró a los ojos. — ¿Cómo una persona le puede gustar una persona así? ¿verdad?— La última parte restante también se quemó. La Cazadora, que había proclamado la venganza de su abuelo y pasó años preparándose desesperadamente, murió así. Yoo Soo-ha enderezó lentamente la espalda. — Dios mio. Estoy cansado—. Después de estirar la espalda varias veces, miró a su alrededor en la escena. — Esto es un desastre—. El exterior de la residencia estaba en llamas. Las ruinas que estaban atrapadas en sus ojos parecían una gran ciudad en ruinas. En ocasiones se escuchaban gritos y disparos en este mundo lleno de cenizas y humo. — Es realmente un desastre. ¿No lo crees, medio tiempo?— Yoo Soo-ha miró a Kim Gong-ja. Debido a que había perdido un brazo y estaba sangrando, la conciencia de Kim Gong-ja se estaba desvaneciendo. Yoo Soo-ha tampoco pidió la mirada de Kim Gong-ja. — No sé—. Murmuró Yoo Soo-ha. — Tanto tú como Ja Soo-jung. No sé cómo la gente puede ser así—. Yoo Soo-ha miró al cielo por un momento. — Bueno, en lugar de eso es porque son tan idiotas que están trabajando para mí—. — Presidente, yo…— — Ah, está bien. No hables más. El débil murmullo de Kim Gong-ja fue detenido por la mano de Yoo Soo-ha. En tono molesto. Pero lo más importante, un tono familiar. — Tú solo, no te preocupes por nada. Este hermano mayor se encargará de todo—. En la brumosa niebla de conciencia que vino con la pérdida excesiva de sangre, Kim Gong-ja murmuró sin comprender. — ¿Cómo…?— — Yo tengo mis maneras—. Emperador de las llamas. Yoo Soo-ha hizo una forma de un arma con su mano. Luego envolvió un aura roja alrededor de su mano, creando una bala essferica. — No lo sabrías aunque te lo dijera—. — ¿Eh…?— — Mi habilidad es un poco como la de un perro—. ¡Paak! Una bala de fuego atravesó el cerebro de Yoo Soo-ha. Kim Gong- ja miró con asombro a Yoo Soo-ha, quien se había dejado quitado la vida. Hasta el final, Kim Gong-ja no entendía el significado de su muerte. [ Has muerto. ] Sin embargo. “Yo” lo sabía. [ Está retrocediendo a hace 24 horas. ] El mundo se hizo añicos. . Y así “Yo” Abrí mis ojos.