
Cien años como extra
Capítulo 163
Capítulo 162 "Maestro, ¿también te gusto?" "Sí." Permanecí quieta por un momento. Mi corazón vaciló un poco. "¿En verdad? ¿De forma romántica? "Sí." "Espera. ¿No te gusto como a un discípulo, sino como a un hombre le gusta una mujer? Kaichen suspiró. "Sí." Salté de la sección de la pared en la que estaba sentada. Caminé hacia él y puse sus manos entre las mías. Quería aferrarme a algo. Sentí que todo esto era un sueño y que desaparecería si lo soltaba. Cuando tomé su mano, Kaichen se puso tenso. “Maestro, ¿estás seguro? ¿Te gusto de manera que tendrías intimidad conmigo? Como, para pasar la noche juntos…” Kaichen frunció el ceño y me tapó la boca con la mano. "¿Estás segura de que puedes decir algo así tan casualmente?" No pude terminar mis palabras. Pero él no me estaba rechazando. Lo miré con lágrimas en los ojos. Kaichen quitó su mano de mi boca. Sentía el corazón lleno. Lo abracé con fuerza. Se congeló, pero su calidez me devolvió a la realidad. "Por favor, dime que esto no es un sueño". "No lo es." "¡Es una locura!" Había pensado que esto me explotaría en la cara y arruinaría todo lo que teníamos. Creí que su amabilidad hacia mí era solo por ser su discípulo. Intenté con todas mis fuerzas convencerme de que el afecto ocasional que me mostraba no significaba nada más. Pero mi intuición fue la correcta. ¡Kaichen sentía lo mismo por mí! El corazón se me llenó de alivio. “Maestro, ¿puedes decírmelo solo una vez más?” Enterré mi cara en su pecho. Lo sentí suspirar sobre mi cabeza. Aún lo estaba abrazando con fuerza, pero él no me apartó. “Me gustas, Dalia”, dijo, acariciando mi cabello y envolviéndome en sus brazos. Sabía que el susurro de sus palabras tenían un gran peso, pero me quitaron la pesadez del corazón. Me reí de alegría. Una de sus manos acariciando mi cabello fue tan gentil. Y con la otra envolviéndome muy cálidamente. "¿Maestro?" "¿Hm?" “Estoy tan feliz que tengo miedo. Siento que me volveré loca, y que esto no es real. Siento que voy a morir”. "No digas eso". "Tienes razón. Sé que me protegerás para que nada de eso pueda pasar”. "Eres muy descarada". "Bueno, esa es mi especialidad". Levanté la cabeza y sonreí. Kaichen me miró y me devolvió la sonrisa. Había tanto amor y afecto en esos ojos que me hizo cosquillas en el corazón. ¿Cómo fui tan estúpida como para no darme cuenta de que esos cálidos ojos también eran por sentimientos hacia mí? Incluso si muero ahora, no me arrepiento. Darse cuenta de que ambos teníamos sentimientos el uno por el otro y los habíamos ocultado, así debe ser como se sienten los finales felices. * * * Kaichen miró hacia el cielo. El cielo nocturno, con las estrellas titilantes y la luna brillando intensamente, se veía hermoso. El cielo nocturno siempre se veía así todos los días, pero hoy se sentía hermoso. Todo se sentía en paz. Por lo general, Kaichen no era realmente una persona sentimental, pero hoy era especial. "Me gustas, maestro". Kaichen se sintió demasiado aturdido para hablar con las palabras que ella dijo. Esas eran las palabras que había anhelado escuchar. Y ella había usado todo tipo de frases y metáforas solo para que él pudiera entenderla. “Quiero tomarte de la mano. Quiero besarte y abrazarte. Quiero tener intimidad contigo como pareja romántica…” Él se rió. ¿Quién en el mundo se confiesa así? Sonaba tan absurdo. Pero ella lo había dicho con tanta sinceridad. Dalia ciertamente fue más audaz y valiente que él. A diferencia de Kaichen, que ni siquiera lo había intentado por miedo a ser rechazado por ella, Dalia lo había soltado abiertamente. Incluso cuando tenía miedo de que él la rechazara. Ella no sabía lo imposible que era eso. No sabía cómo latía su corazón cada vez que la veía. La forma en que su deseo de poder abrazarla al menos una vez, a veces lo dominaba. Ni siquiera tuve el coraje de decir la verdad. Se veía insoportablemente hermosa. Esperaba que ella siguiera llamándolo con esa voz suya que lo volvía loco. Su sonrisa siempre lo hacía sentir como un tonto. La recordó abrazándolo fuertemente de la nada. Su calidez y su olor que siempre permanecía a su alrededor. Traducción: Railyn