Cien años como extra

Capítulo 173

Capítulo 172 Nunca tuve una experiencia directa con un clima invernal extremadamente frío. En mi vida anterior, había visto las noticias con titulares como '¡una ola de frío que viene una vez al año podría golpear el país esta vez!' o 'La alta presión de Siberia está bajando y se espera que este invierno sea muy crudo'. Incluso en mi vida anterior, el clima frío era mi debilidad. En cuanto veía las noticias advirtiendo sobre algún tipo de frente frío, ponía la calefacción en el trabajo o la caldera en casa. "Puaj…" Kaichen me había dicho que me quedara en Heulin. Me había advertido que el clima era brutal en extremo. Pero lo convencí de que me dejara ir. Le había pedido a Baristán que preparara mis cosas para el viaje. Me reí porque pensé que estaba siendo demasiado paranoico... hasta ahora. Incluso había desempacado la mitad del equipaje porque sentí que no era necesario. Por supuesto, me había asegurado de que Kaichen no se diera cuenta, pero si lo notó. Había reunido las cosas que desempaqué y las llevaba en su bolso. Pensé que estaría bien usar solo una capa acolchada, ¡pero no fue así! Tuve que usar más de ocho capas de ropa acolchada para soportar el frío. Incluso era difícil caminar. Sentí que me costaba respirar bajo tanto peso. Tal vez este sea el fin del mundo... Nos trasladamos a la frontera norte con magia. Pero después de eso, la magia no funcionó. Ni siquiera pudimos llevar caballos. Era imposible viajar a caballo debido a las fuertes tormentas de nieve. "Es extraño. En realidad, el clima en esta época del año no deja que se acumule tanta nieve”. Julius, que había calculado la distancia a Hoiore, señaló los hechos sospechosos. Esta podría ser una de las extrañas tormentas de nieve de las que hablaban Sheliak y los mercenarios. "¿Estás bien?" Julius me preguntó con cautela como si sintiera pena por el estado en el que me encontraba. Temblaba como si fuera a caer muerta en cualquier momento. ¡No, no estoy bien! ¡No puedo soportarlo! Quería gritar y llorar y desmoronarme. Pero yo era quien había insistido en venir. Sabía que era la mayor carga del grupo. Para Julius y su escolta, Sir Chushinik, era el eslabón débil de la cadena. Sabía que los estaba ralentizando así que no lloraría ni me iba a quejar. Lo aguantaría. Pero cómo desee tener algún tipo de advertencia seria sobre el frío que haría. ¡No esperé que hiciera tanto frío! Respiré hondo y sonreí, pero sentí como si mis músculos faciales estuvieran congelados en hielo. Debo haberme visto lamentable porque Julius tomó una de sus muchas capas de túnica y me cubrió con ella. “Estoy b-bien, estoy bien”, dije. “Su Alteza, si me d-da su túnica, tendrá f-frío”. “Me da más frío verla temblar, Condesa”. “…” "Además, creo que Kaichen se preocupa demasiado por ti". Miró la espalda de Kaichen, quien estaba de pie frente a mí, tratando de bloquear la mayor cantidad posible de aire frío para que no me alcanzara. Había prometido ser de ayuda, pero ahora me sentía deprimida porque estaba retrasando a todos. Torpemente, me puse una máscara para proteger mi cara. Tal como había temido Kaichen, cuando entramos en la frontera norte, la magia no funcionó. No era como si hubiera desaparecido, sino que algo la bloqueaba en esta región. "Hay una casa allí". La casa que encontró Kaichen estaba vacía. Quizás perteneció a alguien que huyó de las tormentas de nieve. Kaichen entró en la casa. Encontró un poco de leña y encendió un fuego en la chimenea. Por lo general, habría usado magia, pero aquí simplemente no funcionaba. Entré en la casa, tambaleándome. Lejos del viento feroz, finalmente sentí que podía respirar. Nunca supe cómo se sentía estar adolorida hasta ahora. Era tan difícil incluso dar un paso más, así que me quedé allí. Después de que Kaichen estuvo seguro de que el fuego ardería correctamente, caminó hacia mí. Me quitó la máscara. Lo habría hecho yo mismo, pero ni siquiera podía sentir mis manos. Dejé escapar un suspiro tembloroso. Kaichen frunció el ceño. Me quitó la bata que Julius me había puesto y me desató el chal. En circunstancias normales, Kaichen quitándome la bata, a pesar de tener muchas más, se sintió casi íntimo. Pero en ese momento, deseé no caer rendida con mi ropa. Traducción: Railyn