
Cien años como extra
Capítulo 176
Capítulo 175 Sin embargo, un nuevo problema me vino a la mente. Estaba claro que este plan fue ideado con la ayuda de un transmigrado. Era difícil idear un plan así sin conocer el pasado de Julius, quienes lo apoyaban, así como su personalidad. 'Entonces, el plan debe ser que Julius vaya a Hoiore y fracase en su misión...' "¿Su Alteza aún irá hasta Hoiore a pesar de saber todo eso?" le pregunté. “La gente está esperando ayuda”, fue su respuesta directa. Que protagonista tan frustrante. Incluso sabiendo lo que perdería mucho si fallaba, estaba dispuesto a entrar en un lugar donde ni la telequinesis ni la magia funcionaban. Mordiéndose los labios, volvió a mirar a Kaichen. Aceptar humildemente la situación, significaba que Julius ya se había dado cuenta. Si era así, implicaba lo mismo para Kaichen. 'Solo yo… no lo sabía’. La sensación de impotencia volvió rápidamente. Esta misteriosa tormenta de nieve, la región del norte donde la magia no funcionaba. Caminábamos hacia una trampa a sabiendas por las personas que soportaban el frío y esperaban el rescate sin suministros de apoyo. ' Porque es un protagonista justo...' Traté de pensar. Esta misión de rescate no podía fallar. El apoyo a Julius proviene del público. Sin ese apoyo, su posición se vería afectada. La mayoría de los nobles apoyaban a la princesa Akshetra. La gente la conocía por ser amable y benévola. Entonces, si se perdía el apoyo del pueblo, la balanza del poder se inclinaría hacia un lado. Eso no puede pasar. Julio tenía que ser el emperador. Al igual que en la novela que leí, 'Julius: la Leyenda del Emperador’ Aunque no sabía cómo lo lograba, convertirse en el emperador tenía que hacerse realidad. Mientras Kaichen ayudara a Julius a convertirse en emperador, estaría a su lado haciendo lo mismo. A la sombra de Kaichen, lo más discreto posible, como primer plan. Pero nos han pillado. Me han descubierto. Otro reencarnado. Era inútil esconderse y siquiera intentarlo solo se vería ridículo. Mi cobardía era risible. "¿Podrías... explicar un poco más sobre la situación de Hoiore?" pregunté. De nada servía lamentarse por las cosas que sucedieron. Tenía que ayudar de alguna manera. Nos trataron como piezas de ajedrez en un tablero. Nuestros enemigos seguramente nos miraban con arrogancia desde arriba, moviendo las piezas de ajedrez a su antojo. Mi mente se heló como si me hubiera golpeado una violenta tormenta de nieve. Pero sin importar quién fuera el rival, tenía cien años de conocimiento y experiencia. Por encima de todo, ser una otaku de mi vida pasada tampoco podía subestimarse. También había acumulado conocimientos a través de varias películas de desastres. Me recuperé rápidamente y cerré los puños, sentí a Kaichen suspirar a mi lado. Lo ignoré ya que con su mirada me decía que me quedara quieta. * * * Las tierras del norte del Imperio Kalhai eran vastas. El final de la región norte estaba lleno de montañas heladas. Más allá de eso, vivían allí personas salvajes llamadas 'yetis', que a menudo invadían el sur. Hoiore, una ciudad más pequeña que Acrab, estaba en el extremo este. Toda la finca del norte también se nombró así. Aunque se llamaba el 'territorio' de Hoiore, solo había un pequeño pedazo de tierra similar a la propiedad de un barón. "Aún así, toda la región norte le pertenece, ¿verdad?" El vizconde de Hoiore, que tuvo que luchar contra el frío extremo, era un noble alejado de cualquier lucha de poder en la capital. Tenía que proteger a la gente y cuidarla de los yetis. Afortunadamente, el Imperio enviaba suministros todos los inviernos en honor a Hoiore, que protegía la frontera. Tampoco eran pobres, pues usaban como recursos hierbas, pieles de animales, carne y huesos que se encontraban en sus preciosas montañas. Incluso si la ciudad era pequeña, tenían todo lo que podían necesitar. También era un lugar donde estaban estacionados magos de habilidades para el frío, por lo que era extraño que ocurriera una situación como esta. Fue extraño que nadie supiera nada hasta que se cortó la comunicación y la telequinesis dejara de funcionar. ¿Qué terrible situación podría haber sucedido? Nos fuimos acercando a Hoiore con tanto en qué pensar. Cuanto más nos acercábamos a la ciudad, menos podía abrir los ojos debido a la intensidad de la tormenta de nieve. Llegó al punto, que no podía mover los labios o las extremidades y muy pronto, mis pies cedieron debajo de mí. Kaichen tuvo que arrastrarme usando una manta como trineo. “Ja, me siento avergonzada…” murmuré. Me quedé pensando ¿De qué estaba hecha esta manta para que ni siquiera se mojara? ¿Era impermeable? Sin mostrar un grado de dificultad, Kaichen me envolvió en la manta y la ató con fuerza para que no me cayera. Arrastraba la manta como un trineo y se daba la vuelta de vez en cuando para ver cómo estaba. Podía escuchar la risa bulliciosa de Julius. “¡Esto es realmente asombroso! A la Condesa realmente le gusta Kaichen, ¿no? No quiere ser solo discípulo de Kaichen, ¿verdad?” Las burlas de Julius hicieron que mi cara se sonrojara de vergüenza. Era porque ante los ojos de nadie parecíamos amantes. ¡Me gusta Kaichen! Pero que podía hacer? No podía dar un paso más con este frío punzante. Cuando capté la mirada de Kaichen, quien parecía sentir lástima por mí, me sentí tan avergonzada que quise esconderme en una madriguera. Traducción: Railyn