Cien años como extra

Capítulo 188

Capítulo 187 "¡Joven maestro!" Se escucharon gritos. Los transeúntes encontraron a Walter desplomado en el suelo y corrieron hacia él. Los caballeros que me encontraron en medio del jardín, no lejos de él, desenvainaron sus espadas. Era una reacción natural ya que parecía sospechosa rodeada de pétalos de rosas negras revoloteando a mi alrededor y frente a Walter. Me sentía fatigada. Solo había roto un cristal del tamaño de una uña, pero había liberado tanto maná del tamaño de una explosión para destruirlo. Si había tomado tanto tiempo destruir la magia del tiempo que duró tres meses, ¿cómo diablos Kaichen destruyó la magia en Acrab? "¿Le hiciste daño al joven maestro?" "¡Joven maestro! Joven maestro…!" “¡Huh! ¡Joven maestro!" Parpadee lentamente y miré a Walter, con su rostro pálido y sus ojos cómodamente cerrados como si se hubiera quedado dormido. No podía recordar la última vez que lloré antes de venir a este lugar, excepto cuando la magia en Acrab fue destruida. Mis lágrimas ahora tenían un significado completamente diferente de las lágrimas de alegría que había derramado en ese momento. 'Maestro, quiero verte'. Mientras pensaba en eso, podía oler un aroma familiar. Respiré en los brazos que me apretaban intensamente. Me abrazó con fuerza mientras me recubría con mi camisa. Dijo que vendría si lo llamaba seriamente. Si llegaba a tener dificultades, podría llamarlo y él vendría a cualquier precio. Si hubiera sabido que iba a aparecer así de inmediato, lo habría llamado desde antes. Apreté mis labios temblorosos mientras derramaba lágrimas. De repente me sentí como una niña. Quise decirle que había sido difícil, aterrador y doloroso, pero lo único que pude hacer fue llorar en sus brazos. * Kaichen no podía apartar la vista de la puerta por donde entró Dalia. No tenía más remedio que dejarla ir, ya que sabía que ella no se rendiría aunque le insistiera. En su mente, quería atarla fuerte para que no pudiera moverse, pero incluso si lo hacía, esa testaruda mujer encontraría una manera de entrar por esas puertas. Si existiera otra manera, jamás la habría enviado. A Kaichen le resultó problemático aceptar que sus habilidades tenían límites. Era difícil soportar la sensación de impotencia al ver que su fuerza, que hasta ahora nunca se había detenido ante nada, fuera inútil en este momento. “Kaichen”. Julius se acercó y puso su mano sobre el hombro de su amigo. No dijo mucho, pero solo eso le transmitió a Kaichen lo que quería decir. Si Dalia fuera tan fácil de entender como Julius, no tendría que preocuparse por ella. “La Condesa es fuerte. Ella estará bien”, dijo Julius con una mirada endurecida. "A veces tengo este pensamiento…". No podía sentir la magia que normalmente rodeaba su cuerpo como una sólida pared de hierro. Kaichen habló mientras apretaba y aflojaba sus manos entumecidas. "Creo que Dalia no es fuerte, solo finge serlo". Julius escuchó solemnemente. Kaichen continuó. "Su espíritu es lo suficientemente fuerte como para soportar cien años, pero el tiempo la ha marcado hasta el punto de que fácilmente podría derrumbarse ante las cosas más pequeñas", dijo. “No puedo imaginarlo… nunca he visto así a la Condesa…” "Sí... Ella no muestra su lado débil". Dalia se reía sin dudar, se quejaba de haber pasado momentos difíciles y no lo pensó al pedir ayuda. ¿Pero cómo era ella cuando las cosas eran realmente difíciles? Recordó que fue una alcohólica, que hizo todo lo posible para ocultar su dolor hasta que colapsó. También renunció a su cuerpo para convertirse en objeto de experimentación de manera voluntaria, pero jamás habló de sus sufrimientos. "Lo piensas demasiado. Confiemos en la Condesa y esperemos”. Después de palmear su hombro, Julius regresó al refugio temporal. Kaichen se quedó solo, mirando fijamente las puertas, exhalando pesadamente. Creía en Dalia. Ella era la persona que amaba y alguien con una mente más fuerte que cualquier otra persona. Pero le preocupaba confiar en ella. Kaichen no sabía mucho acerca de los cien años de Dalia, pero echó un vistazo a algunos de los recuerdos que ella quería olvidar. Dalia no lo recordaba, pero el día que fue secuestrada por Antares, Kaichen supo que quería bloquear sus recuerdos. Sin embargo, tenía que ser fuerte por ella. Nunca más la dejaría sufrir sola. 'No ha cambiado en absoluto.' Estaba indefenso sin su magia. Esta situación, que obligó a Dalia a ser enviada de regreso a la trampa de tiempo que la había traumatizado, lo enloquecía. 'Es magia inamovible... No importa si es magia prohibida, ¿es posible lanzarla sobre un área amplia?' Kaichen reflexionó. Era como en Acrab, ya que nadie podía entrar ni salir. Sin embargo, la magia no podía usarse desde que traspasaron la frontera norte. Ni siquiera sabía que era magia del tiempo hasta que llegó a la ciudad de Hoiore, así que naturalmente pensó que tenía que ser un truco de Momalhaut. “Momalhaut…” Kaichen pensó en detalle en lo que había pasado hasta ahora. Pensó que le faltaba información clave. Se acercó al ladrón que robó los suministros, los cuales debieron ser entregados antes de que llegara el invierno, así como la pérdida de comunicación y la restricción de la telequinesis. No había magia en el Norte. La manifestación de la magia del tiempo en Hoiore… ¡Era una tormenta de nieve artificial! '¡Maldita sea!' Kaichen chasqueó la lengua mientras las piezas se unían en su mente, conectando los puntos de forma inquietante. Traducción: Railyn