
Cien años como extra
Capítulo 209
Capítulo 208 Aún así, era una relación preciosa que había cultivado mientras vivía en la Casa del Sauce, llena de recuerdos felices, así que le di una palmada en la espalda a Azel. “Si hay algo que necesites, házmelo saber. Te ayudaré como el señor. Me ayudaste mucho en Sharatan”. “¡G-gracias…!” Azel tartamudeó mientras se inclinaba profundamente y su rostro se ponía rojo. La saludé levemente y luego salí de la plaza con Kaichen. Mientras caminábamos, me inundaron imágenes y recuerdos familiares. El encuentro con Azel había sido repentino, pero también me hizo darme cuenta de algo. La gente de Acrab no tenía recuerdos de la magia del tiempo, pero para mí era algo que existía y eran una experiencia. Lo que me preocupaba no era el incidente en sí, ya que nunca había sucedido, sino la culpa y la vergüenza de haber hecho algo tan terrible. Esas horribles cosas no eran algo que cualquiera pudiera hacer. ‘No es muy diferente del principio’, me dije, pero me hizo sentir muy reconfortada y mi mente ruidosa se tranquilizó. "Lo acepto", dije, con pesadez. Sin embargo, el tiempo, la experiencia y la culpa eran todos míos. Me faltaba la determinación para soportar este corazón apesadumbrado. Quería borrar los terribles recuerdos y negarlo todo. Pero sabía que era yo quien había pecado, así que tendría que soportar las consecuencias. Por miedo, siempre traté de evitarlo. Pero al final, no era muy diferente de lo que había hecho durante ese tiempo. Sí, no mucho había cambiado. Seguía aislada, como si aún estuviera atrapada en ese tiempo. “Maestro”, dije. Kaichen, que había estado a mi lado, se apoyó en el puente que pasaba el arroyo y me miró en silencio mientras yo miraba fijamente el agua que fluía. "Tengo algo que decirte", dije, mi voz temblaba ligeramente. Sabía que podía confiar en que Kaichen aceptaría todo lo que tuviera que decir. Yo tenía que aceptar mis recuerdos, ese tiempo y esa experiencia si quería seguir adelante. No podría hacerlo sola, por eso había estado evitando esta conversación. Aunque pudiera sentirme como una cobarde –Dalia, la cobarde–, reuní el coraje para hablar. Porque ahora ya no estaba sola. *** Kaichen se apoyó en el puente y miró a Dalia sin comprender. No había nada en el arroyo que fluía suavemente, pero la mirada de Dalia lucía diferente, como si estuviera buscando algo en la corriente. Kaichen notó que hoy Dalia estaba un poco diferente. Después de corroborar cual era el terreno que tenían que cultivar, fue a la plaza en lugar de la mansión ya que quería pasar tiempo con ella después del trabajo. Recientemente, Dalia había estado muy ocupada y no tenían mucho tiempo libre, por lo que él se sentía un poco codicioso por su compañía. Mucha gente se acercaba a Dalia para saludarla, y aunque hace dos años, él les habría bloqueado el paso de inmediato y los habría ahuyentado, ahora no tenía motivos para detenerla. Cuando dudó sobre si llevarla a otro lugar a la fuerza o no, sus manos se pusieron rígidas por la tensión, pero Dalia lo sostuvo con más fuerza y sonrió ampliamente. Al verla así, supo de inmediato que ella haría algo. "Hizo eso un par de veces antes... me sorprendió", pensó Kaichen. '¿Me creerías si te dijera que me enamoré de ti otra vez?' No había pasado mucho tiempo desde que escupió esas palabras, diciendo que se volvería más fuerte. Era algo que cualquiera podría decir fácilmente. ¿Cuántas personas realmente pondrían esto en práctica? Pero Dalia empezó a esforzarse por crecer más rápido que nadie, y eso fue admirable. Sería un camino doloroso, pero ella no lo dudó. Intentó escapar de su trauma dando un paso hacia adelante. Kaichen le tuvo un poco de envidia. ¿Alguien se volvería fuerte por hacer esto? Ella se rió inocentemente, soltó mentiras de forma casual y dijo cosas vergonzosas con su rostro sereno. Dalia intentaba ser honesta consigo misma. ¿Fue por eso? Al verla aturdida en sus pensamientos, de repente recordó la primera vez que la conoció. 'Yo también... debería ser honesto'. pensó para sí mismo. Kaichen conoció a Dalia por primera vez cuando ella tenía siete años. Desde que nació, nunca había salido de la Torre de los Magos, la primera vez fue con su maestro, Hamal. En ese momento, su maestro, que estaba estudiando documentos antiguos, dijo que había encontrado algo y que estaba en Acrab. Le molestó un poco dejar a Julius, quien insistía en ir con él, pero recordó cómo Julius se burlaba de él todo el tiempo diciéndole que no sabía nada, por lo que decidió aprender sobre el mundo exterior. *** "Kaichen, si excavas en la mina del otro extremo, verás el camino continental que descubriste". Le dijo Hamal. '¿Podré decir que encontré un camino que originalmente ya estaba allí? Lo único que hice fue leer algunos documentos antiguos’. Pensó Kaichen para sí mismo. 'Leer un documento antiguo que nadie puede descifrar también es un gran descubrimiento. Incluso descubriste que este continente se llamaba originalmente Teramedeo. respondió Hamal. "Maestro, ser el único que puede descifrar algo que nadie más puede significa que podría haber mentido". Dijo Kaichen. 'No, no, no es así. Debe ser verdad ya que tú no mientes. Pero... como dijiste, no todos lo creerán.' Hamal lo tranquilizó, le sonrió amargamente y acarició la cabeza de Kaichen, diciendo que sería mejor mantenerlo en secreto hasta que hubiera evidencia que las personas creyeran plenamente. Kaichen pensó que no importaba. En lugar de mirar la mina sucia y sin explotar, quería encontrar el "juego" del que Julius había estado hablando. No le era fácil que Julius lo tratara como un tonto que ni siquiera sabía qué era un "juego". Ya llevaba ocho años siendo un tonto. Traducción: Railyn