Cien años como extra

Capítulo 217

Capítulo 216 No podía concentrarme en nada excepto en la forma en que Kaichen me besaba y lamía. Apenas podía mantenerme en pie y me temblaban las rodillas, así que Kaichen me mantuvo sujeta de la cintura. El sonido de él empujando contra mí era tan rudo y salvaje. Mi cuerpo era empujado hacia adelante con cada movimiento. "Haa... ugh, Dalia", susurraba, mientras yo gemía en respuesta. Me estremecí cuando pasó su mano por mi columna. Me sentía completamente perdida en el placer, tenía el cabello desordenado y la piel resbaladiza por el sudor. Kaichen parecía querer que dejara de lado toda razón y yo estaba más que feliz de hacerlo. *** Seguimos hasta el amanecer y al día siguiente me quedé dormida. Me desperté atontada, rascándome la cabeza y rodando en la cama. Habíamos comenzado desde temprano, pero no nos detuvimos hasta que amaneció. Yo me había desmayado por el agotamiento y mi cuerpo quedó empapado de sudor y nuestros fluidos. No tenía idea de cuánta resistencia podría tener Kaichen. Creí que el archimago era un monstruo conocido sólo por sus poderes mágicos, pero también tenía una fuerza física a la par. Sin embargo, lo más monstruoso de él era lo que se encontraba entre sus piernas. ¿Debería haberle impedido ejercitar su resistencia todas las noches? Después de aprender a manejar una espada, parecía que se esforzaba para mejorar su resistencia innecesariamente. No era algo que me disgustara, pero mi fuerza física no era suficiente para satisfacer las necesidades de Kaichen. No debía dejar que perdiera el control de sí mismo de esa manera otra vez... El costado de la cama estaba vacío. Mi cuerpo pegajoso había sido limpiado y las sábanas y mantas sucias ahora estaban impecables. Kaichen debió haber ordenado todo mientras yo dormía. Si ese era el caso, debería haberse quedado a mi lado hasta que despertara. Tal vez hubo algo urgente que debía atender. Con una punzada de arrepentimiento, me estiré y me acerqué a la ventana para contemplar la encantadora belleza del jardín. 'El veneno que podría causar crisis mentales y pérdida de la razón me obligó a hacer algo tan terrible...' No fue hasta un día después que pude pensar con calma en lo que Kaichen me había dicho. Por un momento fugaz, tuve el pensamiento de destruir todo y hacer que esas personas sintieran el mismo dolor que yo sentía. “Princesa Akshetra…” Todo lo que pasó en Acrab fue culpa de Momalhout, pero fue la Princesa Akshetra quien orquestó todo. Antares me envenenó, sí, pero ya estaba muerto. ¿Intentaban hacer este tipo de veneno desde cero? ¿Será que Akshetra ordenó que lo hicieran? 'No hay manera de que la princesa me involucre en un malentendido tan difícil y complejo cuando ni siquiera soy un personaje importante en la historia original', pensé para mis adentros. Pero, basándome en mi experiencia en el Norte, sabía que Akshetra era meticulosa, detallada y actuaba de forma deliberada. Ella vió todo lo que pasó en Acrab como una especie de “experimento”. Si ese fuera el caso, entonces, sin saberlo, me había convertido en un peón de su juego. Originalmente pensé que Dalia era solo un personaje secundario con poca importancia, pero parecía que podría haber sido un valioso sujeto de prueba para Akshetra. Incluso si solo era mala suerte, nunca pensé que llegaría a esto. Si hubiera poseído a alguien, nunca habría elegido a Dalia, alguien que había estado prisionera de la magia del tiempo durante cien años. El destino puede ser algo complicado. Si hubiera sabido lo que iba a pasar, ¿me habría vuelto loca? Seguramente nunca me habría convertido en un médium de magia del tiempo, aún sabiendo todo. ' Dios mío, si en verdad ese es el caso, ¡qué gran método para cometer suicidio', pensé para mis adentros. Al final fue la princesa quien estuvo detrás de todo lo que me pasó. Independientemente de las intenciones de Dalia, fue Akshetra quien convirtió Acrab en un enorme laboratorio para sus experimentos. Así que no deseo que ella tenga paz. "Ja... aún así, hice un buen trabajo al confesarlo todo", me dije. Como era de esperar, Kaichen conocía el secreto que había ocultado durante tanto tiempo. Pero aun así, se mostró cálido y afectuoso conmigo. Intentó consolarme diciendo que no era mi culpa. Siempre siendo una persona tontamente amable. Después de estirarme y lavarme, me preparé para salir. Sentí el corazón más ligero que antes. "¿Adónde vas?" Preguntó Lars mientras salía sola de la mansión. “Escuché que vino un viejo amigo, así que quería verlo por un rato. No tienes que seguirme”, respondí. Pero Lars insistió. “Ahora Acrab tiene muchos visitantes, a diferencia de antes. Es peligroso que vaya sola." "Pero, ¿qué no soy un mago?" Señalé. “¡Pase lo que pase, no es digno que un noble vaya sin escolta! Ahora todo el mundo le reconocerá aunque pase de largo”, se quejó Lars. Ciertamente, ahora era fácil ser reconocida en todos los lugares a los que iba, no sólo en Acrab sino también en Heulin. Mis características físicas únicas, tales como mi cabello negro, ojos oscuros y piel clara, me hacían destacar entre la multitud. Se decía que mis ojos eran tan oscuros que parecían teñidos con tinta de calamar, algo raro incluso en el imperio. Esto contrastaba con el cabello rubio y la piel bronceada de Kaichen, características que también lo hacían destacar. Traducción: Railyn