
Cien años como extra
Capítulo 269
Capítulo 268 Dalia cerró los ojos, agarró la almohada y suspiró suavemente. "Tengo que admitir que me equivoqué", pensó. Sin sentir orgullo ni vergüenza, decidió confesárselo todo, hasta el fondo, antes de que él pudiera malinterpretarla y dejarla ir. *** Kaichen no estaba contento con la inusual preocupación de Dalia por Duran. Al principio, parecía que estaba siendo educada, pero él no podía entender sus acciones, incluido el murmullo sobre el pago y el hecho de ir a despedirlo, por lo que le agarró la mano. No fue una acción deliberada, sino más bien impulsada por el instinto. Mientras sostenía su mano, se sorprendió al descubrir que experimentaba una profunda inquietud. Mientras la miraba a los ojos, que temblaban como si ella acabara de apuñalarlo en el pecho con sus palabras, sintió una sensación extraña, como un hormigueo en el estómago. Ahora, Kaichen sabía el nombre de ese sentimiento, algo que antes no habría reconocido. Celos. Una mezcla de emociones que hierven a fuego lento con ira, por no querer que le quiten lo que por derecho, le pertenece. Sin embargo, al mismo tiempo, no pudo evitar pensar fugazmente que tal vez los sentimientos de esa mujer podrían cambiar. Fue un pensamiento breve, un “¿qué pasaría si…?”, pero ese pensamiento por sí solo fue suficiente para enfriar el fuego que había estado ardiendo en su pecho momentos antes. Había sido demasiado descuidado, permitiéndose relajarse ante su risa y comportamiento juguetones. Había pensado que solo él podía salvar a esta mujer. Pero en realidad, todo lo que había hecho era rescatarla de la magia del tiempo, incapaz de curar las heridas que ella veía en sí misma, heridas que ella encontraba repulsivas. Kaichen quería que ella dijera algo, cualquier cosa que lo tranquilizara, que desestimara la situación como una broma, que le dijera que no era lo que él pensaba. Más que nada, deseaba que ella dijera que lo había molestado juguetonamente para provocar sus celos. Sin embargo, Dalia se limitó a mirarlo, con los labios ligeramente entreabiertos y los ojos temblando intensamente. Él esperaba una respuesta juguetona, que dijera: “Fue solo una broma, ¿por qué te lo tomas tan en serio?”, y verla sonreír como solía hacerlo. Pero en lugar de eso, su ansiedad le hizo levantar bruscamente la cabeza y se encontró de rodillas. No podía comprender a Dalia. Temía que ella lo alejara de repente, como aquel día. Le dijo que ya había olvidado todo cuando ella le pidió pretender ser otra persona ya que no podía recordar su pasado, pero aún así no podía hacerlo. Kaichen se dio cuenta de que aún albergaba inquietud en su interior debido a los recuerdos de ese día. Comprender algo y aceptarlo eran cosas muy distintas. No quería que Dalia lo odiara. Esperaba que su corazón siguiera estando lleno solo de él, ahora y en el futuro. Su deseo egoísta lo hizo suspirar profundamente. Finalmente, se fue, dejando atrás a Dalia, quien lo llamó. Si se quedaba allí por más tiempo, sintió que podría arrodillarse y suplicar. “Mírame sólo a mí, no te preocupes por nadie más. Mírame sólo a mí para siempre… Eso es lo que quiero.” Aunque sonara mezquino, no tenía otras palabras. No quería mostrarle ese lado a nadie, ni siquiera a Dalia. Fue en ese momento que se dio cuenta de que la emoción que sentía, a diferencia de los celos, era “obsesión”. Fue al jardín a tomar un poco de aire fresco, pero el viento no soplaba ni una sola brisa. Se preguntó cuánto tiempo había pasado. Miró fijamente al cielo. Su mente parecía tan vacía, a diferencia de su habitual toma de decisiones rápidas y organizadas, sentía como si un lado de su pecho estuviera vacío. Apretó su lastimoso y ridículo corazón mientras su deseo egoísta seguía aumentando, dejándolo incapaz de decidir qué responderle a Dalia. Lo que no podía entender era si lo que realmente lo desconcertaba era la actitud de Dalia o su torpe deseo, observándola y anhelando su corazón. No sabía cuántas veces había suspirado antes de que su anillo brillara. Kaichen parpadeó lentamente mientras miraba el cielo oscuro de la noche, pensando si debía recibir el mensaje de Julius o no. Comparado con el breve momento de contemplación, la magia fluyó hacia el anillo como si fuera un hábito. Hoy, necesitaba cerrar el asunto para garantizar que Dalia no tuviera más problemas importantes en el futuro. Eso solo era motivo suficiente para responder a esta llamada. "¿Qué pasa?" [Lady Sorel ha muerto.] No hubo más palabras, sólo el mensaje directo. Kaichen parpadeó ante la multitud de estrellas y preguntó: "¿Cuál es la causa?" [Veneno.] “…¿Cuánto tiempo ha pasado desde que murió?” [Tendrás que comprobarlo por ti mismo, pero probablemente hayan pasado algunas horas. Después de su liberación... probablemente fue atacada cuando regresaba a la mansión.] Las cejas de Kaichen se fruncieron involuntariamente. Su tono se había vuelto notablemente más débil en un instante. Julius debió haber liberado de inmediato a Lamia Sorel para evitar que esta situación se convirtiera en un incidente mayor. Traducción: Railyn ◈❖◈ Si te gustó, Puedes apoyarnos aquí ~ [http://www.paypal.com/paypalme/MangoNovelas ] Tambien contamos con página de facebook ~ [https://www.facebook.com/MangoNovelas ] Tambien visítanos en TikTok ~ [https://www.tiktok.com/@mangonovelas ]