
Cien años como extra
Capítulo 71
Capítulo 70 Pasé cien años atrapada en el bucle acumulando maná. Al final, mi magia se volvió estrechamente relacionada con el tiempo y era incompatible con la magia de teletransportación. Al escribir la complicada fórmula que Kaichen me había dado, estaba decidida a intentarlo una vez más. Reuní la energía mágica condensada por todo mi cuerpo en mi palma. "Parece que tu maná es como tú", había dicho Kaichen una vez. "¿Eso es un cumplido?" "Tómalo como quieras". "Pregunto porque no sonó como un cumplido". "Nunca antes había visto este tipo de maná". "¿Es algo bueno o malo?" “Piénsalo por ti misma y decide”. “Pregunto porque sé muy poco”. “No quiero jugar con las palabras”. "Sí maestro." Kaichen me había advertido acerca de mostrar mi magia frente a los demás. Dijo que podrían tomarlo como un tipo de magia negra. Cuando le pregunté la razón, le molestó que haría lo que yo quisiera; si quería que los magos me rodearan y me intimidaran. Asentí y decidí escucharlo. "Es cierto que tu maná se acumuló de una manera completamente diferente a la de la gente común, pero considerando el estado y la ubicación de la magia en particular, es probable que tu maná se especializó en la magia del tiempo", explicó. "Estoy condenada. ¡La magia del tiempo es magia prohibida!” "También es cierto, pero debido a su naturaleza opuesta, no es compatible con la magia de teletransportación, por lo que no podrás usarla". "Maestro, te especializas en magia de teletransportación, ¿verdad?" "Así es." "Entonces, si solo te sigo, no habrá problema". "¿Me usarás como medio de transporte?" "¿Yo? Estás tratando a tu discípulo con demasiada dureza. "No eres mi discípulo". Le había sonreído dulcemente y él se había dado la vuelta. Pero por la noche, me entregó el pergamino de teletransportación. Parecía que se preocupaba por mí a su manera. Podía parecer frío e indiferente todo el tiempo, pero sus acciones mostraban lo contrario. Era tan adorable. De todos modos, había reunido una enorme cantidad de maná en cien años, cercana a la que magos ordinarios lograrían durante su vida. La densidad de mi maná era cuatro veces mayor. Existía la limitación al no poder usar la magia de teletransportación, pero también estaba el hecho de que mi magia se especializaba en la magia temporal. Solo sabía magia básica por ahora, pero pensaba que era buena considerando que fui autodidacta y lo hice mejor que la mayoría. Al amanecer caminé por el neblinoso jardín para disfrutar del aire limpio y fresco. El refrescante aire calmó mi mente. Era un hábito. Incluso en la casa del sauce, solía levantarme al amanecer para dar un paseo. Casa del Sauce… Cuando nombré por primera vez la casa de Kaichen como La Casa del Sauce, me reí. Kaichen me miró con desdén y me preguntó cómo podía nombrar las casas de otras personas como quisiera. Bueno, no había nada más que llamar a la casa. La Casa del Sauce encajaba bien. Me sentía muy apegada a esa casa para llamarla simplemente 'La Casa de Kaichen' y bien no podría llamarla 'Nuestra Casa'. Cada vez que pensaba en su casa como nuestra casa, mi rostro se calentaba y sentía un nudo en el estómago. De repente me imaginé sentada a su lado en el banco y me di cuenta de que no me importaría pasar el resto de mi vida de esa manera. “¿Me he vuelto loca?” Negué con la cabeza. ¿Pasar el resto de mi vida con Kaichen, que tenía los hábitos alimenticios más exigentes y una personalidad sensible? Pero cuando pensé en la Casa del Sauce a la luz del sol, no parecía tan inverosímil. Podía imaginarnos sentados uno al lado del otro en el banco, platicando y comiendo frutas. "¡Aargh!" Me sentí agitada. Me preguntaba si los síntomas de abstinencia habían regresado. ¿Estaba alucinando de nuevo? Me senté en el banco en medio del jardín de rosas y respiré hondo para calmarme. Me sentía fresca, pero todavía notaba un hormigueo por los pensamientos sobre Kaichen. ¡Este no es momento para pensar en cosas así! Miré hacia el cielo. Todavía no aclaraba. Aún podía ver las estrellas brillando. Cada vez que miraba hacia el cielo lleno de estrellas en la Casa del Sauce, me atormentaba la culpa al pensar en los ciudadanos de Acrab. Siempre supe que tenía que volver y protegerlos. “Una vida por estrella”. Parpadeé. Una estrella cayó. Nunca pensé que vería una estrella fugaz por la mañana. Pero ¿cómo era eso posible? "Una vida por estrella", murmuré de nuevo y las estrellas cayeron como una lluvia de meteoritos. ¡¿Qué estaba pasando?! "¿Me estás tomando el pelo?" Grité hacia el cielo. Me preguntaba si había un dios que me estaba jugando una broma. Como para burlarse más de mí, las estrellas continuaron deslumbrando el cielo en una lluvia de meteoritos. Debería haber estado feliz y encantada de que algo raro como esto sucediera. Pero lo único en lo que podía pensar era en la muerte de los ciudadanos de Acrab si no podía pensar en algo para salvarlos. Traducción: Railyn