
Cien años como extra
Capítulo 79
Capítulo 78 Su aroma era demasiado estimulante para él. Tenía este impulso de acercar la nariz en su nuca, e inhalarlo cada vez que ella pasaba. Ya podía sentir el calor en su cuerpo. Le preocupaba que llegara a la parte inferior de su cuerpo, por lo que dejó escapar algo de maná para controlarse. Acercarse a Dalia y concentrar la magia desde lo profundo de ser para crear las pulseras había sido... impulsivo. Kaichen dejó de intentar comprender sus sentimientos. Con ella, sus emociones siempre eran mixtas y confusas. Impredecible. La existencia de Dalia le hizo eso. Para él, esas acciones eran inesperadas. Pero, recientemente, sus sentimientos hacia ella también habían sido impredecibles. Esas emociones internas que dominaban su pensamiento racional lo avergonzaban mucho. Cuando soltó su delgada muñeca, chasqueó la lengua con pesar. Su instinto lo instó a poner los labios en su muñeca y besarla. Quería lamerla. ¿A qué sabría? Quería tener un sabor de ella. Supuso que sabría dulce. Era consciente de que sus pensamientos sonaban como los de un loco. Pero no podía olvidar la sensación de su piel en la palma de su mano. Suave y delicado. Debo estar loco, pensó Kaichen. Consideró una suerte que los ojos de Dalia estuvieran bajos y no pudiera verlo tan nervioso. Su mente estaba errática. Encontrarla sola aquí en el jardín lo volvió muy impulsivo. La nuca de su cuello era visible ya que tenía la cabeza baja por mirar las pulseras. Quería besarla y dejar un rastro ahí. ¡Maldita sea! Kaichen no pudo controlar sus pensamientos. Sintió el calor correr a través de él. Sintió una agitación en la parte inferior de su cuerpo. Por primera vez, se sintió agradecido de llevar una túnica ancha y ondulada. De lo contrario, habría estado expuesto. No tuvo más remedio que irse. Su cuerpo lo estaba traicionando. No quería quedar expuesto. Kaichen deseó que ella se fuera. Mientras pensaba en complejos modificadores mágicos para distraerse, huyendo prácticamente, la miró saludándolo. ¿Por qué sonreía tan dulcemente? Estaba enojado consigo mismo por pensar que se veía hermosa. Estaba molesto consigo mismo. Esa sonrisa lo volvía loco y ella no tenía idea. Si su yo racional del pasado pudiera verlo ahora... ¿Cómo debo llamar a esto? ¿Por qué volvió a aparecer frente a mí y me confundió? Kaichen pensó que era porque ella había cambiado. La había visto luchar y recuperarse. Su resentimiento e ira fueron reemplazados por empatía y compasión. La irritación fue reemplazada por su anhelo hacia ella. Antes había odiado su sonrisa arrogante. Pero ahora, podría pasar todo el día mirándola sonreír y reírse. Había odiado su voz, que había sido la causa de su trauma. Pero ahora, podría escucharla todo el día. Sus pensamientos caóticos rugían en su mente mientras se preparaba para salir y la esperaba en el salón cerca de la puerta principal. Cuando descendió por las escaleras, no pudo quitarle los ojos de encima. Se había cortado el pelo en flequillo y sus mejillas estaban un poco rojas. ¿Cómo es tan hermosa? Sus ojos, que estaban un poco rasgados, hicieron que su corazón se acelerara. Deseaba poder besar ese pequeño punto en su mejilla. Kaichen se preguntó si se estaba volviendo loco. El tipo de pensamientos que tenía sobre ella que lo estimulaban y lo excitaban. ¿Es sólo un deseo humano? Apretó los dientes. Su corazón ya latía con fuerza. Sentía que se le saldría del pecho a golpes. Fue bueno que eligiera usar una túnica. Sería más fácil ocultar lo... vergonzoso. Quiso reírse a carcajadas. Estaba usando su túnica de mago para ocultar sus deseos. Ciertamente me estoy volviendo loco. Hoy será otra noche de insomnio. Con eso, salió de la mansión hacia la ciudad de Acrab con Dalia a su lado. “Maestro, esta es la plaza más grande de Acrab”, dijo Dalia, mostrándole los alrededores. “¿Ves ese puente de allí? Solía visitar mucho ese lugar. También fue donde te encontré cuando rompiste la magia del tiempo”. Se esforzó por no prestar demasiada atención a sus labios rojizos mientras charlaban. Traducción: Railyn