
Decidí no amarte desde hoy
Capítulo 3
Capítulo 3 *** —El Duque siempre está tan ocupado, no tenía por qué venir. Tedler sonrió cómo si no supiera qué decir. —No importa lo ocupado que esté. Es la boda de su Majestad, así que no me la podía perder. Su rostro sonriente, combinaba muy bien con sus ojos de serpiente y su boca repugnantemente levantada. Girando su cabeza con calma, su mirada se dirigió a la Emperatriz Shiarie, la hija del Duque Decamel, perteneciente a una facción neutral. Para el Emperador, no habría mejor opción que dar la bienvenida a una hija de una facción neutral. Pero el Duque Decamel no estaba de acuerdo con eso. Shiarie sonrió levemente y asintió con la cabeza. El Duque Tedler fue quien más contribuyó a la rebelión. Es la persona más influyente en el Palacio Imperial. Y su presencia es la razón por la que Scholfen la trajo aquí. En ese momento, mientras Shiarie y el Duque se exploraban bruscamente, se escuchó un leve sonido de pasos rompiendo el aire frío. Tedler miró hacía atrás y al ver caminar al personaje principal, puso una cara satisfecha. —Su Majestad, soy el hijo de Sosin. Su hijo Toiler se acercaba. Ojos oscuros y profundos. Junto con labios lo suficientemente rojos como para no parecer un hombre, las comisuras de la boca lo suficientemente elevadas como para confundirse con una sonrisa. Un puente nasal alto, rasgos armoniosos, una altura suficiente cómo para mirar a todos por encima del hombro y un cuerpo bien establecido con músculos no tan prominentes. Llamó la atención de todos. Las cejas de Shiarie se curvaron. Era un rostro familiar y ella abrió mucho los ojos con sorpresa. Toiler, que llegó frente a ellos, hizo una reverencia y fue cortés. —Me presento ante su majestad. Scholfen que lo estaba mirando, dijo… —Había escuchado que el Duque Tedler tenía un hijo, pero creo que esta es la primera vez que lo veo. Toiler sonrió brillantemente. Era una linda sonrisa que cautivó a todos. —Perdone la grosería de no haber venido antes a verlo. Y finalmente cambió la dirección de su mirada hacía Shiarie. —Es un honor conocerla, su Majestad la Emperatriz. La expresión de Toiler quien saludó con voz brillante estaba algo ensombrecida. Una mirada de desconcierto inundó el rostro de Shiarie. Su mirada se volvió hacía otro lado. Sin embargo, Scholfen ya había puesto su atención y estaba preocupado por los ministros que lo rodeaban. Por primera vez, se sintió afortunada de que no se preocupara por sí mismo durante la ceremonia de boda. Shiarie levantó las comisuras de la boca en contraste con sus ojos temblorosos. Era una sonrisa formal y artificial, como lo había sido durante todo el día. —Sí, Toiler, encantada de conocerle. Los profundos ojos de Toiler se abrieron ligeramente. Cómo hija de una facción neutral, no podía revelar que conocía al hijo del rebelde y más ahora que ya había ascendido al cargo de Emperatriz. Pero su rostro, que no había visto en mucho tiempo, era tan anhelante y hermoso que no quería quitarle los ojos de encima. Apenas apartó la mirada y siguió adelante. Parecía que sería difícil tomar una decisión racional por más tiempo al lado de Shiarie. Pensó que sería mejor evitar todo y reprimir sus emociones. El gran banquete y por supuesto la boda habían terminado. Y por supuesto no fue un tiempo corto. Los ojos de Scholfen fueron infinitamente fríos durante todo el día cuando miraba a Shiarie. *** Después de la boda, Scholfen entró en el dormitorio y quitó los accesorios que adornaban el hermoso cabello de Shiarie. Y con el cabello completamente suelto, Shiarie levantó la cabeza y lo miró. Aunque era un amor no correspondido. Los sentimientos que Shiarie tenía no se podían ocultar.. El rostro de Shiarie se puso bastante rojo cuando lo miró. Y al ver su rostro, Scholfen dijo con voz seca. —Esta es la costumbre. Shiarie soltó sólo un pequeño suspiro. En su mente ella se sentía cómo una idiota por esperar que él la recordara. Entonces, inclinó la cabeza y dijo. —Sí. Hablaba con una voz que no tenía ni la más mínima fluctuación. —Escuché que trajiste a una dama de compañía de la mansión. Filaan estará aquí pronto. Es un escolta que velará por tu seguridad y aclimatación, así que estará junto a tu dama. —Sí. —El dormitorio está preparado en el palacio de la emperatriz. Escucha a Filaan para obtener una explicación detallada. Shiarie dudó por un momento antes de decir algo. Pero entonces… —¿Dónde se aloja su majestad? Scholfen estaba apunto de darse la vuelta, pero se detuvo y la miró. —Si el Emperador no se queda en el Palacio Principal, ¿dónde se quedará? —Parece que el terrible amor no correspondido que dijo su Majestad está comenzando ahora. La impresión de Scholfen estaba ligeramente arrugada. Palabras cómo esas fueron inesperadas. —Es algo que ya está decidido. Estaba decidido, pero no pudo evitar la tristeza que la invadió. Scholfen dejó atrás los ojos húmedos de Shiarie y caminó hacía la puerta. Llamó a Filaan que estaba esperando afuera de la puerta para que comenzara su trabajo como guardaespaldas. —Filaan. La voz de Scholfen resonó por todo el pasillo. Al oír su llamado, Filaan giró hacia él. —Sí, su Majestad. —Lleva a la Emperatriz a su Palacio. —Muy bien. Al escuchar las palabras de Scholfen, Shiarie se rió amargamente. La llamada para que se fuera era clara. Y ella se levantó lentamente de su asiento. —Por favor, Filaan. —Si, su Majestad. Shiarie, que había estado mirando a Filaan desvió la mirada. —Su Majestad. Por favor, vámonos. —Sí. Scholfen se dio la vuelta sin mostrar remordimiento. Ya era la segunda vez el día de hoy en que le veía la espalda. Shiarie sólo siguió mirando inexpresivamente. *** Al entrar al Palacio de la Emperatriz bajo la guía de Filaan, los ojos de Shiarie se volvieron aún más tristes. El Palacio de la Emperatriz era espacioso e infinitamente hermoso. Ese esplendor y belleza parecía hundir su corazón más y más profundamente. Parecía que el Palacio de la Emperatriz bien decorado no era sólo una cortesía, sino una recompensa para quien asumiría el papel de la Emperatriz. Vacío, inseguridad y vago miedo. Surgieron en Shiarie todo tipo de emociones negativas. Una pesada carga de responsabilidad que era difícil de llevar, pero que tenía que ser afrontada. Era tal la carga que fácilmente aplastó su confianza en sí misma. No había nadie que respondiera al sentimiento de amor y a un corazón ardiente. Y no había nadie que le ayudara a soportar la carga. La soledad y el miedo parecieron apoderarse de ella en un instante y la sumergieron en una profunda oscuridad. Un amor no correspondido… Shiarie que se había perdido en sus pensamientos por un momento, levantó la cabeza. —Filaan, llévame al dormitorio. —Sí, Majestad. Dejando que Filaan la guiara, Shiarie se dirigió al dormitorio y se sentó frente al espejo. Su doncella Meria, la peinó cuidadosamente. Su cabello sedoso brillaba espectacularmente. —Su Majestad, el agua para su baño está lista. Todo era desconocido al principio. Para Shiarie, el título de su Majestad no importaba mucho al principio, pero su expresión cambió cuando sintió que había entrado a otro mundo. —Meria, sólo llámame normalmente. —No puedo. —Parece que llegué a un mundo completamente de la noche a la mañana. El peso que sentía por ese cambio de título y el miedo a caer a un mar de profunda oscuridad. Y al ver sus ojos amargos, Meria la vio con una mirada lastimera. —¿Está bien? —Quizás. —Su Majestad la Emperatriz… Shiarie sonrió levemente, sólo para tratar de tranquilizarla. —Meria. Soy más fuerte de lo que crees… —Sólo espero que su Majestad no esté pasando por un momento difícil. —Fue mi elección, fue mi decisión, así que no me arrepiento. Incluso si fue la elección equivocada. ¿Cómo será su relación con Scholfen y cuál será el final? ¿Cómo se puede definir lo bueno y lo malo de una relación? Entonces Meria dijo… —Si es la elección de su Majestad, tampoco me arrepiento de nada. La palabra ‘Emperatriz’ todavía le resultaba desconocida. Shiarie dejó escapar una sonrisa un tanto triste. —Aunque he estado escuchando la palabra ‘Emperatriz’ todo el día, no puedo acostumbrarme en absoluto. *** Shiarie, que estaba acostada en la gran cama… Abrió lentamente los ojos… La cálida luz del sol ahuyentó su sueño. Meria se dirigió a su dormitorio con una taza de té caliente. —Su Majestad, traigo su té de la mañana. Preparé té de menta, tal y como le gusta a su Majestad. Shiarie terminó de despertarse y miró por la ventana con los ojos completamente abiertos. Las comisuras de sus labios se elevaron cuando sintió la cálida luz del sol. Para ella, cada día era uno único en su vida. Así que era natural para ella saludar de buen humor cada día, porque ese era un día que nunca volvería. Shiarie colocó los pétalos que habían caído del jarrón con flores y los colocó en la palma de su mano. Después de soplar hacía los pétalos delgados y anchos, estos salieron por la ventana. Ella sonrió brillantemente y agitó su mano hacía los pétalos que volaban. Shiarie volvió la cabeza hacía el otro lado y dijo… —Gracias Meria. Pero creo que me desperté demasiado tarde para el té de la mañana. Después de entregar el té, Meria se dirigió hacia el tocador. —La boda se llevó a cabo ayer, así que es natural que se despierte tarde. La primera semana es un periodo de ajuste, así que puede levantarse tarde si así lo desea. Meria comenzó a sacar varias cosas del joyero de Shiarie. Ella, que estaba saboreando el té, preguntó de forma curiosa. —Meria, ¿qué estás haciendo? —Su Majestad, por favor venga aquí. —Aún no he terminado mi té. —Entonces, después de beber un poco más… ¿Podría venir? Shiarie continuaba bebiendo el té con calma. —¿Qué es lo que pasa? Pero de inmediato, cómo si estuviera frustrada… Meria tomó su mano y tiró de ella. —Lamento mucho haber tomado la mano de su Majestad sin su permiso. Tengo miedo, así que hice lo que normalmente hago. No quise actuar de manera irrespetuosa. —Está bien… —Pronto debe reunirse con su Majestad para almorzar, así que debe prepararse rápidamente. Shiarie, quien fue conducida por Meria para que se sentara, preguntó de vuelta. —¿Qué? ¿Con su Majestad? *** Traducción: Hisa