
Decidí no amarte desde hoy
Capítulo 6
Capítulo 6 *** Después de abofetearlo en la mejilla, Shorpien lo miró con ojos sin emociones. —Yushtol es su hijo, heredero de la sangre tiránica de Whisiloche. Ese es un hecho inmutable y la razón por la que no puedes dejar que ese niño viva. Antes de un gran evento, no se deje atrapar por sentimientos personales y no se queje como un niño. Scholfen volvió la cabeza hacia donde estaba antes y miró directamente a Shorpien. Comparado con su situación de no poder proteger a Yushtol, el dolor áspero en su mejilla no era nada. Scholfen abrió los ojos lentamente, sintiendo ira y traición. —Eso también debería ser dirigido a mí. La sangre de mi padre, un rebelde, fluye a través de mí. El rostro de Shorpien se contrajo violentamente. —Encierra inmediatamente a Scholfen en la mazmorra. No lo dejes salir hasta que termine la rebelión. Los que recibieron la orden de Shorpien, se llevaron a Scholfen. Era imposible para él contener a demasiados caballeros sin importar cuan fuerte fuera. —¡Shorpien! Incluso en el momento en que fue arrastrado, gritó fuertemente. Parecía que su garganta estallara. Esperaba que su pedido llegara aunque sea un poco. Entonces, esperaba desesperadamente que Shorpien tuviera incluso un poco de remordimiento. Y que eso fuera suficiente para salvar a Yushtol. Sin embargo, la rebelión triunfó y la noticia llegó a Scholfen, quien seguía encarcelado. Él al escuchar la noticia se echó reír. Whisiloche ya había sido asesinado y Yushtol estaba al borde de la muerte. Todo había terminado. *** El día anterior a la ejecución de Yushtol, Tedler visitó a Shorpien. —Su Majestad, tenemos algo que discutir. La expresión de Shorpien se endureció ligeramente. —Duque Tedler… Si está relacionado con la ejecución de Yushtol, procederemos según lo programado, así que no te esfuerces en decirlo de nuevo. —Se trata de Hilshorn, hijo de Yushtol. Shorpien levantó ligeramente la cabeza para mirarlo. Y una de sus cejas se movió. Era una señal de que Tedler debía continuar. Tedler, al darse cuenta de lo que quería decir, habló de nuevo. —No importa lo tiránico que pudiera ser, ejecutar incluso a los niños más pequeños de una familia, despierta el sentimiento de resentimiento del pueblo. —Entonces, ¿qué es lo que quiere el Duque? ¿Me estás diciendo que mantenga a Hilshorn con vida? —Es imposible dejar con vida al nieto del emperador. Pero creo que sería mejor lidiar con eso discretamente. —¿Qué pasa con el resentimiento del pueblo? —¿No debería decirse que su majestad antepuso su corazón en eso y le salvó la vida, pero murió de fiebre poco después? Lo que decía era correcto. Matar a un niño hacía más mal que bien. Entre ello, la mayor preocupación eran los sentimientos de las personas acerca de sí mismas que habían provocado la rebelión. —Bien… Eso está mejor… —Me ocuparé de eso. Por supuesto, si usted me lo permite. —Tú eres quien hizo la mayor contribución a la rebelión, así que no lo evitaría. Sólo cuida que todo salga bien para que no hayan comentarios negativos. Una sonrisa sospechosa apareció en el rostro de Tedler. Pero rápidamente bajó la cabeza como si tratara de ocultar su expresión. —Cómo ordene. Después de recibir el permiso de Shorpien, Tedler se dirigió directamente a la mazmorra en dónde estaba encarcelado Yushtol. Un agradable olor a polvo picó sus fosas nasales… Yushtol, que estaba haciendo una expresión desesperada en la esquina de la mazmorra, levantó lentamente su cabeza. Su mirada se encontró con Tedler. Abrió sus labios sumamente resecos y dijo… —¿Estás aquí para ver el final de la Familia Imperial caída? Tedler se inclinó para encontrarse con él a la altura de sus ojos. —Estoy aquí para decirte cómo salvar al último descendiente real del Príncipe Heredero. Y de pronto… Sus ojos vacíos brillaron en un instante. —¿Qué? El pobre niño Hilshorn, que nació en la familia del Emperador en contra de su voluntad y estaba a punto de morir solo por ser un descendiente. Ahora Yushtol estaba dispuesto a dar su vida si podía salvar a su hijo. Tedler sacó un documento que había escondido en su saco. —Renuncia a la patria potestad. Al recibir el documento, Yushtol abrió mucho los ojos. —¿Me estás pidiendo que desconozca a mi hijo? —Sólo te estoy diciendo cómo salvarlo… —... —Decide ahora… —¡Estás diciendo que renuncie a mi propio hijo aún sabiendo cómo vive un niño que no tiene familia! Tedler dejó escapar un profundo suspiro y de pronto reveló esos malvados… —Vas a morir mañana… Lo sabes, ¿cierto? ¿Crees que puedes hacer algo más por tu hijo? El rostro de Yushtol se contrajo. Él estaba en lo correcto. Su realidad de no poder hacer nada lo hacía más lamentable. Tedler bajó la voz. Era una voz que revelaba su desdén por Yushtol. —¿Qué tiene de importante esa familia? Además el emperador murió como un traidor… Los labios de Yushtol temblaron. Ni siquiera sabía realmente lo que debía hacer. Tedler volvió a abrir la boca como si fuera a clavarle un puñal. —Sería mejor para Hilshorn no tener una familia así… La mirada temblorosa de Yushtol se volvió hacía el documento. [Documento de renuncia de paternidad] Y él arrugó el papel sin poder hacer nada. *** Traducción: Hisa