El Ascenso De Un Ratón De Biblioteca

Capítulo 1

Prólogo A Urano Motosu le encantaba todo tipo de libros, los libros están repletos del conocimiento de la humanidad, ella amaba ese sentimiento con todo su corazón. Se sentía gratificada cada vez que leía un libro lleno de hechos y trivialidades que ella no conocía. Conocer mundos desconocidos a través de mapas, antologías e imágenes. Sentía una embriagadora felicidad al notar su mundo expandirse, incluso estaba interesada en viejos cuentos y mitos de países extranjeros, ya que sentía que daba un vistazo a diferentes épocas y culturas. Los libros son ricos en historia, ella no puede contar las horas perdidas en descifrar sus misterios. A Urano le gustaba el olor distintivo de los libros viejos guardados en los almacenes de las bibliotecas, incluso el aire polvoriento la embriagaba tanto, que cada vez que visitaba una biblioteca, se dirigía directamente a la parte de atrás para llenar lentamente sus pulmones con el viejo olor a humedad y mirar por encima de los libros. A ella también le gustaba el aroma a tinta y papel nuevo, le divertía preguntarse qué es lo que escribiría o qué tipo de información leerá. Urano no se sentía bien cuando sus ojos no estaban escaneando los párrafos de un libro, para sobrevivir, ella llevaba un libro a mano, ya fuese que estuviera tomando un baño, usando el inodoro o simplemente caminando. Ella había vivido de esta forma desde la infancia hasta su bachillerato. Se aferraba tanto a sus libros que todos la conocían como “La extraña ratón de biblioteca”, ellos dicen que ama tanto los libros, que está dañando su vida. Pero esto a Urano no le importaba, no le importaba lo que le dijeran. Ella tenía sus libros, y eso era suficiente para hacerla feliz. Un gran camión pasó frente Urano, emanando el humo del tubo de escape, el cálido viento movió su flequillo, pero ella no le prestó atención, todo lo que le importaba era cubrir las páginas de su libro para que el viento no las moviera de lugar. - Urano, vamos, es peligroso. Quédate cerca de mí. - Mhm… Urano se acomodó las gafas y respondió perezosamente, concentrándose más en las palabras que tenía enfrente suyo. Se dio cuenta que su crujiente pelo estaba interponiéndose en su lectura y rápidamente lo apartó. Escuchó un fuerte suspiro de cansancio y sintió que alguien tiraba de su brazo fuertemente. Sus cejas se fracturaron. - Shuu, eso duele - Quéjate todo lo que quieras, esto es mejor que ser atropellado por un camión y morir ¿no es así? - Es cierto, no me gustaría morir por nada más que no sea una avalancha de libros. Urano quería vivir su vida rodeada de libros, de ser posible vivir en un almacén oscuro, en donde el sol no dañase las páginas, y con un flujo de aire lo suficiente para estar cómoda. Para ella, el tiempo en el que no estaba leyendo era una pérdida de tiempo. Incluso si la gente decía que su piel era pálida o se rieran de ella por lo débil que es debido a la falta de ejercicio, incluso si su madre le gritara por olvidarse de comer. Ella no tenía intención de dejar ir sus libros. Si tuviera que morir de algún modo, preferiría morir aplastada por una avalancha de libros, eso la haría mucho más feliz que morir postrada en la cama de un hospital. Urano creía eso sinceramente. - Siempre te digo que no leas mientras caminas. Si no estuviera aquí, definitivamente hubieras caminado directamente hacia la carretera y muerto en un instante ¿qué tal si me agradeces? - Pero si siempre lo digo, muchas, muchas gracias. - Eso no suena sincero. - Así soy yo, es gracias a ti que puedo leer libros mientras hago tarea. Pero incluso sí muero le pediría a Dios que me reencarne para poder seguir leyendo libros en mi próxima vida ¿no es eso inteligente? jajaja. - La vida no es así de conveniente, tonta. La conversación continuó hasta que llegaron a la casa de Urano. Shuu entró en ella en vez de la suya que quedaba al lado. Como eran amigos de la infancia y asistieron a la misma guardería, habían sido criados como hermanos prácticamente desde el nacimiento. Shuu siempre se refirió a la casa de Urano como propia, y nadie le cuestionó eso. - Mamá, traje lo que querías. Estaré en el cuarto de libros, llamame cuando esté la cena. - Bien, bien ¿Qué hay de ti Shuu, tu madre planea hacer algo? - No, hoy comeré aquí. Ella está trabajando. Urano, usaré el televisor para jugar unos juegos. - Uh, mm, adelante. Urano levantó la voz para que Shuu pudiera escucharla mientras se dirigía lentamente al cuarto de libros que había dejado su padre, quien había muerto cuando era joven. Abrió la puerta y encendió las luces. El cuarto de libros tenía una ventana con fines de ventilación, pero estaba cubierta por una gruesa cortina que bloqueaba la luz para proteger los libros de la luz solar. Había libreros llenos por todos lados y un escritorio enorme con una pila de libros encima, ya que Urano había comprado tantos libros y los entrantes no podían contenerlos todos. Urano se sentó suavemente en la silla del escritorio sin levantar la vista de su libro y continuó su lectura. De repente, su visión se había vuelto temblorosa, llegó a la conclusión que estaba ocurriendo un temblor y continuó leyendo como si nada. El temblor se había vuelto más fuerte de lo normal, lo que le dificulto su lectura. Frunció el ceño y miró hacia arriba, frustrada por el terremoto, solo para ver la pila de libros cubriendo su cabeza. - ¡¿Hyaahh?! Los libros de un estante inclinado, cayeron sobre ella. Incapaz de esquivarlos, Urano solo pudo ver mientras quedaba enterrada bajo esos libros. — Traductor: Shiro Proofreader: Lessa INVICTUS