El Obsesivo Protagonista Masculino Descubrió Que Estoy Viva

Capítulo 10

Capítulo 9 —Estoy enseñándole etiqueta real a mi nieta política—. La emperatriz viuda se sorprendió cuando Kaiden entró con una espada, pero intentó no demostrarlo. Evelina se sorprendió tanto que los tres libros que llevaba sobre los hombros y la cabeza cayeron estrepitosamente al suelo. Al darse cuenta de que sus ojos se centraban en ella por el ruido del libro al caer, Evelina bajó rápidamente la cabeza. —El sol del Imperio...— —No necesito ese tipo de saludo, Lina—. Ante la voz fría de Kaiden, Evelina se preguntó si esa era su verdadera voz. —Dijiste que no aceptarías mi saludo, abuela—. —Exacto yo ya les había avisado. Pero esta niña ignoró groseramente mi orden y aún si entro. Así que quise enseñarle modales—. Era un montaje ridículo, pero ella se mordió los labios, no importaba lo que dijera, nada cambiaría, más bien, la situación empeoraría si decía algo. Este lugar no era su hogar donde la abrazaban con amor. —¿Es así, Lina?— —Sí, ¿Verdad, nieta política?— Evelina no respondió a los comentarios de la Reina, porque no era cierto. Sin embargo, bajó la mirada con expresión preocupada, y la Emperatriz Viuda que la vio se quejó diciendo: —Ja—. —Mi abuela siempre es grosera—. —¿Yo grosera?. Es esa niña quien es la maleducada—. —¿Así que le pegaste en el dorso de la mano?—. Evelina escondió su mano detrás de ella, preguntándose si él había visto el dorso de su mano antes de que ella se diera cuenta. Sus ojos se encontraron en ese momento, y su expresión era muy extraña. Como si hubiera visto algo que le disgustaba. —Hasta a un niño se le castiga así, Majestad—. A las palabras de la Duquesa de Pamelos, una doncella cercana a la Emperatriz Viuda, Kaiden dijo con una mirada a Evelina; —Crees que tienes algún poder, como para hablarme directamente?— —¡Lo siento, lo siento...! ¡Es que...!— —Te faltan modales. Hay que castigarte—. Dijo Kaiden, agarrando con fuerza su espada. Evelina cerró los ojos sorprendida cuando él levantó la espada que sostenía en alto. En ese momento miró a Evelina, frunció el ceño y no llevó a cabo lo que había dicho. Se escuchó un chillido *** A su mente llegó el sonido de alguien siendo cortado y se le puso la piel de gallina por todo el cuerpo. ¡AYUDENME! Los gritos que escuchó en la boda aún parecían cobrar vida en sus oídos. —¡Ahhhhhh!— *** Sin embargo, a diferencia de entonces, no había olor a sangre ni el ruido sordo de algo cayendo al suelo. Evelina abrió lentamente los ojos, apretando los puños mientras sudaba frío. — Ok, todo está bien. — pensó. —El cargo de desacato a la familia imperial se castiga con la pena de muerte. Pero viendo la cara de mi abuela, te perdonare esta vez—. —¡Pe-perdón, ah...!— —Fuera desde ahora ordenó que la familia Pamelos tiene prohibido entrar al palacio imperial en el futuro.— Mientras Kaiden decía eso y miraba con desprecio a la criada, que tenía el pelo cortado y revuelto, sus ojos se encontraron con los de Evelina. —¡Kaiden! ¿Por qué haces esto? ¿No escuchaste que tu Reina fue grosera en primer lugar?—. —Lo oí. Pero esa criada también fue grosera conmigo, así que simplemente quise castigarla—. —¡KAIDEN!— Le gritó la emperatriz viuda con voz llena de ira. Evelina sintió que el corazón y la cabeza le latía con fuerza. —Yo no la maté, Lina—. —¿Sí?— —Yo no la maté—. Lo dijo mientras ella lo veía encogerse de hombros. Luego levantó la espada. En ese momento, Evelina cerró los ojos y giró la cabeza sorprendida, preguntándose si iba a matarla, ya que no pudo matar a la criada. -Screech. Con un sonido la espada entró en la vaina negra. Él le apretó el brazo con mucha suavidad y abrió los ojos, mientras Kaiden la llevaba afuera de la habitación —¡ADONDE VAS!— —No viniste a la boda, así que no habrá saludos matutinos, abuela—. —¡Kaiden! Yo soy tu única familia!— —También tengo una hermanastra, abuela.— Al recordar que su hermana era Elsius, quien iba a ser la encargada de seleccionar a sus criadas, se quedó desconcertada mientras él la guiaba. ~~~~ —Ugh...— Evelina caminaba aturdida y casi se cae porque Kaiden caminaba muy rápido. Su tobillo ya estaba débil porque ayer saludó demasiado. —No vayas a saludar a mi abuela de ahora en adelante—. Dijo Kaiden sujetándola de la cintura para que no se cayera. Evelina asintió con la cabeza sin contestar nada porque su expresión parecía muy desagradable. —¿Hay algún problema con tus piernas?—. Le dijo poniéndose de rodillas y levantándole la falda, mientras ella miraba avergonzada a su alrededor. Era una persona fría por naturaleza, pero cuando él actuaba de forma cálida tan repentinamente, ella entraba en pánico y no sabía cómo reaccionar. No había nadie alrededor. —¿Tienes el tobillo así de hinchado y ni siquiera has ido al médico?—. Cuando lo dijo, molesto, Evelina se metió la falda por entre las piernas y solo dejó al descubierto sus pies. —Es porque llevo tacones altos—. —No lleves tacones altos a partir de ahora—. Le dijo mientras fruncía el ceño y ella contestó en voz baja: —Sí, como órdenes—. Entonces, las arrugas de su entrecejo se hicieron más profundas y suspiró. —No es una orden. Sólo... Por favor, ten cuidado hasta que tus piernas mejoren—. —De acuerdo, Su Majestad.— —Kaiden.— —Sí, Kaiden.— Era extraño que la instara a llamarlo por su nombre. Evelina se sobresaltó cuando él le tocó la pierna y levantó uno de sus pies del suelo, así que lo agarró por el hombro. —¿Cómo demonios has podido caminar, con tus piernas en este estado?—. Bien. Cuando estaba a punto de decirlo, se tragó un suspiro. —No me di cuenta de que estaba herida—. —Está tan hinchado que es imposible que no lo hicieras—. —¿Tengo un alto umbral del dolor?—. Él la miró mientras suspiraba con fastidio, después de que ella le contestó. —Digamos, que me voy a creer tu mentira—. No quería decir nada más, ya que sentía que él de alguna manera estaba leyendo su cara. —Estoy bien... Ugh.— Antes de que ella pudiera decir algo, él se puso de pie y luego la alzó para llevarla entre sus brazos. Evelina se abrazó a su cuello sin darse cuenta de que su cuerpo se había acostumbrado a ser cargada por Kaiden. —Su Majestad se ensucio otra vez por mi culpa—. —Kaiden.— —Sí, Kaiden.— —No sabía que mi abuela te obligaba a ir todos los días—. Su expresión cambió a una de indiferencia de nuevo. Evelina miró su expresión indiferente e inclinó su cuerpo hacia atrás, aliviada. —Sí, no podía ignorar su llamado—. No podía soportar decir que había huido de su primera noche, así que contestó. La primera noche es un simple algoritmo. Ella tenía que tener un heredero si era una mujer aristocrática, no importaba con quién se casará de todos modos. Era el deber de un noble, y era común que uno tuviera otro amante después de cumplir con ese deber. La primera noche no debía ser para tanto, sólo le dio un poco de miedo y volver a ver aquel cuerpo le dio ganas de salir corriendo ya que no le habría dado tanto miedo de no ser por la larga sombra que pudo observar en la mañana cerca de su pelvis... Era un día como cualquier otro, de todos modos la desecharían después de pasar la primera noche juntos. Porque era la hija del enemigo. Suspiró mientras luchaba por calmarse. Entonces sus pasos se ralentizaron. —Gracias a Dios.— Suspiró un poco cuando él lo dijo en voz muy baja y cerró los ojos. ~~~~ Mientras se dirigían al Palacio del Emperador para almorzar juntos, la princesa apareció... —Oh, hermano mío—. Elsius dobló el abanico como si lo hubiera estado esperando y les sonrió. —Acababa de enviar una doncella a Su Majestad. Es bueno que nos encontraramos—. Cuando Evelina intentó marcharse, Kaiden la agarró de la cintura aún más fuerte y se lo impidió. Kaiden, que la tenía abrazada, actuaba como si no quisiera dejarla ir, así que ella desistió de irse y se quedó como estaba. Porque aún no entendía el por qué de sus acciones. —Vamos juntos a mi palacio. He invitado a alguien para enseñarte algo divertido—. Kaiden río agriamente ante las palabras de Elsius y dijo, —Estamos ocupados, Elsius.— —Oh, ¿por qué estás ocupado, hermano?— —Desde ahora hasta mañana por la mañana, Lina y yo pasaremos el tiempo juntos. Así que no me molestes—. Evelina habló con urgencia ya que estaba segura de que si entraba al dormitorio de Kaiden no volvería a salir. —¡Me genera mucha curiosidad, ¿Quien es el invitado, que vino hoy?!— Cuando Evelina mostró interés, Kaiden la miró con rigidez. Él la miró como preguntándole si hablaba en serio, ella evitó mirarlo y le dijo a Elsius. —¿Qué clase de invitado es?— Al preguntar, la Princesa sonrió y dijo, —He traído a la adivina más famosa del Imperio Abelardo—. Evelina recordó que se trataba de una escena del original. Por supuesto, en el original, ella conocía a la adivina antes de casarse. Evelina pensó que debía conocerla. Porque tenía que averiguar sobre un tema que le carcomía la cabeza . —Veremos a esa adivina mañana.— Ante las frías palabras de Kaiden, Evelina le miró implorante y dijo. —Su Majestad, ¿No podemos hacerlo hoy?— —Kaiden.— —Kaiden, por favor. ¿No podemos hacerlo hoy?— Preguntó suplicándole, corrigiendo el título como él deseaba. Entonces giró la cabeza y dijo, —Después de esto, tendrás que acompañarme.— Dijo eso y miró a Elsius. —Vamos, entonces—. Elsius sonrió alegremente y los llevó al Palacio Imperial. Evelina no estaba cansada ya que no había dado ni un solo paso desde que Kaiden la tenía cargada. Al llegar a la entrada del pabellon del Palacio Imperial, Evelina estaba segura al verla, que esa era la adivina, tenía un gran punto negro bajo la nariz, dos verrugas en el puente de la nariz y la extraña apariencia de tener ojos diferentes, tal como la describian en el libro En la historia original fue una adivina quién hizo predicciones exactas sobre la esperanza de vida de Evelina Logias en el original. —Veo el sol del Imperio—. Elsius sonrió ante su actitud. —Pregúntame lo que quieras. le contestare todo—. Entonces Evelina dijo sin perder la oportunidad. —¿Cuánto tiempo viviré?— Entonces la adivino miró directamente a Evelina y dijo, —Mi visión me muestra...— Traducción Shivernightmare.