
El Obsesivo Protagonista Masculino Descubrió Que Estoy Viva
Capítulo 3
Capítulo 2 Después de que la princesa Elsius y Mary desaparecieran, la sala de espera volvió a quedar en silencio. No fue hasta que se fueron que los sirvientes iniciales entraron y se ocuparon de nuevo. —Creo que debería llevar un cinturón.— Me miré en el espejo porque me pareció innecesario que lo dijera una criada cualquiera. Había manchas de sangre en algunas partes, quizás porque mi cintura fue pinchada varias veces por la aguja. —Es verdad.— Entonces la criada se movió apresuradamente y ató un cinturón de encaje para tapar las manchas de sangre. Me habían arreglado tanto, que al verme en el espejo, me veía como otra persona, parecía que había poseído el cuerpo de alguien. Pelo rubio platino. Era una combinación rara, pero era un color que se parecía al cabello de mi padre, el Marqués Logias, y a los ojos de mi madre, la Marquesa. Así que me gustaba ese color. Además iba a morir en un mes. Sólo falta un mes. Estaré muerta en un mes. La mayor parte de la historia original ha cambiado, pero estoy muy segura de que tendré un infarto dentro de un mes. Porque he estado presentando los síntomas premonitorios de un ataque al corazón que tenía Evelina en el original. La sensación y el mareo de la mano izquierda que no se suele sentir. Los mareos, escalofríos y náuseas que aparecen de vez en cuando. Esto fue lo que la Evelina original sintió un mes antes de su muerte. —Ya termine.— dijo la sirvienta —Perfecto. — Después de terminar los preparativos, suspiré y esperé a que se abriera la puerta. Cuando la puerta se abrió, la persona que estaba allí se rió como si me hubiera estado esperando. —Por fin has salido, Evelina.— Sonreía con descaro, mirándome como un trofeo. —Después de todo, va a suceder.. — me dijo con tono burlón. —Así es.— Pero sólo porque se burlara de mí, yo no estaba en condiciones de tomar represalias. Yo era la hija del Marqués Logias, que apoyó al segundo príncipe y logre sobrevivir, con la condición de aceptar este matrimonio. Mi destino era vivir en gratitud por la bondad otorgada por el vencedor. Afortunadamente, mi destino está a sólo un mes de distancia. —Dame tu mano.— Cuando miré su palma extendida, se sentía amenazante. Sus manos estaban cubiertas de cicatrices y los callos estaban esparcidos, era la piel de un guerrero que ha estado sosteniendo una espada durante muchos años. Además, sus manos eran tan grandes que si me sujetaba las muñecas, parecía que las podría romper. De repente, me dio mucho miedo, así que deslicé mi mano lentamente sobre la suya, seguía sonriendo alegremente, quizá ebrio de victoria, y sus manos estaban más calientes de lo que yo pensaba. Tras un momento de aturdimiento por el calor, me miró fijamente. Conocía la razón por la que no merecía mirar a los ojos a su Majestad. Fue mi padre quien mató a su madre y fue mi padre quien lo empujó al borde de la muerte varias veces. Mi padre estuvo a punto de matarlo, pero sobrevivió, así que me convertí en su presa y tuve que quedarme a su lado. —Evelina—. —Sí, Su Majestad—. —Quiero ver tus ojos —. Al escuchar sus palabras, levanté la mirada del piso y miré a Kaiden. Entonces se robó toda mi atención. Su pelo era negro como el carbón, tanto que parecia que absorbia la luz. Incluso a la luz del sol, su pelo seguía siendo oscuro, y sus ojos eran rojos tan intensos como las llamas. Su aspecto era como el de una escultura de hielo, pero intenso como el fuego. Mi cuerpo temblaba como si el frío me helara el corazón. —Los ojos de Evelina son del color de las violetas. Es un color realmente sutil—. Al ver que lo decía con una sonrisa, parecía que sus palabras eran sinceras. Pero solo nos hemos visto dos veces, la primera vez el día de la revolución y el día de hoy. —Gracias—. Era difícil para mí confiar en sus palabras. Es imposible que pueda perdonar a la hija de su enemigo sólo con verla dos veces. —Desearía que pudieras sostener mi mano un poco más fuerte—. Paracia que no quería agarrarme la mano ya que se sentía incómodo y usaba muy poca fuerza. Al decir eso, me agarró la mano con mucha fuerza y me miró. Entonces giré la cabeza en el momento en que nuestros ojos se encontraron. Parecía un hombre misterioso. En la versión original, era un psicópata. Sin embargo, eso cambió gradualmente después de conocer a Serena. Yo no tenía sueños ni esperanzas, sabía que conmigo, no se comportaría de la misma manera. —¿Está bien así?— —... Sí—. Incluso cuando me preguntó, no me miró. Así que ambos miramos hacia adelante para comenzar, él caminó primero. Extrañamente, no había caballeros en el pasillo. Este era el templo donde se habían casado los emperadores anteriores. Tal vez por eso, se veían por todas partes los inusuales y redondos pilares del templo, se suponía que los caballeros debían situarse entre ellos, pero no se veían por ninguna parte. —No hay nadie aquí, ¿Por qué?—. —Pues... Cuando se giró para caminar delante de mí, nuestros ojos se encontraron. Tal vez no le gustó eso, así que volvió a mirar al frente y continuó caminando. —Porque quería que estuviéramos solos—. No supe qué contestar, así que caminé en silencio. Cuando llegamos a la entrada de la ceremonia, se escuchaba una música fuerte y estridente. Sonaba la música del salón de bodas, que era diferente a la de la época en que vivía. Era como música hecha para un templo. A medida que la puerta se abría, la música se hacía cada vez más fuerte. —Tenía muchas ganas de acompañarte—. Entonces nuestras miradas se encontraron. Sonreí por reflejo, giro su cara rápidamente y se alejó. Una fina tela roja estaba extendida en el suelo. Cada vez que la pisaba, mis pasos parecían ser más y más pesados. Al final de la misma, el cardenal de la ceremonia estaba de pie con una expresión amable en su rostro, lo cual no era sorprendente, pues ya lo conocía. De los dos cardenales, el que sobrevivió era Johannes Bern Abellad, partidario del Príncipe Heredero Kaiden su tío materno. —Te convertirás en una maravillosa emperatriz—. Respondió con una sonrisa a la burla de Kaiden. —La posición de la Emperatriz es demasiado para mí, Su Majestad—. Pero esta vez no se rió. Por lo que tuve que reírme con más ganas. Estoy segura que él me lo dijo, para que fuera consciente de cuál era mi posición. De repente, vi a mi padre a lo lejos, con lágrimas en los ojos, secándose las lágrimas con su pañuelo. Sentí que mi pecho se hacía más pesado. —Vamos—. Me condujo de vuelta con una expresión brillante en su rostro. El sonido sordo de los zapatos, los sonidos sofocantes de los invitados, e incluso la magnífica música. Era como escuchar un réquiem y era difícil incluso forzar una sonrisa. Cuando el marqués de Logias me adoptó , soñaba con casarme en un gran salón de bodas. Pero ahora, mientras camino por el mayor salón de bodas del Imperio de Abelardo, casi quiero retractarme de lo que dije entonces. Un sinfín de ojos me miraban y la alfombra era muy larga. Después de caminar un rato, me empezaron a doler las piernas, vi una escalera y cuando la subí, sentí que mis pantorrillas se iban a romper. Probablemente porque llevaba tacones altos. Respiré profundamente y volví a repetirlo. Miré a Kaiden, que estaba a mi lado , nuestras miradas se encontraron mientras él se reía, luego frunció el ceño y se dio la vuelta. Parece que mi patética resistencia era divertida. La ceremonia comenzó con el rostro sonriente del cardenal mientras yo lograba calmar mi corazón y mirar hacia adelante. —Dios hizo al hombre y a la mujer, y los hizo marido y mujer…— Tal vez por haber caminado demasiado, el costado me escocía. Me palpitaba fuertemente, ya que antes me clavaron una aguja y me cubrí sin la debida desinfección. Mientras fruncía ligeramente el ceño por el disgusto, sentí la mirada de Kaiden clavada en mí, y pronto tuve que volver a levantar la cabeza con una sonrisa y mirar al cardenal. —Tan importante como la relación de pareja es la crianza de sus hijos....— Me ardían los oídos por haberlo escuchado tantas veces. —El marido ama a su mujer, y la mujer respeta a su marido y construye un hogar amable…— Mientras olía el aroma de las rosas del ramo que llevaba en la mano, de repente me escoció la palma. Cuando intenté retirar mi mano de su agarre, él la sujetó con mucha fuerza y fue imposible soltarme. El picor en la palma de la mano se calmó, ya que la apretó con bastante fuerza. Volvió a mirarme con sus ojos rojos. No sonrió y parecía muy serio, así que esta vez evité su mirada sin darme cuenta. Entonces, mi corazón empezó a palpitar de miedo, ya que se acercó tanto a mi cara que podía perfilar su nariz alta y sus labios cerrados. Por un momento, recordé que no estaba sonriendo, así que intenté sonreír y volví a mirar al cardenal y su mirada también se dirigió al cardenal de nuevo. Aunque llevaba tacones, era más alto que yo, me sacaba una cabeza aproximadamente. —Espero que podáis confiar y respetaros, y quereros para siempre, cuando estéis contentos y tristes—. El oficiante terminó en el momento en que yo estaba agotada debido a mi nerviosismo, hasta el punto de sudar frío. —Ahora los dos van a intercambiar sus anillos—. Cuando el cardenal terminó de hablar, él y su sirviente con una caja de anillos se situaron detrás de mí. Tenía que sacar primero el anillo, así que le entregué el ramo a la criada que estaba a mi lado y cogí la caja. Luego fingí no saberlo y la abrí. —Ah…— Los ojos de Kaiden se abrieron de par en par cuando miró la caja vacía, avergonzado. —¿Qué es esto...?— Su expresión se deformó, y luego me miró intensamente. Le miré, fingiendo una gran perplejidad, tapándome la boca con la mano. —Oh…— —Ah... Su Majestad…— —Algún ladrón entró a nuestra boda.— Dicho esto, Kaiden agarró el mango de la espada que llevaba y luego dijo —Atrápenlo—. Tan pronto como dio la orden, los caballeros cercanos intercambiaron miradas y se movieron al unísono. Busqué con mis propios ojos para ver dónde estaba la doncella, Mary, que me había otorgado Elsius. [TRADUCTOR: shivernightmare]