
El Obsesivo Protagonista Masculino Descubrió Que Estoy Viva
Capítulo 6
Capítulo 5 —¿Qué acabas de decir?— Ante las palabras de la emperatriz viuda, Evelina inclinó la cabeza y dijo. —La Marquesa de Ecartina me enseñó etiqueta , Su Majestad—. Ante las palabras de Evelina, la Emperatriz Viuda trató de ocultar su expresión de desconcierto y agarró con fuerza el mango de su silla. No esperaba que el nombre de su hermana gemela apareciera aquí, probablemente porque su hermana gemela, la marquesa de Ecartina, era una conocida profesora de etiqueta. La marquesa solía encargarse de los asuntos de innumerables jovencitas. Así que, aunque no hubiera enseñado etiqueta a Evelina, no tenía forma de comprobarlo. —¡Vaya! ¡No importa lo buena que sea una profesora, hay alumnas que no pueden seguir el ritmo!— Evelina vio su expresión desconcertada, y se alivió un poco. —Tiene razón, me falta mucho. Le agradecería si Su Majestad la Emperatriz Viuda me instruya también—. —De acuerdo—. No fue su intención avergonzar a la Emperatriz Viuda, pero al ver la expresión de la emperatriz, sabía que iba a estar en problemas. —¿Sabes por qué te he llamado?— —No lo sé—. —Huh—. Evelina sabía que la Emperatriz Viuda la había llamado para rebajarla, así que habló rápidamente. —Originalmente, quería venir con Su Majestad el Emperador. Pero me enteré de que la Emperatriz Viuda estaba enferma y no pudo asistir a nuestra boda—. Realmente no quería que la hija del traidor se sentará en el asiento de la Emperatriz, así que no asistió. Originalmente le pidió a Elsius que no asistiera, pero Elsius dijo que sólo asistió para presumir ante Kaiden, ya que no tenía una buena relación con la Emperatriz Viuda. —Me pareces retorcida, eres idéntica al Marqués de Logias—. —Me disculpo por ello—. —No puedes ser tan perversa como tu padre—. Evelina no se inmutó cuando insultó al Marqués de Logias, quien le ha dado más cariño que su padre biológico. Todavía tiene grabado en su memoria el recuerdo de su padre secándose las lágrimas en la boda. —La próxima vez, vendré con Su Majestad el Emperador—. —¡Ahh! ¡Quién te crees para pensar que puedes ir donde y cuando quieras a algún lugar! ¡Qué falta de respeto!— —Lo siento.— La voz de la emperatriz viuda era demasiado fuerte para pertenecer a alguien enfermo y hacía que sus tímpanos le dolieran . —Hoy estás aquí para saludar, así que saluda como es debido y vete—. —... Sí—. Para despedirse de ella, Evelina inclinó la cabeza y dijo. —Veo a la Luna del Imperio—. —Otra vez—. Ante las palabras de la emperatriz viuda, volvió a cambiar sus modales, inclinó la cabeza, dobló las piernas y cambió su movimiento mientras se ponía de pie. —Veo a la Luna del Imperio—. —Otra vez—. Le dolían mucho los tobillos ya que tenía sus tacones eran muy altos . Sentía que se le iban a caer los tobillos, pero tuvo que soportarlo y saludar. —Veo a la Luna del Imperio—. —Después de todo te pareces a tu padre, aunque te enseñemos bien, sigues siendo un desastre—. Evelina apretó los puños ante el insulto a su padre. —Otra vez—. —Veo a la Luna del Imperio—. Evelina tuvo que saludar a la emperatriz viuda más de cien veces de esa manera. Era cerca del mediodía cuando regresó a su palacio después de su boda con Kaiden, pero no fue hasta que el sol se estaba poniendo que la Emperatriz Viuda se rió y dijo. —Inténtalo de nuevo—. —El Imperio... veo a la luna—. Evelina sudaba bastante por todo el cuerpo. Al principio sólo se había lesionado los tobillos, pero ahora le dolía todo el cuerpo. —Mmm veo que mejoraste un poco—. No podía estar peor. Los tobillos le dolían como si fueran a quebrarse, los muslos le daban tirones y las pantorrillas le dolían como si fueran a partirse en dos. Evelina sentía que sus articulaciones estaban dislocadas. Al mismo tiempo, intentó sonreír y dijo. —Perdóneme, Emperatriz Viuda—. —Hmph, te puedes retirar.— —Le agradezco, su amabilidad.— Justo en el momento en que Evelina estaba a punto de darse la vuelta, la emperatriz volvió a hablar. —Es la hija de un traidor, incluso su forma de caminar es vulgar—. Al escuchar a la Emperatriz viuda chasqueando la lengua, Evelina se esforzó por suavizar el agarre de sus puños y se retiró de la habitación. ~~~~ —¿Dónde estamos?— El lugar al que Evelina llegó, mientras cojeaba a duras penas, no era el Palacio Imperial. —Mientras el puesto de la Emperatriz está vacante, la Emperatriz Viuda me dijo que le asignara el Palacio de la Emperatriz—. —¿Su Majestad le ordenó que hiciera eso?— —Sí—. El lugar de donde venía era el Palacio de la Emperatriz Viuda. El Palacio de la Emperatriz estaba justo al lado del Palacio Imperial, el cual gozaba de tener varios jardines a su alrededor. Evelina no entendía por qué el palacio asignado a ella era el Palacio de la Emperatriz, pero se sintió aliviada, ya que a pesar de ser un edificio separado, estaba lejos del Palacio Imperial. —Sí...—. Evelina suspiró y entró, preguntándose cómo iba a cambiar lo que ya estaba decidido. Pero no podía moverse más. —¿Qué es esto...?— —Su majestad ha dicho que pasará la primera noche aquí—. Evelina se asustó mirando la habitación que la emperatriz le había asignado. Era muy lujosa por dentro. No sólo eso, sino que todos los muebles del interior eran nuevos. Evelina se sorprendió con la mesa y el armario de caoba. Además, todos los productos eran de la más alta calidad, y la mayoría de ellos eran productos que no se podían obtener normalmente. Incluso el cuadro que colgaba junto a la cama era un mapa en oro del Imperio de Abelardo. La capital estaba tachada con una X de rubíes rojos. Ella estaba acostumbrada a vivir entre lujos al ser la hija del Marqués, pero nunca había visto nada tan espléndido. Además, las rosas que deberían decorar sólo la mesa estaban por toda la habitación. Incluso había pétalos de rosa espolvoreados en la cama. —He oído que a la Emperatriz le gustan las rosas—. —... Sí.— En realidad a Evelina no le gustaban mucho las flores, pero estaba dispuesta a fingir si el Emperador creía que así era. Después de todo, le quedaba un mes de vida. —Ja...— Suspiró y se sentó en su cama. Entonces llegaron sus sirvientes por primera vez, le quitaron los zapatos y comenzaron a desatar su ropa. —¿Dónde está mi medicina?— —¿De qué tipo de medicina habla usted?— La criada de pelo castaño, que llevaba una insignia de criada, le pregunto con una sonrisa. —¿No me ha enviado nada el Marqués de Logias?—. Ante las palabras de Evelina, la criada ladeó la cabeza e inmediatamente volvió a gesticular con una sonrisa comercial como si se hubiera dado cuenta de algo. Entonces, otra sirvienta de pelo castaño oscuro le entregó algo a la criada. —Le ha enviado esto—. —Ah...— A Evelina casi se le llenaron los ojos de lágrimas. Era su caja de música que tenía antes de ser adoptada. —Mi padre hizo esto...— Estaba agradecida por la caja de música que le había enviado su padre, pero también se sentía triste. Pensó que realmente no volvería a verlo. En cuanto vio la caja de música, echó de menos su habitación. Su cuarto demostraba cuánto la querían el Marqués y la Marquesa Logias. La habitación era encantadora y estaba repleta de sus cosas favoritas y siempre tenía objetos nuevos que sus padres constantemente le regalaban. Todo era de color rosa y se ajustaba totalmente a sus gustos. —Majestad. ¿Está llorando?— —Ah, sí—. Evelina puso su caja de música sobre la mesa, secándose las lágrimas sin darse cuenta con las manos. —¿Me enviaron alguna otra medicina además de ésta?— —¿A cual se refiere? Tenía que tomar la medicina que le daba el Marqués de Logias todos los días, una vez al día. Evelina, la villana de la historia original, había sufrido una enfermedad del corazón desde la infancia, y murió de una enfermedad crónica a una edad temprana. Se lamentaba mucho de haber recibido en esta vida todo el amor de sus padres, que no había recibido en su anterior vida, pero ahora parecía que realmente se acercaba el final de esta también. En la obra original, su salud no era tan buena a diferencia del tiempo actual. Evelina en la historia original un mes antes de su muerte pasó por todos los presagios que ahora sufría. Tal vez por eso estaba convencida de que moriría en el siguiente mes, más o menos. —El marqués no envió ningún medicamento. Sin embargo, el Emperador creó una nueva medicina especialmente para usted—. —¿Su Majestad?— —Sí. Probablemente tiene los mismos ingredientes que la medicina que siempre ha tomado. El emperador estaba consciente de su percance de salud, desde antes que llegara al palacio—. Dijo con una sonrisa la jefa de las criadas, pero Evelina no se sintió tan agradecida por ello. —De acuerdo—. Le sonrió con amargura y tuvo que ponerse de pie sobre sus zapatillas. Cuando se quitó la ropa, los trabajadores que dudaban al verla temblar, la agarraron rápidamente de los brazos y le ayudaron a deslizar la ropa de su cuerpo. El vestido de novia, era demasiado pesado para su cuerpo, sus piernas se sentían como si fueran a romperse. —Ugh...— —¡Majestad!— Los síntomas de su enfermedad estaban empeorando, se sintió muy mareada y se sentó en su cama. La cabeza le daba vueltas y sentía náuseas. Se aferró a las sábanas como si estuviera a punto de desmayarse mientras su estómago se retorcía. Al cabo de unos minutos, mientras sudaba frío, pronto se recuperó. —¡Voy a llamar al médico!— —No. Nadie va a hacer nada—. Evelina hizo una seña y suspiró. —Por favor ayudenme a retirarme la ropa, quiero lavarme—. —Sin embargo...— —Esto es una orden—. Las criadas estaban confundidas y miraban fijamente a la jefa de las criadas. Entonces ella inclinó la cabeza y dijo —Terminemos de quitarle la ropa—. —De acuerdo—. Ella se levantó de nuevo. Esta vez, sus piernas estaban demasiado débiles y tuvo que agarrarse a la criada para poder sostenerse. Como si de un bastón se tratara, la criada la ayudó a levantarse, sujetando fuertemente las manos de Evelina. Entonces las criadas, que movían las manos detrás de ella, le quitaron la ropa exterior. Luego empezaron a aflojar el corsé que la sofocaba ya que estaba muy apretado. —Hah—. Evelina sintió que le faltaba el aire al aflojarse el corsé. Era como si por fin pudiera respirar después de haber estado a punto de ahogarse al respirar el aire fresco, su mareo también disminuyó bastante. Poco después, se quitó el corsé por completo y se quitó la lencería. Al desatar los tirantes que estaban sujetos a su espalda, quedaron al descubierto sus partes inferiores. Se sintió incómoda ante las manos de sus criadas, quienes le quitaban y ponían la ropa. Mientras esperaba pacientemente, ignorando esa sensación, la despojaron completamente del negligé y quedó desnuda. Suspiró al ver las marcas del corsé en su cintura. Cuando se miró la cintura, empezó a ver cosas que no pudo ver antes, porque estaba agotada. Las marcas de las agujas en la cintura y el dobladillo del vestido donde estaba salpicada la sangre de Mary. Fue en ese momento, cuando escucho... Clic. Kaiden abrió la puerta y entró. —Ah...— Llevaba en la mano un joyero rojo, y en el momento en que hizo contacto visual con ella, lo doblo involuntariamente como si fuera papel.