El Obsesivo Protagonista Masculino Descubrió Que Estoy Viva

Capítulo 9

Capítulo 8 —¿Qué?— Evelina miró a Kaiden asustada, pero él se dirigió a la cama sin devolverle la mirada. Miró sus orejas que estaban totalmente rojas y pensó que algo no cuadraba. El marqués de Logias fue el hombre que mató a la anterior emperatriz, quien era la madre de Kaiden. El padre adoptivo de Evelina tomó la iniciativa en el asesinato y aunque se acusara a otra persona como autor intelectual y desapareciera, el marqués de Logias era el culpable. Kaiden no era tonto y nadie en la familia imperial pensaba lo mismo. Sin embargo. ¿El quería pasar la noche con ella? ¿Con la hija de su enemigo? Debe ser desagradable para él acercarse a ella. —¡Su Majestad, Su Majestad!— —Kaiden.— —Sí, Kaiden. Espera un momento—. Volvió a mirarla cuando dijo su nombre. Luego, en cuanto sus ojos se encontraron, volvió a mirar hacia delante y se apartó de ella. Evelina se dio cuenta en ese momento. Como Reina, podía insultarlo por no intimar con ella, pero también podía insultarlo por intimar y luego abandonarla —Si, Mi reina—. Se miraron fijamente, por lo que no pudo decir nada. —Ugh...— Ella vaciló y él tiró de su brazo hacia la cama. Evelina se giró boca abaj, sus rodillas quedaron rozandose —Ven aquí, Lina—. Cuando él se lo pidió, ella soltó su mano y lo dejo de mirar —¡Espera, me quiero acomodar!—. Entonces la sujetó y se arrodilló en la cama. —No creo que nos quedemos quietos, de todas maneras—. Kaiden volvió a dejarla recostada sobre la cama. Ella intentó levantar su cuerpo por un momento, luego se aterrorizó cuando vio que él extendía sus gruesos brazos a cada lado de ella como si fueran barrotes y la presionaba levemente a su cuerpo. —Ka-Kaiden, Y-yo....— —Puede que sea torpe porque es mi primera vez, Lina—. Dijo eso y miró a Evelina suavemente. Su corazón latía con miedo, de alguna manera sentía como si tuviera dos corazones que latian como locos y se sentía mareada, le faltaba el aire.. —Kaiden.— —Sí.— Kaiden cogió el pelo rubio platino brillante de ella y lo besó mientras que miraba suavemente hacia abajo. Con los intensos ojos rojos que parecían consumirla cada vez que se veían, Evelina estaba conteniendo la respiración. —¿Te bañaste?— —¿Qué?— —Ya es de mañana... estuviste afuera toda la noche—. —Ah.— Por un momento abrió mucho los ojos y se apartó de ella. —¿Huelo mal?— Eso era mentira, él siempre olía como tela que fue secada al sol; cuando se alejó de ella lo volvió a oler. Sin embargo, si alguna vez se lo decía sería en horas de la medianoche. Sin pensarlo, su instinto de supervivencia habló por ella —Sí—. En ese momento su cara se puso pálida y le habló. —Lo siento. No pensé que oliera tan mal—. —No se preocupe, creo que será mejor que se lave primero, Su Majestad.— —Kaiden.— —Sí, Kaiden—. Ella lo miró y le respondió ante la insistencia con su nombre, aunque parecía avergonzado. Lo vio muy nervioso. Una respiración entrecortada llenó la habitación, tapándose la boca con una su gran mano. —Iré a lavarme—. —Sí—. Se levantó de la cama, llevándose con él todo el calor que la rodeaba. Tal vez porque estaban hablando de su olor, le sorprendía que le gustara y al contrario de oler como alguien sucio, el olor a ropa planchada era algo que la envolvía y le encantaba. —¿Kaiden?— Lo único que la avergonzaba era. —Ah...— Se quitó la ropa en cuanto se levantó de la cama. Evelina se sorprendió al verlo ir al baño a paso rápido y se tapó los ojos. Cuando quitó sus manos de la cara, sólo pudo oír el chapoteo que hizo al entrar a la bañera, pero además de eso, no se oía nada. Evelina suspiró, pensando que cuando amaneciera, los criados entrarían a su habitación y al mirar el reloj, no faltaba mucho para que ellos llegaran. Evelina se preguntó cuán impactante fue para él, que incluso no cerró la puerta, entonces,ella se levantó para cerrarla, pero se fijó que en vez de usar el baño grande con pasillo que quedaba más lejos, estaba en el pequeño que estaba al otro lado. El sonido del agua llenó la habitación y ella se movió, preguntándose por qué usaba un baño pequeño, ya que él era El Emperador, pero su instinto de supervivencia le gritaba que debía cerrar la puerta. Cada vez escuchaba el sonido del agua más fuerte y le preocupaba que él pudiera lavarse demasiado rápido. En ese momento. —Ah...— Ella vio el cuerpo de Kaiden, quien le estaba dando la espalda y justo en ese momento dio un giro hacia su dirección. - ¡Bang! Estaba tan sorprendida que cerró la puerta con fuerza. En cuanto la puerta se cerró, sus piernas se relajaron. —Ah...— Evelina estaba muy sorprendida, cerró los ojos con fuerza y se tapó los oídos con las manos. Sin embargo, el sonido del agua aún se oía con facilidad y todo lo que podía ver y recordar era el cuerpo de Kaiden completamente desnudo frente a ella. Ella vio su cuerpo resplandeciente en el baño lleno de vapor y se le calentó la cabeza. El cuerpo musculoso, que parecía tener poca grasa, estaba muy tonificado. Tenía gruesas venas que sobresalían de los brazos, probablemente porque tenía un bajo porcentaje de grasa corporal. Los músculos de sus pectorales estaban perfectamente divididos y contorneados. Siempre que estaba al lado de Kaiden, se sentía pequeña y ahora al ver su cuerpo, no era lo único que la hacía sentir. Se sentía tan acalorada que ella no podía incluso respirar, ya que en su mente la imagen del cuerpo desnuedo de Kaiden seguía ahí presente. Era tan difícil para ella dejar de pensar en él especialmente cuando sus abdominales bien divididos venían a su mente y además tenía una muy larga sombra que iba por toda la trayectoria cercana al hueso ilíaco. —¡Dios mío!— Cuando Evelina gritó sorprendida, oyó unos pasos urgentes. —¿Lina? ¿Qué pasa?— Evelina intentó levantarse de su asiento pero no pudo. —¡Oh, no, no! No salgas!— Pensó que debía huir de allí, pero le flaqueaban las piernas y solo pudo arrastrarse lejos de la puerta. —¿Seguro que estás bien? Tú voz se escucha...— —¡Estoy bien! ¡No salgas!— Gritó, se puso de rodillas y se obligó a levantarse. Con las piernas aún temblorosas, se sentía como si alguien le hubiera quitada la sensibilidad de sus miembros inferiores - Toc toc. —¡Ahhhhhh!— Evelina gritó sorprendida de que alguien llamara de repente a la puerta. —¿Su Majestad?— —Ah... oh... no.— Evelina se sintió aliviada al darse cuenta de que era un criado quien llamaba a la puerta. Volvió en sí y se incorporó correctamente. Seguía mareada por la sangre que se le subió a la cabeza y le costaba pensar, pero se sintió un poco aliviada. Era como huir de una manada de zombies y encontrar a duras penas un escondite. —¿Puedo pasar?— —Sí.— Los sirvientes se alinearon esperando su respuesta. Entonces ella inclinó la cabeza escuchando el sonido del agua en el pequeño cuarto de baño. —Quiero prepararme en otra habitación—. —Le mostraré el camino, Su Majestad—. Cuando la criada entró y habló, Evelina la siguió rápidamente. Antes de salir de la habitación, trató de ocultar su nerviosismo ante la posibilidad de que se abriera la puerta del cuarto de baño por donde había entrado Kaiden. ~~~~ Evelina tuvo que ir al Palacio de la Emperatriz Viuda después de arreglarse en una habitación diferente a la de Kaiden, para poder volver a su sobriedad habitual. Se avergonzaba de haber estado tan avergonzada y sin darse cuenta gritar por los diversos incidentes que habían tenido lugar por la mañana. Pero se preguntó si sería capaz de mantener la compostura si alguna vez esto volvía a suceder. —Tú primero—. Evelina estuvo esperando a Kaiden frente a la Puerta de la habitación de la Emperatriz Viuda, pero ésta envió a alguien para que le dijera que ingresara en cuanto llegara. —Ya veo.— No tuvo más remedio que entrar sola primero. Pero la presencia de Kaiden no cambiaba nada. Ella lo sabía y verdaderamente sintió alivio ya que pensaba que la presencia de Kaiden empeoraría la situación. Evelina intentaba pensar en positivo. Después de todo, le quedaba un mes de vida. —Veo la Luna del Imperio—. —Huh. No estás mejorando—. La Emperatriz Viuda, que la miraba, chasqueó la lengua, arrugó las mejillas, insatisfecha con su saludo. Ayer la obligó a saludarla más de 100 veces. —Hazlo otra vez—. —... Sí.— Evelina contuvo un suspiro bien en su interior, se agarró la falda y la saludó cortésmente. —Veo la Luna del Imperio—. —Recibir un saludo tan patético por la mañana, lo único que hace es arruinar mi día.— —Lo siento—. Un mes más. Un mes más. Evelina recordó la angustia que sintió ayer por la mañana y luchó por recordar que todo es agua pasada, que así es el paso del tiempo, y que pronto iba a morir. —Otra vez—. Mientras la Emperatriz Viuda chasqueaba la lengua, la doncella de su séquito, que ahora estaba junto a la Emperatriz, salió a su encuentro sosteniendo varios libros. —A partir de ahora, castigada cada vez que saludes de forma incorrecta, ¿Lo comprendes?—. Un libro fue puesto sobre su cabeza y los otros dos sobre sus hombros. —Hazlo—. Evelina pensó que estaba claro que la emperatriz viuda intentaba acosarla en serio. Pero no podía hacer nada. Aquí, si ofendías al Emperador o provocabas a la Emperatriz viuda, la chispa que generarían sus acciones, la quemaría primero y luego a su padre, el Marqués de Logias. Ella sabía exactamente cuál era su lugar. —Veo la Luna del Imperio—. —No es suficiente.— Swish. Un frío látigo cayó sobre el dorso de su mano, que sujetaba su falda. El golpe no le dolió tanto como pensaba, pero pensó que la piel de su mano terminaría por abrirse si seguía recibiendo golpes. —Veo la Luna del Imperio—. —Otra vez—. Zas Evelina pareció entender por qué la Emperatriz Viuda la dejó entrar primero. Kaiden Abelard no estaría aquí hoy. Por eso le dijo que entrara porque no tenía sentido esperar. —Luna Imperial...— ¡Bang! Evelina se dio la vuelta al oír que la puerta se abría muy bruscamente a sus espaldas. —¿Qué mierda sucede aquí, abuela?—. Kaiden sonreía mientras sostenía una espada en su mano. Traducción Shivernightmare.