El padre del protagonista se rehusa a separarnos

Capítulo 109

—... ¿Qué? Lionel preguntó como si no hubiera escuchado bien, no, lo escuchó bien, pero no lo podía creer. Aunque Ibelia lo sabía, repitió cada palabra que había dicho hace un momento. —No planeamos contarle a Lu sobre su nacimiento... Lionel levantó su mano derecha para interrumpirla, así que Ibelia cerró la boca porque sabía muy bien cómo se sentía. Pasó un momento de silencio. —¿Cómo planean ocultarlo? —preguntó Lionel con voz fría. —Creo que algún día Lu tendrá que saber toda la verdad —respondió con calma Ibelia, sabiendo que era una reacción esperada. 1 No existían secretos eternos en el mundo, por lo que Lu tendría que saber la verdad algún día sobre sus padres y sobre Cassis. Antes de que descubriera todo y resultara herido, Ibelia planeaba decírselo directamente. Sin embargo, aún no era el momento. El niño, que creía firmemente que Cassis era su padre, necesitaba tiempo. —Pero ahora no es el momento. Sería mejor para Lu hablar de ello cuando todo esté resuelto y sea un poco mayor —añadió Ibelia con expresión severa. —Hah. Lionel enterró su rostro entre sus manos. Ibelia esperó en silencio su respuesta. «Debe ser doloroso.» El niño al que creía muerto resulta estar vivo. Solo eso hacía que Lionel se culpara a sí mismo por no haberlo descubierto antes. Tal vez hasta hace un momento había tenido la intención de hacer por Lu todo lo que no pudo hacer en estos años, pero ahora ni siquiera podría revelarle su identidad. 1 Después de un rato, Lionel levantó la cabeza. —Lo comprendo. Por el momento, haré lo que desea la Duquesa. —Gracias. —A cambio, ¿pueden permitir que Lu pase tiempo conmigo mientras esté en el Reino? —Por supuesto, no tenemos derecho a impedirlo. —Gracias. Lionel respiró hondo y se inclinó frente a Cassis. —Gracias por cuidar bien de mi hijo durante todo este tiempo. Lu ha crecido muy bien. —Lu es... Ibelia anticipó lo que Cassis iba a decir y le dio un codazo en el costado. Cassis miró a Ibelia, que negaba con la cabeza, y suspiró. —Simplemente hice lo que debía hacer, así que no necesito ningún agradecimiento. —Gracias de cualquier forma. Y gracias por llamarlo Lucius. —Esa fue la voluntad de Julia. Su Alteza tampoco necesita agradecerme por eso. —Sí, ya veo. Lionel vaciló un momento y volvió a preguntar. —Julia... ¿Cómo fue? Cassis cerró los ojos con fuerza y los abrió, como si fuera difícil escuchar ese nombre. —Siguió esperando hasta el final. —... —Si el padre de Lu regresaba... —añadió con voz temblorosa Cassis—. Me pidió que te dijera que se alegraba de verte y que estaba feliz de tener a tu hijo.