El padre del protagonista se rehusa a separarnos

Capítulo 119

—¿Qué es? Ibelia le susurró unas palabras al oído a Aria. La niña asintió y rápidamente se quedó dormida. Ibelia cubrió a la dormida Aria con unas mantas y luego se levantó. De inmediato, Samuel se acercó a ella. —¿Hay algo en lo que pueda ser de ayuda? —Pronto soplará un fuerte viento. Ibelia intentó ocultar su nerviosismo y sonrió. —Entonces, por favor, proteja bien a Aria. Esa noche, los caballeros reales atacaron en secreto el laboratorio de la Reina cerca de las aguas termales de Kafu. Sin embargo, no encontraron nada en el lugar a excepción de varias jaulas de hierro vacías. 1 Los caballeros registraron la zona, pero no pudieron encontrar a los niños ni a nadie. El asistente de Lionel rápidamente le informó de todo. —Llegamos demasiado tarde. —Maldición. Lionel buscó inmediatamente a Cassis e Ibelia. —Parece que la Reina está empezando a moverse. Estén preparados porque nunca se sabe lo que podría hacer. —¡Sí...! Ibelia se cambió de ropa y corrió a buscar a Lu. Afortunadamente, Lu dormía sin problemas. —Mmmm, ¿mamá? —Lu, ve con tu padre. Luego Ibelia buscó a Samuel y Aria, quienes se encontraban en la habitación de Aria. —¿Qué está sucediendo? Samuel estaba cuidando de Aria sentado a un costado de la cama. Después de explicar todo, Ibelia junto a Samuel y Aria se dirigieron al salón donde estaban Cassis y Lu. —¿Qué está pasando, hermana Ibe? —Mamá, esto da miedo. Los niños, que no sabían nada, se abrazaron y temblaron. Ibelia abrazó fuertemente a ambos niños. Mientras tanto, Cassis y Samuel estaban parados frente a la puerta con las manos en las espadas de sus cinturones para poder desenvainarlas en cualquier momento. —Todo está bien. No pasará nada —susurró suavemente Ibelia a los niños. —Lu, Aria, ¿recuerdan lo que dije? Los niños se miraron y luego asintieron. —Si algo pasa... —Debemos unir fuerzas.