
El padre del protagonista se rehusa a separarnos
Capítulo 130
Lu regresó a la mansión después de escuchar la noticia de que había nacido su hermano menor. Tan pronto como entró, se lavó las manos, se puso ropa limpia y se dirigió a ver a Ibelia. —¡Mamá! —Shh. Lu se cubrió la boca con ambas manos, luego giró sobre sus talones y caminó hacia Ibelia. En brazos de Ibelia, un bebé recién nacido dormía profundamente. —¿Es mi hermano menor? —Sí, es tu hermanita. Su nombre es Sylvia. —Vaya... Lu miró a Sylvia con admiración porque todo en ella le parecía asombroso. Era sorprendente su pequeña carita, sus ojos, su nariz, su boca y los cinco dedos en sus manos y pies. —Es tan bonito verla bostezar ruidosamente. Lu, que miraba a Sylvia, pronto comenzó a llorar. Ibelia se sorprendió tanto que no pudo decir nada y solo preguntó. —Lu, ¿por qué lloras? —Sylvia es tan, tan bonita. Ibelia miró a Cassis, que estaba junto a ella, y sonrió. De hecho, Ibelia había estado muy preocupada desde que se enteró de su embarazo de Sylvia porque una vez escuchó que si tienes un segundo hijo, tu primer hijo se pondrá muy celoso. Además, Lu no era el hijo biológico de Cassis y el de ella, por lo que se preguntaba qué pasaría si Lu sintiera envidia o celos de su hijo biológico. Entonces, para evitar que Lu tuviera esos pensamientos, trató de amarlo más y pasar tiempo juntos. Pero en lugar de sentir celos, el angelical Lu lloraba diciendo que su hermana era muy bonita. Ibelia le entregó a Sylvia a Cassis y abrió los brazos. —Lu, ven con mamá. —Mamá. Lu cayó entre los brazos de Ibelia. —Aunque Sylvia nació, sabes que mamá y papá también aman mucho, muchísimo a Lu. —¡Sí! —exclamó Lu, sonriendo alegremente—. ¡Y yo amo muchísimo a mamá, papá y Sylvia! Como respondiendo, Sylvia bostezó. Sylvia, que ya se había saciado de leche, se quedó dormida. Cassis recostó con cuidado a Sylvia en la cuna y se acercó a Ibelia. —Ibe. Cassis tocó suavemente la Ibelia como si fuera una muñeca de azúcar que se rompería si la tocaba aunque fuera levemente.