El padre del protagonista se rehusa a separarnos

Capítulo 134

Después de eso, al igual que ahora, Aria se sentía triste cada vez que una estudiante se le confesaba a Lu. Aunque trataba de no darle importancia, tenía curiosidad por ver qué tipo de respuesta daría él. Incluso ahora, Aria estaba concentrada en la expresión de Lu vista a través de la ventana. Antes de darse cuenta, Rachel le estaba entregando a Lu una caja bellamente envuelta con una cinta. Al mismo tiempo, una sonrisa apareció en los labios de Lu mientras lo miraba. «Por favor, no lo tomes. Pide perdón y niégate». Siempre había sido así. Era amable y considerado con todos, pero definitivamente era un niño cuando se trataba de asuntos del sexo opuesto, así que esta vez seguramente trazaría una línea clara. Cuando Aria pensó hasta este punto, se sintió disgustada consigo misma y apretó los puños con fuerza. No quería ver la respuesta de Lu, así que miró hacia otra parte. «¿Qué diablos estoy pensando?» No podía creer que estuviera teniendo pensamientos tan desagradables. ¿Será que la razón de sus sentimientos es porque es la primera amiga de Lu? «Pero...» Odiaba ver a Lu con otra chica. Deseaba que Lu pudiera pasar tiempo a solas con ella como lo había hecho durante los últimos diez años. Aunque sabía que era realmente imposible, se sentía codiciosa sin ningún motivo. Aria se dejó caer sobre la mesa, tratando de reprimir los desagradables sentimientos que llenaban su corazón. Cuando cerró los ojos y pensó en otra cosa, su malestar estomacal pareció calmarse. ¿Cuánto tiempo llevaba así? —Aria, ¿qué ocurre? Aria levantó cautelosamente la cabeza ante el sonido de una voz amistosa sobre su cabeza, y vio que Lu la miraba con preocupación escrita en todo su rostro. Aria instintivamente miró sus manos. Afortunadamente, las manos de Lu estaban vacías. La caja grande que Rachel le ofreció antes no se encontraba por ningún lado. Si bien sentía una sensación de alivio, también sentía nuevamente una sensación de autodestrucción. Mientras Aria fruncía el ceño, Lu le acercó la mano a la frente, sin saber qué hacer. Fue un toque natural sin la menor vacilación. —Es extraño, no tienes fiebre. Gracias a los esfuerzos de Ibelia, Samuel, Erin y el Sumo Sacerdote, Aria pudo controlar completamente su inestable poder divino. Esto significaba que la fiebre o el colapso sin previo aviso ya no ocurrían como antes. Más bien, Aria estaba tan sana que era difícil creer que Samuel hubiera estado preocupado en el pasado. Sin embargo, Lu, que la había visto enfermo desde pequeño, a menudo se preocupaba por su salud. A Aria siempre le gustó la actitud de Lu. Se sentía protegida y como si estuviera recibiendo un trato especial de su parte. Pero hoy no le gustó su amabilidad. —¿Por qué eres tan amable con todos? —¿Eh? Lu frunció los labios, tal vez desconcertado por las repentinas palabras de Aria, y luego sonrió. —¿Qué significa eso? —¿Por qué haces algo que no quieres hacer? —¿Algo que no quiero hacer?