
El padre del protagonista se rehusa a separarnos
Capítulo 15
¿Tal vez era solo su imaginación? La voz de Cassis parecía haberse suavizado considerablemente. —¿Por qué debo quedarme en la residencia Adelhardt? —Entonces, ¿tiene la intención de quedarse en la residencia Vanein? Ibelia evitó la mirada de Cassis. —Iba a irme algún día. —¿Tiene algún lugar al que ir? —... —De todos modos, la señorita es mi prometida. No puedo dejar que vaya a otro sitio, por lo que debe quedarse en la residencia Adelhardt, —¿Por qué el Duque se preocupa tanto? —Cualquiera actuaría como yo al ver lo que ocurre en la residencia Vanein. 3 Bueno, tal vez otra persona lo habría hecho, pero se trataba de Cassis Adelhardt a quien no le importaba nadie a excepción de Lu. Era una respuesta sin sentido, pero Ibelia no se atrevió a cuestionar a Cassis. No quería quedarse en la residencia Vanein ni tampoco quería pasar el tiempo en la mansión Adelhardt, sin embargo, no tenía otra opción. Aún no tenía dinero, y en las circunstancias actuales ni siquiera podía conseguir una habitación en una posada barata de la capital. Además, no tenía la confianza de poder convencer a Cassis, quien antes se mostró extrañamente testarudo. Por otra parte, se sintió un poco más segura por el hecho de que no la obligaría a casarse. «Tendré que quedarme en la mansión hasta que tenga noticias de Samuel.» Ibelia sintió. —Entiendo. Me quedaré en la residencia Adelhardt hasta que se compruebe la información. —Bien. Después de eso, no hubo más conversación entre Ibelia y Cassis durante su viaje hasta la residencia Adelhardt. En el interior del silencioso carruaje solo se podía escuchar el sonido de las ruedas. Cuando finalmente el carruaje llegó a la residencia Adelhardt y se detuvo, Cassis bajó primero y acompañó a Ibelia hasta la entrada principal. El anciano mayordomo jefe parecía sorprendido por ver a Ibelia, pero enseguida recuperó la compostura. —Bienvenida, señorita Vanein. —La señorita se quedará en la mansión por un tiempo. Asegúrate de que tenga lo necesario. —Entendido. Cassis se inclinó ligeramente hacia el mayordomo y le susurró algunas palabras. —Entonces, me voy. Cassis añadió que tenía cosas que hacer y se fue rápidamente. Por otra parte, el mayordomo hizo una silenciosa reverencia y se acercó a Ibelia. —Mi nombre es Frank Oderlo, el mayordomo jefe de Adelhardt. —Encantada de conocerlo. —La guiaré a su habitación. Ibelia fue guiada por el mayordomo hacia una habitación de invitados, la cual era mucho más grande y mejor decorada que su habitación en la residencia Vanein. Antes de que Ibelia tuviera tiempo de maravillarse por el tamaño de la habitación, el mayordomo habló. —Un médico vendrá pronto.