El padre del protagonista se rehusa a separarnos

Capítulo 18

Por un momento, un enorme shock golpeó a Ibelia como si hubiera sido golpeada en la cabeza. —¿Lo encontró para mí? —preguntó Ibelia con voz desconcertada. Lu sonrió alegremente con los ojos cerrados, probablemente incapaz de abrir los ojos. —Sí, así que pida un deseo. 6 Naturalmente, Ibelia pensó que Lu buscó ese trébol de cuatro hojas bajo la lluvia para pedir su deseo. Sin embargo, ¿lo hizo para dárselo a ella? «¿Por qué?» Nunca fue amada incondicionalmente ni en su vida anterior ni en la actual. Ni siquiera sus padres, que debían quererla sin motivo, no la amaban y solo le mostraban afecto cuando les convenía. Entonces Ibelia, no, Han Soyun tuvo que trabajar duro para convertirse en una niña amada. Tuvo que cuidar bien de su hermano pequeño al que veía de vez en cuando, estudió mucho para sacar buenas calificaciones, escuchó todo sin quejarse... El amor o afecto que se le daba siempre fue condicional, sin embargo, ¿por qué Lu, a quien solo había visto tres veces, hizo eso por ella? Ibelia no fue particularmente amable con Lu, sino que solo le ofreció una amabilidad que se le daría a cualquiera... Una bondad que naturalmente se le da a un niño. 2 Pero, ¿por qué lo hizo? La verdad es que no creía ser tan buena y que no era digna de ser amada. —Señorita Ibelia, tome. Cuando Ibelia solo miró el trébol de cuatro hojas, Lu agitó la mano y la instó a tomarlo. Sintiéndose aturdida, Ibelia cogió el trébol mientras por sus mejillas fluían las lágrimas que estaba conteniendo. 1 Ibelia se alegró de que Lu estuviera con los ojos cerrados porque de lo contrario la habría visto llorando desconsoladamente. —¿Por qué me da esto en lugar de pedir un deseo, Joven Duque? —Prefiero que el deseo de la señorita Ibelia se vuelva realidad. ¿Cuál era su deseo? Habían pasado tantos años que Ibelia apenas tenía un vago recuerdo de su deseo. —Desearía tener una familia. Quería volver a tener esa familia feliz que tuvo hace mucho tiempo... Una vida en la que vivía en un cálido hogar junto a su padre, su madrastra y su lindo hermano pequeño. Sin embargo, la familia que tanto deseaba ya no existía, pero... «¿Realmente quería tener una familia?» ¿Tal vez su verdadero deseo no era tener una familia, sino ser amada? «Una forma de hacer realidad su deseo y el de Lu.» Mientras se perdía en sus pensamientos, Lu se quedó dormido. Ibelia, que acariciaba el húmedo cabello de Lu, se levantó y vio a la niñera que entró a la habitación. —¿Se irá? —Sí. Iré a ver al Duque un momento. ¿Sabe dónde se encuentra? —Probablemente en su oficina. —Gracias. Ibelia salió de la habitación de Lu y se dirigió a la oficina de Cassis. A decir verdad, no sabía dónde se encontraba, pero no fur difícil de ubicar porque solo había otra habitación iluminada además de la de Lu en el pasillo del tercer piso que solo usaban los miembros de Adelhardt.