
El padre del protagonista se rehusa a separarnos
Capítulo 25
—... —Creo que Lu debería saberlo algún día. —¿A qué se refiere? —Usted lo sabe, y yo lo sé. La mayoría de los sirvientes estaban en sus habitaciones, y nadie deambularía cerca de un lugar tan privado como la oficina de Cassis, pero por si acaso Ibelia habló de forma indirecta. —¿Por qué Lu debería saber sobre eso? —No puede ocultarlo por el resto de su vida. —Nunca lo sabrá. —No existe secreto alguno que pueda ser ocultado durante toda la vida. Ibelia recordó el contenido de la novela original. Como dijo Cassis, si Lu no hubiera sabido el secreto de su nacimiento durante toda su vida, todo habría estado bien. Pero desafortunadamente, descubrió la verdad después de la muerte de Cassis. ¿Cómo reaccionaría una persona si descubriera que la persona que ha considerado su padre durante toda su vida en realidad no lo es? ¿Se sentiría agradecido por haberlo cuidado a pesar de no ser su verdadero hijo, o se sentiría traicionado porque le ocultó una verdad tan importante? Desafortunadamente, para Lu fue la segunda opción. Se sintió traicionado y enojado con Cassis, quien se negó fríamente a contarle sobre su madre. Preguntas como: ¿Mi padre alguna vez me amó? ¿Tal vez mi padre me odia porque maté a mi madre cuando nací? ¿Mi padre no tenía más opción que cuidarme porque no pudo volver a tener otro hijo? ¿Por qué nunca me dio su cariño? Lu quería hacer muchas preguntas, pero Cassis ya estaba enterrado bajo tierra. Estaba más preocupado por el hecho de que Cassis, a quien admiraba mucho, no era su verdadero padre y no le tenía afecto, que las acusaciones del mundo de haber nacido de una madre indecorosa. Hubiera sido mejor si Cassis le hubiera revelado que en verdad era su tío y no su padre... ¿Y si, a pesar de todo, no le hubiera guardado rencor y lo hubiera apreciado? Ciertamente Lu no habría tenido que sufrir tanto. Ibelia se hizo muchas preguntas cuando leyó la escena en la que Lu le confesó a la protagonista Aria todo su dolor, que no podía contarle a nadie. «Si tan solo hubiera sabido la verdad...» Entonces, a diferencia de la novela original, Ibelia quería que Lu supiera sobre su verdadera madre. Sin embargo, Cassis pensaba de forma diferente. —¡No importa lo que digan los demás! —gritó Cassis y agarró a Ibelia por los hombros. 1 El agarre de Cassis fue doloroso, como si no pudiera controlar su fuerza debido a sus crecientes emociones. —Él es mi hijo —murmuró Cassis, tal vez consciente de que alguien podría escucharlo—. Me ocuparé de todo. Es un tema diferente a la promesa que hice con la señorita, ¿lo entiende? Sabía que estaba fuera de lugar, pero Ibelia no podía olvidar el rostro de Lu cuando vio el retrato de Julia. —Entonces es su tía. Los ojos de Cassis, que abrió la puerta y emitió en silencio una orden de salida, se deslizaron hacia Ibelia. —Si el Joven Maestro es el hijo del Duque, entonces la señorita Adelhardt es su tía. Cassis cerró la puerta, como si tuviera la intención de querer escuchar las palabras de Ibelia. —Ocultar la existencia de una tía es un acto que carece de sentido común. Ahora, todos piensan que aún sigue sufriendo por la difunta señorita Adelhardt, pero, ¿y si sigue ocultándolo?