
El padre del protagonista se rehusa a separarnos
Capítulo 3
Los parientes argumentaban que no se podía reconocer a Lu como el sucesor del ducado. 1 —Tenemos que traer una duquesa cuanto antes para arreglar esta situación. ¿Cómo puede ser duque un bastardo que tiene como madre a una plebeya? Es indignante. —Sé que valora al joven maestro, pero cambiará de opinión cuando se de cuenta de que es un error nombrarlo como su sucesor. Lu estaba en medio de esa tormenta. —Ya ha sido decidido que Lucius será el sucesor del ducado Adelhardt. Decapitaré a cualquiera que se atreva a contradecirme. Cassis se mantuvo firme con su decisión, pero eso no hizo que desaparecieran las heridas del pequeño Lu. Incluso los ancianos de la familia, que insistieron en el matrimonio de Cassis, miraban al pequeño niño con desprecio como si fuera un gusano. 1 —Cuando me case con el Duque, enviaré a ese niño a un internado de inmediato. No puedo tener a un niño bastardo en mi mansión. —Oh, un internado. La señorita es demasiado misericordiosa. Yo mandaría a ese bastardo a un monasterio y le ordenaría que viviera allí en silencio por el resto de su vida. Ni siquiera Cassis pudo proteger a Lu de todo eso. —¿Parezco lo suficientemente aburrida como para aceptar tu estupidez? —Y-Yo... —Vete de aquí. Era imposible que un niño creciera brillantemente como tal en un mundo donde estaba rodeado por personas que lo odiaban. «Es horrible. No es culpa de Lu... Los niños deben ser amados.» Ibelia sintió pena por el inocente Lu. «He decidido romper el compromiso con Cassis, pero al menos puedo saludar a Lu.» Ibelia esbozó una brillante sonrisa. —Hola, Príncipe Adelhardt. 1 *Le dice príncipe porque los hijos de los duques también son considerados príncipes y princesas. También se le puede llamar "joven duque" o "joven maestro"* 4 —¿M-Me conoce? —preguntó Lu con los ojos abiertos de par en par. —Por supuesto, se parece al Duque. Las mejillas de Lu se sonrojaron porque él admiraba a su padre, por lo que era un gran cumplido escuchar "se parece a su padre". —Joven maestro, debería saludar. Al escuchar las palabras de la niñera, que estaba un paso detrás, Lu se retorció e hizo una reverencia. —Es un placer conocerla, mi nombre es Lucius Adelhardt. —Parece saberlo, pero mi nombre es Ibelia Vanein, joven duque —agregó Ibelia con una brillante sonrisa. Las mejillas de Lu se sonrojaron aún más hasta el punto de que ahora su rostro parecía un tomate. Lu miró fijamente los ojos azules de Ibelia con la cabeza ladeada mientras que con sus pequeñas manitos apretaba sus pantalones. 1 —Entonces, me retir- Ibelia estaba a punto de despedirse, pero Lu cerró los ojos y gritó. —¡Señorita Ibelia! ¿Le gustaría tomar el té conmigo? 8