El padre del protagonista se rehusa a separarnos

Capítulo 48

—Cada uno de nosotros tendrá un tiempo para sí mismo durante unos días hasta que el Duque resuelva este incidente. Ibelia desapareció tras decir esas palabras. Al mismo tiempo, Cassis pasó las manos por su rostro sintiendo emociones complicadas. Era la primera vez que veía a Ibelia tan enfadada. El hecho de que reaccionara así debía significar que él tenía la culpa, pero no podía comprender lo que hizo mal. Todavía pensaba que Alex Marc había hecho lo correcto, porque... 1 Cassis evocó un viejo recuerdo que había estado tratando de olvidar. Antes de ser el maestro de esgrima de Lu, Alex Marc también fue el maestro de Cassis. Cuando Cassis lo conoció, tenía siete años, la misma edad de Li. Todo lo que el profesor de esgrima hizo que Cassis hiciera fue balancear la espada de madera de arriba hacia abajo. Sin embargo, repetir esos movimientos simples una y otra vez hizo que sus brazos temblaran. La trayectoria natural de la espada se balanceaba y ralentizaba. El maestro de esgrima levantó el brazo de Cassis con la punta de su espada de madera. —Tu velocidad ha disminuido. Balancea y golpea más fuerte. —Pero maestro, es complicado. Cassis no pudo soportarlo y se quejó. En la actualidad era despiadado y a veces cínico, pero cuando era un niño era tan emocional hasta el punto de que si Julia lo viera diría "Lu es igual que tú." Sin embargo, su maestro de esgrima no aceptó sus quejas y solo endureció su expresión. —El padre del Joven Duque, el Duque, pudo hacerlo fácilmente. ¿Cómo puede considerarse el sucesor de Adelhardt si ni siquiera puede hacer esto bien? —Pero... Cuando Cassis trató de protestar, el maestro de esgrima lanzó su espada de madera. Cassis perdió el equilibrio y cayó al suelo, provocando que su brazo sangrara y que su tobillo se lesionara. Las lágrimas rápidamente se juntaron alrededor de los ojos de Cassis. En lugar de que el maestro de esgrima lo ayudara, solo golpeó la punta de la espada de madera contra el suelo varias veces de forma amenazante. —No llore. ¿Qué ha hecho tan bien para llorar? ¿Es capaz de liderar la familia Adelhardt en el futuro? —Pero... —No escucharé ninguna excusa. Levántese rápido. Cassis apenas se levantó, secándose el rostro lleno de lágrimas. Pero al final no pudo concentrarse en la clase.