—Lo siento. No me lo esperaba.
Cassis dejó escapar un profundo suspiro.
—Si es algo que no quiere decir, no tiene por qué hacerlo. No se lo diré a nadie —murmuró Ibelia.
—...
—Es verdad. Si no me cree, puedo hacer un juramento mágico.
Un juramento mágico se trataba de un contrato hecho con magia para impedir que los secretos se revelaran a los demás.
Cassis suspiró una vez más y negó con la cabeza.
—Sabía que debía decírselo algún día.
Cassis cerró la puerta y se acercó.
—Lo que voy a contarle es un secreto de Lu.
Un momento, ¿cómo podía hablar sobre eso con tanta sencillez? Ibelia se asustó y agitó las manos.
—No, espere un momento.
—¿...?
—No puedo escuchar eso. Haré un juramento mágico.
Podría haber optado por no escuchar nada, pero para saber más sobre la maldición de Lu a partir de ahora, sería mejor "saberlo".
—No es necesario. ¿No dijo la señorita que se convertirá en la madre de Lu? Entonces, necesita saberl-
—No —interrumpió Ibelia—. Soy una persona que algún día se irá. Debería hacer un juramento mágico.
—No tengo intención de hacer que la señorita pase por eso.
—Yo quiero hacerlo.
Cassis pensó por un momento y luego asintió con la cabeza.
Mientras Ibelia seguía a Cassis hasta donde estaba el mago, sintió que si corazón latía con fuerza.
«No puedo creer que quiera contarme el secreto de Lu.»
¿Estaba bien pensar que Cassis confiaba en ella? Se sentía extraño, como si fuera realmente una prometida de verdad.
Coincidentemente, se encontraron con el mago porque se dirigía a la habitación de Lu, así que los tres regresaron a la habitación para hacer el juramento mágico.
El "juramento mágico" era simple a pesar de su grandioso nombre, y era parecido a un voto matrimonial.
—¿Es correcto que la señorita Vanein hace este juramento voluntariamente? —preguntó el mano mientras tomaba la mano de Ibelia.
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—Así es.
Cuando respondió, una luz verde envolvió su cuerpo.
El mago lo confirmó y asintió.