
El padre del protagonista se rehusa a separarnos
Capítulo 73
Ibelia pensó en Cassis. «A veces parece haberse vuelto más suave, un poco diferente.» Perdida en sus pensamientos, Annie habló ansiosamente. —¡Trabajan mucho para hacer que la señora destaque! ¡Todo el mundo está loco por preparar la hora de té perfecta! Ibelia se conmovió de alguna manera, luego sacó unas monedas de oro del joyero y se las dio a Annie. —Compren bocadillos con esto. —Esto es... Annie se sorprendió y asintió. Cuando estuvo a punto de salir de la habitación, miró a Ibelia y habló. —Ahora que lo pienso, la señora también ha cambiado mucho. —¿Yo? —Sí. —¿De qué forma? —Uhmm, no sé qué decir —respondió pensativa Annie—. Siempre se mantenía en silencio cuando estaba en la residencia Vanein, pero parecía indiferente cuando llegó a la residencia del Duque. La Ibelia original vivía en silencio, pero la Ibelia actual era cínica por naturaleza y básicamente mantenía su distancia de las personas. Así que, la palabra "indiferente" sería correcta. —Pero ahora se ha vuelto más brillante. La señora ha cambiado tanto como lo ha hecho el Duque. —¿Sí? —¡Sí! ¡Me siento muy afortunada de haberlos conocido! Annie sonrió ampliamente y salió de la habitación. Al quedarse sola, Ibelia miró fijamente el té que Annie le había servido. «¿Yo también he cambiado?» Mirando hacia atrás, se dio cuenta de que definitivamente algo había cambiado en su corazón mientras pasaba tiempo con Cassis y Lu. 1 Tal vez algo cambió cuando ella, que no confiaba en nadie y no abría su corazón, los vio y sinceramente deseo que fueran una familia. «Últimamente me río mucho más.» Ibelia miró aturdida por la ventana, tocándose la comisura de los labios donde aún persistía una sonrisa. De repente, se sintió vacía. De todas formas, esta familia ni siquiera era una familia real. No debía olvidar que toda esa relación desaparecería cuando llegara el momento, como una ilusión que desaparece al abrir los ojos. «Pero...» Originalmente, por eso era que no quería abrir su corazón. Pero extrañamente, sentía que quería dejarlos entrar a su corazón. Incluso si se trataba de una ilusión que desaparecería algún día, ahora deseaba aferrarse fuertemente a ella. 1