El padre del protagonista se rehusa a separarnos

Capítulo 75

El rostro de Aria se tiñó de asombro. —¿Comes lindos conejos? ¿De verdad? Ibelia se tocó la frente, sintiendo la gravedad de la situación. —¡No! ¡Escuchaste mal! ¡Lo haré crecer, sí lo cuidaré! —exclamó Lu, agitando las manos. —¿De verdad? —¡Sí! —¡Entonces, tráeme un conejo! —¡Bien! Mientras los dos niños conversaban, Ibelia se sentó para leer un libro que guardó para pasar el rato. ¿Cuánto tiempo pasó leyendo? —¿Puedo pasar un rato con ustedes? La Marquesa Evans entró a la carpa con Anthony. Ibelia, que estuvo aburrida, la saludó alegremente. —Bienvenida. —¡Vaya, es Anthony! —Hola, Lu. ¿Cómo estás? Lu y Anthony se saludaron con un abrazo. En ese momento, Aria, que estuvo observando atentamente, tosió con fuerza y preguntó lastimeramente. —Lu, ¿quién es? —Ah, sí. Aria, este es mi amigo Anthony de quien te hablé antes. Anthony, esta es mi primera amiga, Aria. La palabra "primera" estaba extrañamente enfatizada. Anthony se acercó a Aria y extendió la mano. —Hola, mi nombre es Anthony Evans. Aria tomó la mano de Anthony. —Soy Aria Dunoa. —Seamos amigos de ahora en adelante. —Sí, lo que sea —respondió Aria con calma. Ibelia vio que las orejas de Anthony se ponían un poco rojas. 2 «¿Qué puedo hacer con esto?» Al parecer, el pequeño caballero Anthony se había enamorado de Aria a primera vista. «Bueno, Aria es la protagonista en la novela porque es muy bonita y tiene una personalidad encantadora.» 2 Tal vez Lu tendría que esforzarse más de lo que pensaba para ganarse el corazón de Aria en el futuro. Aria, que estaba enferma en la novela original, comenzó a socializar relativamente tarde. Sin embargo, cuando Ibelia encontró a Erin, la vida social de Aria se aceleró. Aria experimentaría más y conocería a más hombres que en la novela original. Esto significaba que Lu tendría más rivales, así que solo se podía esperar que Lu ganara primero el corazón de Aria. Los tres niños continuaron su conversación como niños, y los adultos como adultos. Después de eso, la carpa se llenó aún más cuando varias esposas que había asistido a la hora del té llegaron de visita con sus hijos. En medio de la conversación, la Condesa Ritters hizo una sugerencia repentina. 3 —¿Por qué no salimos a dar un paseo en lugar de quedarnos aquí? —¿Un paseo? —Sí. Mientras los hombres cazan, las mujeres pueden pasear a caballo. Sería aburrido solo esperar. Otra esposa se unió. —Así es. Los senderos están bien mantenidos, por lo que debería estar bien.