
El padre del protagonista se rehusa a separarnos
Capítulo 82
Cuando Cassis finalmente le colocó el collar, Ibelia dio unos pasos hacia adelante como si estuviera escapando y luego se dio la vuelta fingiendo la mayor despreocupación posible. —¿Qué te parece? —Es bonito. —Lo es, ¿verdad? Nunca había visto un collar tan bonito. —Eso no... Cassis avanzó hacia Ibelia, acortando la distancia tanto como pudo, luego le echó el cabello hacia atrás y miró su escote expuesto. —Mi esposa es bonita. 1 —Ah... Ibelia jugueteó avergonzada con su collar. Todo el tiempo la mirada de Cassis se mantuvo fija en el cuello de Ibelia. Por algún motivo la mirada de Cassis era ardiente. Y cuando Ibelia se humedeció los labios, él deslizó la mirada hacia su boca. 1 —Gracias. Pero como ya le he dicho, por favor, deje de enviar regalos —dijo Ibelia mientras tosía. —¿Mi esposa se enfadará si continúo enviando regalos? —No, no me enojaré. ¿Por qué me enfadaría por algo así? —respondió Ibelia con suavidad—. Pero eso no significa que debas darme regalos. ¿Lo has entendido? Promételo. Ibelia le tendió el dedo meñique hacia la dirección de Cassis, pero él solo lo miró y al final no acercó la mano. Unos días después, Aria y Samuel visitaron la mansión Adelhardt con el motivo de que los niños jugaran, pero Ibelia sabía que ese no era el propósito real. —Lu, ¿te gustaría mostrarle a la señorita Aria las flores nuevas del jardín? —¡Sí! Después de que Ibelia se despidiera de los niños, se dirigió al salón de recepción con Samuel. Tan pronto como se sentaron en el sofá, Samuel le tendió una botella del tamaño de su pulgar y que estaba llena con un líquido transparente. —¿Qué es? —Es un veneno. —¿Podría ser...? —Sí, es un veneno comprado recientemente por el Conde Vanein. Samuel levantó el frasco, abrió la tapa y bebió parte del líquido transparente sin vacilar. —¡Ahh! —No se preocupe. Esto por sí solo es un complemento nutricional. —¿A qué se refiere? —preguntó Ibelia, quitándole la botella a Samuel temiendo que volviera a actuar inesperadamente.