
El padre del protagonista se rehusa a separarnos
Capítulo 84
—Mamá irá pronto. Pronto llegaría el invierno y, como todos los años, la familia Adelhardt iría a su territorio para pasar el invierno. Lu simplemente se iría un poco antes. —¿No estarás bien con la niñera mientras tu madre no esté? —Sí... —No seas quisquilloso y escucha a tu niñera. Lu infló las mejillas. —No soy un niño. —¿De verdad? —Uhm, supongo que todavía soy un niño... Ibelia comenzó a reír. Lu abrazó a Ibelia y frotó su rostro entre sus brazos, haciendo evidente que no quería irse. «A mí tampoco me gusta separarme de Lu, pero...» Estuvo con Lu solo unos cuantos meses. Sin embargo, le resultaba doloroso separarse, tal vez porque desarrollaron un apego emocional en el corto periodo de tiempo. Aun así, tenían que prepararse para cualquier peligro inesperado. Para Lu sería más seguro estar en la finca Adelhardt, donde no se extendían las garras del Conde Vanein. Ibelia sonrió amargamente y se apartó de Lu. Lu se acercó a la niñera con pasos pesados y, cuando Cassis dio la señal, el portal de maná comenzó a brillar. Pronto, el grupo de Lu se difuminó y desapareció por completo. Ibelia agarró la mano de Cassis. —Vámonos. La expresión de Ibelia era más decidida que nunca. —Atrapemos al culpable. Ibelia miró con rostro inexpresivo a la temblorosa sirvienta que se encontraba con la cabeza inclinada frente a ella. Hace apenas un momento, Ibelia a duras penas impidió que Cassis se hiciera cargo de la sirvienta. Tras un momento de silencio, Ibelia abrió la boca. —¿Por qué lo hiciste? —Y-Yo no sé de qué está hablando... —respondió la sirvienta con labios temblorosos. —Alguien te vio entrar en la habitación de la niñera. ¿Por qué tú, una sirvienta de cocina, entraste a esa habitación? —Sólo quería que la señora Margaret... La sirvienta arrastró las palabras, como si no se le ocurriera una excusa. Al cabo de un momento, Ibelia le mostró a la sirvienta un filtro de hojalata perteneciente a una tetera.