
El padre del protagonista se rehusa a separarnos
Capítulo 90
Cassis sonrió suavemente, y su mirada se deslizó hacia Ibelia como si dijera "He cambiado gracias a mi esposa". Al mismo tiempo, Alexandra la miró. Ibelia se apresuró a hacer una reverencia. —Bienvenida, tía abuela. Encantada de conocerla. Soy Ibelia Adelhardt. —Sí, escuché hablar de ti. Se casaron sin que yo lo supiera, ¿verdad? A diferencia de cuando trató con Cassis, ahora su voz era tan afilada como una espina. Ibelia sonrió con calma. —Pido disculpas. —¿No envié una invitación a la boda, tía abuela? —¿Te refieres a la invitación enviada un mes antes de la boda? Pensé que me estaba diciendo que no asistiera. —Tía abuela. —Detente. La mirada de Alexandra se deslizó hacia Lu, que estaba detrás de Ibelia. Cuando Ibelia le dio a Lu un ligero empujón en su espalda, él saludó con perfecta cortesía. —Ha pasado mucho tiempo, señora Alexandra. —Lu, el ramo. —Uhm, esto es para usted. —... Alexandra no respondió, tampoco saludó ni recibió el ramo de flores. Tan solo miró a Lu y a Ibelia. 3 —Preguntaré. ¿Es posible que seas la madre biológica de este niño? —No —respondió Cassis de inmediato. 1 Alexandra chasqueó la lengua. —Al final, después de todo, no trajiste a la madre biológica del niño. Las palabras de Alexandra podrían interpretarse como "Como era de esperar, la madre biológica del niño no es una noble". Era un lenguaje aristocrático que Lu no podía comprender, pero Ibelia se apresuró a intervenir porque le incomodaba hablar de la madre biológica de Lu frente a él. —Señora, debe estar cansada por el largo viaje. He preparado la habitación que suele usar. —Muy bien, entremos. —Más que eso, tía abuela. Cassis abrazó suavemente los hombros decaídos de Lu. Lu miró a Cassis. Cuando Cassis asintió levemente, Lu levantó de nuevo el ramo. —A la señora Alexandra le gustan las flores... Una vez más, Alexandra chasqueó la lengua y aceptó de mala gana el ramo de flores. —Entraré. —Sí. Alexandra rechazó la ayuda de Cassis y entró sola. Cassis miró a Ibelia y también entró. Tras un momento, ella tomó la mano de Lu, que parecía deprimido, y entró.