El padre del protagonista se rehusa a separarnos

Capítulo 92

Esa noche, como siempre, Cassis entró a la habitación. Luego se recostó junto a Ibelia y naturalmente tomó su mano. —Cassis. —¿Sí? Ibelia, que estaba recostada boca arriba, medio giró el cuerpo para mirar a Cassis, quien ya la estaba observando. Por un momento Ibelia pensó en lo que debía decir. —Es sobre Lu. Parece extrañar a su madre biológica. La expresión de Cassis, que había estado sonriendo suavemente, se puso rígida. Ibelia apretó la mano de Cassis con un poco de fuerza. —Sé que todavía es difícil, pero... —añadió Ibelia—. No puedes ocultarlo para siempre. —... —Cassis. —No quiero hablar de eso. Cassis expresó obstinadamente sus intenciones soltando con cuidado la mano de Ibelia. Ibelia miró a Cassis, que se acomodó boca arriba, y suspiró suavemente. «Sí, todavía no debe ser fácil hablar de ello.» Cassis aún no le había contado a Ibelia la historia de Julia. Entonces, no había manera de que le contara a Lu sobre su madre. «Esperaré un poco más.» Ibelia decidió esperar más tiempo, pero ahora también había otro asunto importante. «¿Cómo puedo cambiar la opinión de la tía abuela?» Ibelia se acercó un poco más a Cassis. —Cassis. Cassis, que tenía los ojos cerrados, miró a Ibelia. —¿Sí? —Escuché que tu tía abuela ha estado vistiendo de negro hasta ahora porque no ha podido olvida a su esposo. —Sí, lo sé. —¿Cómo era tu tío abuelo? Cuando el tema cambió, Cassis pareció calmarse un poco y se acercó un poco más a Ibelia. La distancia entre ambos era mucho más estrecha. Ibelia miró aturdida los ojos rojos. Al mismo tiempo, Cassis la miró fijamente. Aunque todavía hacía frío, el aire estaba extrañamente caliente. Cada vez que Cassis exhalaba, su cálido aliento le hacía cosquillas en el rostro a Ibelia. Ibelia agachó un poco la cabeza, incapaz de mirar los ojos rojos, que hoy parecían más intensos que nunca. —Quiero agradarle a la tía abuela... —murmuró Ibelia, como si estuviera dando una excusa. —No tengo muchos recuerdos de mi tío abuelo. —Oh... —Pero el mayordomo jefe lo conocía bien. —El mayordomo jefe... Ibelia tenía la cabeza gacha, pero podía sentir la mirada de Cassis. Hace unas horas se prometió seducirlo, pero por el contrario, sentía como si él so hiciera. —Ibe. —Sí... ¿Eh? —Ahora que lo pienso, ¿qué dijo la tía abuela? —preguntó Cassis como si supiera lo sucedido.