El padre del protagonista se rehusa a separarnos

Capítulo 98

El cuerpo de Cassis se puso rígido cuando Ibelia se acercó. Al mismo tiempo, el rostro de Ibelia se sonrojó al darse cuenta de su postura. Rápidamente Ibelia ató el delantal y retrocedió un paso. Cassis extendió su mano, pero Ibelia se alejó antes de poder alcanzarla. —Uhm, el cocinero ha medido todos los ingredientes. Solo debemos mezclarlos en el orden correcto. Mientras Ibelia se fue en busca de Cassis, el cocinero principal preparó todos los ingredientes. Además, escribió detalladamente la receta en una hoja de papel, así que solo debían seguirla. —He decidido preparar una torta de chocolate. ¿No suena delicioso? —Sí. —¿Comenzamos? Ibelia empezó a mezclar los ingredientes en el orden escrito en el papel. —Tamizar la harina... —murmuró Ibelia. Cassis casualmente le entregó un colador. Ibelia tomó un bol con harina y la tamizó en otro, pero... —Oh, es demasiado... Cof. Tal vez porque era la primera vez que lo hacía, no pudo controlar su fuerza y la harina blanca voló por todas partes. Ibelia inhaló la harina y estornudó sin cesar. Su rostro blanco y cabello rosado fueron blanqueados por la harina. Por supuesto, la harina también cayó como nieve sobre el cabello oscuro de Cassis. —Oh, lo siento. Es mi primera vez. En retrospectiva, tampoco fue una buena cocinera en su vida anterior. Cuando freía un huevo, lo quemaba, y si hacía ramen, el agua se convertía en agua del río Han. Ibelia sacudió el cabello de Cassis y sonrió tímidamente. —No pasa nada. Cassis sacudió la harina del cabello y rostro de Ibelia, luego le quitó con cuidado el colador de la mano. —Yo lo haré. Antes de que Ibelia pudiera responder, Cassis comenzó a tamizar la harina. Pensó que él no sería capaz de controlar su fuerza porque era un hombre fuerte, pero sorprendentemente lo hizo muy bien. —A menudo... ¿Haces esto? —Lo hice la última vez. Ibelia sonrió viendo a Cassis, quien se movía de manera inconsistente con su corpulento cuerpo. —¿Cometiste un error como yo aquella vez? —... —Lo hiciste. —Bueno, para ser precisos lo hizo Lu. —¿Oh? Mientras tanto, Cassis terminó de colar la harina y pasó al siguiente paso. Ibelia lo vio tomar un huevo y exclamó. —¡Puedo romper un huevo! 1 Sin embargo, a diferencia de sus palabras, una cáscara de huevo cayó en la mezcla. Y mientras intentaba quitar con un tenedor la cáscara que flotaba sobre la clara, Cassis la ayudó. Ibelia suspiró al ver a Cassis retirar hábilmente la cáscara. —Supongo que solo me interpongo. Eres muy hábil.