Escapando De La Obsesión Del Archiduque Del Norte

Capítulo 20

— S— sálvame. Solo las bocas de los rostros de esas mujeres colgadas se movían mientras suplicaban al Archiduque Kyar. — No creo que sea yo por quien deberían rogar para salvarlos a todos. La mirada del Archiduque Kyar se volvió hacia Isabella y los ojos de las mujeres lo siguieron, mirándola con lágrimas goteando por el rabillo de sus ojos. — Sálvanos. — Ni siquiera tienes el sentido común para saber que no debes faltarle el respeto. Para mí, ella siempre será lo primero. Los labios de estas mujeres arrogantes temblaron por las gélidas palabras del archiduque Kyar. Esto es lo que les pasa por ignorarla. — Lamento haber sido grosera. Por favor sálvame. — Lo lamento. Por favor, sálvame. Isabella rápidamente miró al Duque Kyar después de escuchar una temerosa disculpa. — Detenlo ahora. Estoy perfectamente bien. Dijo Isabella, y el aire frío que impregnaba el cuerpo del Duque desapareció. Solo entonces las mujeres congeladas volvieron a la normalidad. — Oh mí. El archiduque Kyar debe haber estado molesto. En ese momento, escuchó la profunda voz de barítono del Príncipe Víctor detrás de él. Sonriendo perezosamente, miró alrededor del salón de banquetes en ruinas. — Será mejor que espere con ansias la próxima vez que nos encontremos. Cautivadas por sus encantos, las mujeres abandonaron rápidamente el banquete una vez finalizado. Antes de que se diera cuenta, solo quedaban cuatro personas en este espacioso salón de banquetes, a excepción de los mayordomos y las sirvientas. — Nunca me decepcionas, Allen. Tal como esperaba. Víctor sonrió ampliamente mientras colocaba una mano sobre el hombro del Duque Kyar. — Me obligaste a estar aquí a propósito. Los dientes del Duque estaban apretados mientras hablaba con Víctor. — ¿Sabes que a mi hermana, Su Majestad, la está costando casarse? Fue una molestia para mí enviar hijos aristocráticos a visitar mi castillo a voluntad. Víctor sonrió mientras volvía a mirar a su alrededor. — Estaba ocupado pensando en estrategias sobre cómo hacerte enojar. Pero mi dilema se resolvió rápidamente gracias a esta linda mujer frente a mí. Ahora Isabella entendía por qué solo las mujeres merodeaban por el salón de banquetes porque el objetivo del Príncipe Víctor era arruinar su banquete desde el principio. El Príncipe Víctor era un hombre extraño. Tal vez, esta era la razón por la que no le agradaba mucho al Duque Kyar. — Si me usas así la próxima vez, congelaría todo el castillo. Advirtió el Archiduque Kyar. El Príncipe Víctor simplemente sonrió y agitó la mano en señal de despido. — Está bien, lo tengo, ¿de acuerdo? Veo que Allen todavía tiene mal genio. De todos modos, ¿deberíamos empezar a disfrutar de la fiesta ahora? Nosotros cuatro.— Haciendo caso omiso de las palabras de Víctor, el Duque Kyar se giró para alcanzar la mano de Isabella y poder sacarla del banquete. Kyle rápidamente siguió a los dos. — ¿Recuerdas los nombres de las mujeres que te ignoraron? Preguntó el archiduque Kyar mientras la arrastraba de regreso al carruaje. Isabella negó con la cabeza diciendo que no. — Arianne Víctor, Lilia Casas, Luna Lipetto. – Kyle respondió en su nombre mientras los seguía. ¿Cómo diablos recuerda Kyle todos esos nombres? — La atmósfera era tensa, así que escuché detrás de ti. Los ojos de Kyle brillaron de ira. — Buen trabajo, Kyle. La mano del Duque Kyar se acercó para acariciar el cabello negro de Kyle y lo acarició ligeramente. Kyle lo miró sorprendido cuando sintió su toque. Era la primera vez que el Duque le acariciaba la cabeza y el sonrojo de Kyle era adorable. — No puedo dejar pasar este problema. Te he ignorado. No debería haberte dejado con Kyle para encontrar a Víctor. – Sometido, el Duque Kyar murmuró e Isabella hizo una mueca. — No quiero. — Tienes que hacerles pagar el precio. – Dijo Kyle con frialdad, y los ojos de Isabella se abrieron como plato. ¿Cómo puede un chico tan lindo decir algo tan aterrador? Isabella quedó devastada. — Joven maestro Kyle, eso no es… — Esa es una buena idea, Kyle. Aquellos que ignoraron a mi pueblo no deberían ser perdonados tan fácilmente. Me tienen que pagar dos veces, no, varias veces. No sabía qué diablos le estaba enseñando el Duque Kyar al niño. Mientras Isabella miraba a los dos hombres enojados, sintió la necesidad de masajearse las sienes doloridas. — Estoy bien. Esto era natural en una sociedad con un status quo. Ella, una plebeya, no debí ir a la fiesta en primer lugar. Sin embargo, el duque Kyar debería haber rechazado el deseo de Kyle. Se dio cuenta de que ella parecía arrepentirse por su expresión, y el Duque Kyar la miró fijamente. — Pero no estamos de acuerdo con eso. Aturdida y sin palabras, Isabella solo podía mirar hacia la ventana mientras tenía en mente no meterse con estos dos. ** La fiesta terminó sin que ni siquiera los tres la disfrutaran como es debido. Isabella no quería volver a escuchar la palabra “fiesta” nunca más. Fue un día muy agotador para ella, física y mentalmente. Agotada, se quedó dormida en el instante en que regresó a la villa del Duque Kyar. Se sintió un poco renovada después de dormir tan bien. — Isabella, ¿estás bien? ¡Pareces exhausta! Isabella asintió lentamente ante la preocupación de Ignis. — Estoy bien hoy, pero anoche fue terrible. Isabella suspiró para sus adentros cuando recordó la fiesta de Víctor. Era un mal recuerdo en el que no quería pensar más. — …pero todavía estoy esperando con ansias los eventos de hoy. Estoy yendo al mercado. Cuando vino a Arpeon, lo que más quería visitar era el mercado Foyna. Todos los medicamentos se reunieron en el mercado más grande de Arpeon. Isabella terminó apresuradamente sus preparativos para la visita y rezó par que pudiera encontrar allí las hierbas que necesitaba para el antídoto. Después de bajar las escaleras, vio a dos hombres esperándola en el Dingo Hall. — ¿Dormiste bien? Ambos nombres no durmieron bien y su ira aún no se alivió. — Date prisa y come para que todos podamos ir al mercado de Foyna. Deja de preguntarme si estoy bien. Kyle sonrió levemente y ella se dio cuenta de que estaba bien. Isabella no intentó evaluar más el estado de ánimo del duque Kyar y se concentró en comer. Dijo que no quería quedarse solo en la villa, por lo que el Duque Kyar los acompañó. Viajó en carruaje para llegar al mercado de Foyna, y una gran multitud ya se había reunido allí desde esta mañana. Isabella se bajó del carro y miró alrededor del mercado con entusiasmo. — Hay mucho ruido. – El Dique Kyar frunció el ceño odiando ver tanta gente. — Puede quedarse en la villa. Isabella encontró molesta su presencia después de que el Duque le dio una pista y lo siguió hasta aquí. — Odio no verte más que todo este ruido. Isabella aprendió por experiencia que es mejor no responder. Ya había pasado más de un mes desde que estuvo con él y el segundo mes se acercaba rápidamente. Quizás porque muchas cosas parecían haber sucedido en tan poco tiempo, parecía como si ya hubiera pasado un año. — Bueno, ¿bebemos té primero? Aquí hay una casa de té perfecta. Ante su sugerencia, los dos hombres asistieron en silencio. Los tres pasaron por la calle central donde se encontraba una estatua gigante del Príncipe Víctor y luego entraron a la casa de té. Pidió un pastel y lo combinó con té negro de alta calidad. El administrador de la villa del Duque dijo que esta casa de té está de moda. Isabella escuchó conversaciones de las personas sentadas atrás. — ¿Has oído hablar de la primera princesa del Reino Lillith? — Escuché que intentó envenenar al príncipe. — …y luego ella se escapó del reino Lillith. Ella también estaba en una lista de personas buscadas aquí. La historia del Reino Lillith parecía haber interesado mucho a la gente, tal vez porque el Reino estaba directamente adyacente a Arpeon. Isabella también tenía curiosidad por saber más. La princesa que intentó envenenar al Príncipe heredero y huyó del Reino fue Seria, la protagonista femenina. Los hechos ocurrieron debido a la conspiración de su Reina, la madrastra de Seria. El Príncipe heredero era hijo de la madrastra, la Reina. El tonto Rey cayó perfectamente en el gran plan de la Reina y consideró a Seria como una espina en su ojo. En la novela original, el Archiduque Kyar había vengado a Seria por esto, pero eso fue en un futuro lejano. Isabella sintió pena por la protagonista femenina, que se había convertido en fugitiva y deambulaba solo por el Imperio Acnis. — Su alteza. –Llamó al Duque Kyar con cuidado y él arqueó una ceja. — ¿Conoces el Reino Lillith? — No estoy interesado en un Reino tan pequeño. ¿Por qué? Si lo quieres… — No. No sé. No lo recuerdo. No tenía idea de por qué la historia fluía continuamente de esta manera, y era su culpa esperar una conversación normal con él. Mientras tanto, salió el té negro y el pastel que habían pedido. — Vaya, es tan delicioso. –Exclamó Kyle. Sus ojos se abrieron al instante que probó la comida. — ¿Bien? Se adapta a mis gustos. Pacería encajar con el gusto del Duque Kyar a pesar de que era quisquilloso. Se comió el pastel y el té que ella eligió sin quejarse. Después de disfrutar de los deliciosos postres, las tres personas salieron de la casa de té y caminaron hasta una tienda de medicamentos cercana. Los ojos de Isabella se agrandaron como platos mientras miraba con entusiasmo los diferentes tipos de hierbas en la mesa de medicinas. — Oh, esta hierba está aquí. Nunca pensó que encontraría aquí una hierba preciosa que se parecía l ginseng. Era una hierba difícil de adquirir, pero parecía que una suerte inesperada la había seguido. — ¿Cuánto cuesta esta hierba? Isabella preguntó al dueño de la farmacia el precio de las hierbas. [Traducción: Sori]