Escapando De La Obsesión Del Archiduque Del Norte

Capítulo 22

Isabella hizo las maletas con antelación y se acostó más temprano de lo habitual. Estaba un poco decepcionada al pensar que mañana regresaría al Castillo Rubella en el Reino del Norte. El viaje fue más divertido de lo que pensaba. Bueno, excepto por el baile de Víctor, fue un viaje perfecto. Isabella había recordado el viaje de buen humor hasta quedarse dormida. ¿Cuánto tiempo durmió? Isabella se despertó y sintió una repentina oleada de dolor que la hizo morderse los labios. De repente sintió un tremendo calor en la herida en forma de llama en su hombre. — ¡Isabella! ¿Estás bien? ¡La extraña herida en tu piel está brillando! Se despertó de su siesta y fue a su lado inmediatamente. Gritó mientras flotaba a su alrededor. Isabella se levantó de la cama y se tambaleó hacia el espejo. De hecho, su herida brillaba en el cuarto oscuro. Cuando el dolor se hizo más intenso, se agarró de la silla frente al espejo. Se volvió más fuerte e insoportable. Isabella ni siquiera podía recuperarse debido a las dolorosas quemaduras que palpitaban en la herida. — ¡Puedo sentir la fuerte energía del fuego en esa herida! Escuchó el fuerte grito de Ignis, lo que la obligó a tocar la herida con manos temblorosas. En un instante, la luz de la herida desapareció y el terrible dolor que la molestaba disminuyó. — ¡Isabella! — Ignis, ya está bien. No tienes que preocuparte. No tenía idea de por qué seguía sintiendo dolor en esa herida en particular. Isabella encendió la lámpara y miró fijamente la herida en forma de llama en su hombro. Cuando la luz se desvaneció, el dolor se fue con ella. ¿Qué es esa luz? Isabella negó con la cabeza. Ella había agonizado por esto durante mucho tiempo. Solo pensar en ello no significaba que las respuestas a sus preguntas aparecieran de repente. Finalmente Isabella dejó de profundizar más y volvió a la cama. Sin embargo, ya no podía conciliar el sueño. Quizás sea porque ya se había despertado. Después de comprobar la hora y darse cuenta de que era más de medianoche, se levantó lentamente de la cama. — Ignis, iré a dar un paseo. Supuso que volvería a quedarse dormida si pudiera mover un poco su cuerpo. Abrió la puerta del dormitorio y caminó con cuidado. En el instante en que abrió la puerta principal y salió del jardín, se sintió renovada. La luna estaba llena y brillante y le resultaba fácil caminar por el jardín sin luces. — ¿Por qué no estás durmiendo? –Escuchó una voz familiar detrás y se dio cuenta que era el Duque Kyar. Miró sorprendida por encima del hombro y vio al Duque parado allí, sosteniendo una lámpara. — ¿No se supone que deberías estar durmiendo? Él asintió lentamente ante su embarazosa pregunta. — No duermo mucho. Dijiste que te acostarías temprano. ¿Por qué viniste al jardín a esta hora? — Me acabo de despertar y no pude dormir bien. El jardín aquí es hermoso. Isabella estuvo ocupada durante todo el viaje, por lo que no podía darse el lujo de mirar el jardín de la villa. Ahora sabía por qué Ignis le gustaba estar en ese jardín. — Ojalá hubiera un jardín como este en el castillo de Rubella. — Haré un invernadero tan pronto como regresemos. Sacudió rápidamente la cabeza ante la franqueza del Duque Kyar, se olvidó del hecho de que no debería expresar ningún deseo suyo delante de él. — No tienes que hacer eso por mí porque estoy a punto de dejar el castillo. La expresión del Duque Kyar se endureció cuando ella le dijo la verdad. — Lo sé, pero no tienes que hacer eso. Se produjo un silencio incómodo entre los dos. — El joven Maestro Kyle debe estar durmiendo, ¿verdad? Isabella cambió el tema a Kyle inmediatamente ya que no podía soportar más el incómodo silencio. — Estoy seguro de que está durmiendo. Es tarde. El Duque Kyar miró hacia la habitación de Kyle para comprobar si las luces estaban apagadas. — Así es. El Maestro Kyle estaba muy cansado antes, pero creo que su rostro se volvió más alegre debido a este viaje. Isabella miró al Duque Kyar al recordar las ricas y variadas expresiones que había tenido Kyle. — Quería agradecerle por venir de viaje con nosotros. Ella le sonrió y el rostro del Duque Kyar se quedó en blanco por un momento antes de fruncir el ceño. — No sonrías así. – Dijo con un gruñido bajo, e Isabella suspiró para sus adentros mientras lo miraba fijamente. Él le había pedido que sonriera en el pasado pero, por su vida, no entendía por qué de repente le dijo que no volviera a hacer. — Perdón por sonreírte… —…si sonríes, me estás poniendo difícil dejarte ir. El Duque Kyar la interrumpió y los ojos azules de Isabella temblaron cuando él se acercó. Nuevamente se produjo un incómodo silencio entre ellos. Ambos se quedaron en el jardín, mirándose sin decir nada mientras los grillos cantaban fuertemente de fondo. — Creo que debería irme. Esta vez fue ella quien rompió el silencio primero. Él asintió en silencio. — Buenas noches. –Saludó Isabella antes de darse la vuelta lentamente y caminar hacia la mansión. El Duque Kyar la siguió en silencio, iluminando su camino con la lámpara que llevaba. ¿Fue porque era el último día de su viaje? Por alguna razón, el arrepentimiento surgió en su corazón. *** Nuevamente, el Duque Kyar usó la torre de teletransporte cuando regresaron de Arpeon al Castillo Rubella desde el Reino del Norte. Era su segunda experiencia de teletransportación, pero Isabel todavía sufría mareos. Fue una suerte que hubiera usado la torre de teletransporte con el estómago vacío. El viaje de “cinco días y cuatro noches” había terminado y ella estaba preparada para que su vida diaria volviera a la normalidad. Isabella redujo su tiempo de sueño y continuó estudiando el antídoto que le prometió al Duque Kyar durante sus vacaciones en Arpeon. También había leído más de dos tercios de los libros que le había regalado el Duque. Ahora que había reunido más de diez hierbas, Isabella pensó que podía empezar a crear la cura. Mientras tanto, las vacaciones de Kyle también habían terminado. La noche antes de regresar a la academia, Kyle había visitado a Isabella en su habitación. — ¿Cómo va la investigación para la desintoxicación de mi tío? Kyle preguntó preocupado, e Isabella sonrió y asintió. — Sí. Todavía tengo otras hierbas que buscar, pero creo que mi investigación terminará en la primavera. Sin la ayuda del Duque Kyar, no habría realizado su investigación rápidamente. La gran cantidad de libros que había coleccionado para ella la ayudó mucho. También pudo recopilar información sobre las nuevas hierbas mientras leía el libro. Mientras estudiaba varias hierbas que no estaban escritas en el cuaderno de Isabella, obtuvo muchas ideas para crear algunos medicamentos. Desde fuera, parecía apropiado decir que los demás no podían adquirir sus hábitos ni ella podía dárselos. Ella pensó que simplemente estaba continuando con el trabajo anterior que había realizado aquí en su mundo original. Afortunadamente, se dio cuente de que este trabajo era perfecto para ella. — Sé que no estarás aquí en mis próximas vacaciones. — Tienes razón. Tengo que irme. Si todavía estaba aquí para las próximas vacaciones escolares de Kyle, solo significaba que no había logrado crear la cura. Isabella esperaba que tal tragedia no ocurriera. Odiaba que la vida del Duque Kyar estuviera ligada a estas emociones falsas, y tampoco quería dejarse llevar por esas emociones que no eran reales. — Eso es muy malo. — Te escribiré más seguido mientras estés en la Academia. Tengo que seguir enviándote la medicina. — Gracias hermana. Estaré aquí todos los fines de semana antes de que te vayas. Los ojos de Isabella se abrieron cuando Kyle le dijo que vendría al Reino del Norte todos los fones de semana. — ¿Qué? ¿No está demasiado lejos? Escuché que viajar en carruaje tomaría diez días para llegar… — Puedo usar la torre de teletransporte. Isabella rápidamente sacudió la cabeza cuando Kyle dijo que usaría la costosa torre de teletransporte todos los fines de semana. — No tienes que hacer eso. No me cuesta ni un centavo o dos. — Está bien porque tengo mucho dinero ahorrado. — Pero es un poco extraño que lo visites todos los fines de semana. — Entonces, ¿estaría bien visitarte cada dos semanas? Isabella hizo una mueca torpe ante Kyle, quien la miró con ojos desesperados. En momentos como este, se daba cuenta de que su aspecto era similar al de su tío el Duque Kyar. Odiaba seguir rechazando a Kyle porque sabía que el niño tenía hambre de afecto. Como faltan dos meses para la primavera, pensó que estaría bien que él la visitara una vez cada dos semanas. — Sí claro. — Es decepcionante que no podamos vernos durante dos semanas, pero prométeme tendrás que salir conmigo cuando regrese. — Lo haré. Mantente siempre saludable, por favor. Isabella le entregó la medicina que preparó a Kyle con anticipación. — Es un medicamento para un mes. Si vienes al castillo la próxima vez, lo haré por ti otra vez. — Gracias hermana. Isabella miró cálidamente a Kyle cuando él le sonrió. Ella extrañaría más a Kyle si dejara este lugar. Así como Kyle se encariñó con ella, ella también se encariñó con Kyle. *** Poco después de que Kyle regresara a la Academia, el Duque Kyar también partió para una importante expedición para derrotar las bestias. Isabella resultó herida la última vez, y fue una suerte de que no insistiera en ir con él esta vez. Al quedarse sola en el castillo de Rubella, Isabela se sumergió en su investigación para encontrar la cura. — ¡Lo encontré! Isabella gritó emocionada cuando descubrió otra hierba desintoxicante y rápidamente lo anotó en su cuaderno. — ¿Encontraste una nueva hierba? Todavía te quedan ocho, ¡Isabella! ¡Te sangra la nariz! Ignis graznó sorprendido e inmediatamente voló a su lado. Isabella echó la cabeza hacia atrás apresuradamente cuando encontró la sangre goteando sobre el libro que estaba leyendo. — ¿Estás bien? Ignis estaba preocupada cuando comenzó a taparse la nariz con un pañuelo y dijo –Estoy bien. Ahora que lo pienso. Parecía que hacía mucho tiempo que no le sangraba la nariz. Su fuerza física se había debilitado porque no había dormido bien estos días. De la nada, la puerta de su dormitorio se abrió y apareció el Duque Kyar. Cuando encontró a Isabella sangrando, caminó hacia ella con el ceño fruncido. ¿Por qué diablos el duque Kyar, que se suponía que abandonaría el castillo para la expedición de las bestias, todavía estaría aquí? Isabella lo miró perpleja. [Traducción: Sori]