
He Criado Un Buen Hijo
Capítulo 1
HE CRIADO UN BUEN HIJO PR�LOGO -Madre. Una voz baja y temblorosa se quebr� levemente y se qued� en sus o�dos con un sonido muy suave. Abella cerr� los ojos con fuerza ante esa dulce llamada y comenz� a temblar. -�Por qu� est�s llorando? -Beb�? Por favor no hagas esto �de acuerdo? A pesar del llamado tan triste de la madre, el hombre se limit� a levantar suavemente las comisuras de la boca y se sec� las l�grimas con delicadeza. -Yo, yo? Yo soy t� madre? -Shhh, est� bien. Nadie nos est� juzgando. Una mano grande comenz� a rozar el muslo de Abella y empez� a moverse lentamente hacia su lugar secreto. -No puedes hacer esto? Ahora, mirando a su hijo quien ya ten�a el cuerpo de un hombre, Abella comenz� a llorar. Sin embargo, �l se abri� paso entre las piernas de su madre. -Mira mi pene. -Hmmm? Carlyle? -Otras mujeres humanas no pueden abrazarme. Todas ver�n mi pene y se escapar�n diciendo que soy un monstruo. -No? No, no es? -Madre, dijiste que me amabas. Abella suspir� y simplemente baj� la mirada. Luego, como �l dijo, algo abultado y enorme que podr�a considerarse monstruoso mostraba su grandeza al mostrarse erecto frente a Abella. El semen espeso flu�a de la punta del glande color rojo oscuro, y la piel gruesa estaba llena de protuberancias que daban la impresi�n de que no era humano. -�Mi madre tambi�n piensa que soy un monstruo? -�Carlyle?! -Mi madre es terrible conmigo? Me siento como un monstruo con un pene como este. �Por esa raz�n tambi�n me est�s evitando? -Oh, sabes que no es as�. Beb�, por favor? Carlyle baj� su gran cuerpo y susurrando dijo: -Entonces madre. -Ahh? Ugh? El peque�o se hab�a convertido en hombre de gran tama�o como si siempre hubiera sido as�. En ese momento era dif�cil para Abella recordarlo como un ni�o. -Por favor, perm�teme poner mi pene en la linda vagina de mi madre. Tan pronto como termin� de hablar, toc� sus labios suaves y un breve silencio apareci�. Abella sab�a que esto era algo que se supon�a no deb�a hacer con su hijo, pero estaba tan confundida que no pod�a apartarlo, solo suspir� y acept� el beso. -Si madre no me da permiso, no tendr� m�s remedio que encerrar a mi madre y meterle i pene a la fuerza. Incluso en la habitaci�n oscura, los ojos rojos de Carlyle brillaban intensamente. -No quiero cometer tal desobediencia. Sus manos tocaban cada parte mientras vagaban sobre la delgada ropa interior que cubr�a su vagina. Luego, frot� suavemente el cl�toris que sobresal�a de su ropa interior. -Ahhh? Abella mov�a su cuerpo mordiendo su labio con fuerza sintiendo un placer vertiginoso. -�Me odias tanto? -No, no? No beb�? Yo? Abella, que reflexivamente neg� el placer que sent�a, lo llam� 'beb�' como de costumbre. Entonces la expresi�n de Carlyle cambi� sutilmente. -Ya no soy un beb�. Sin duda, su apariencia ya no era la de un beb�. Con una altura de m�s de 190 cent�metros y hombros anchos, era como una bestia de las monta�as. Su pecho firme y abdominales prominentes como si hubiesen sido tallados, eran los de un hombre que ya hab�a alcanzado su edad adulta. Adem�s, en su pene parec�a fluir gran cantidad de sangre y se manten�a erecto. Parec�a mucho m�s grueso que el delgado antebrazo de Abella, y se ve�a muy intimidante a pesar de que Carlyle solo sosten�a la punta. Abella ni siquiera pod�a imaginar que ese pene pudiera caber dentro de ella. Simplemente neg� con la cabeza y murmur� que no pod�a. -Me gusta mi madre. Carlyle le dijo con voz cari�osa. -As� que, por favor? -Ya? Ya Carlyle? Me gustas, sabes. �C�mo no puedo amarte? A�n llam�ndolo beb�, Abella trat� de empujar su pecho con su peque�a mano. -�C�mo podr�a odiarte?? -Pero me est�s alejando de esta manera. -Eso es? Ella se qued� sin habla y puso los ojos en blanco. Fue muy lindo ver su expresi�n sin saber qu� hacer. Quien parec�a ser m�s joven no era Carlyle, sino Abella. Parec�a tan peque�a e inocente que era dif�cil creer que fuera la madre de un hombre adulto. Pero esa expresi�n vali� la pena para Carlyle. -Ni siquiera soy tu propio hijo, no sal� de la vagina de mi madre. Eso era cierto. Carlyle no era su verdadero hijo. -Entonces no hay ning�n problema. Carlyle sonri� alegremente mientras acariciaba el suave cabello rosa de Abella. -As� que, madre. Por favor, abre las piernas. * * * Traducci�n y Correcci�n: Hisa Raw: Debb