He Criado Un Buen Hijo

Capítulo 106

HE CRIADO UN BUEN HIJO Capítulo 105 * * * —Yo sólo… Sabes que sólo estoy preocupado… Por un momento, tan pronto como sus labios se separaron, Carlyle dijo esas palabras. Luego, antes de que Abella pudiera objetar, fué ahora él quien cubrió su boca con sus labios. —Vamos a casa… —¿En verdad…? Pero dijiste que querías ver las estatuas iluminarse. Abella quería ver qué expresión tenía Carlyle en su rostro, pero no fue fácil debido a la oscuridad. Y a pesar de eso, Carlyle trataba de cubrirse el rostro con uno de sus brazos. —Podemos venir mañana… —¿Tan repentinamente? Pero casi es hora de que las estatuas se iluminen. —Sí pero… Los ojos rojos de Carlyle se movían de un lado a otro, y Abella simplemente inclinó la cabeza como si no pudiera entender. —Pero… No puedo probar a Abella en la calle y frente a otros. Carlyle lo dijo con una cara inocente, como un niño que estaba confesando su amor. —Entonces, Abella lo odiará… Es por eso que es mejor ir a casa… Después de hablar en voz muy baja, Carlyle tomó suavemente con sus dedos a Abella de su ropa. Abella, que escuchó las palabras sin comprender, de pronto entendió el significado y se sonrojó avergonzada. —Eso, eso, e-eso… Ella solo murmuraba, incapaz de responder adecuadamente. Entonces Carlyle la agarró de la mano con cuidado y la condujo lentamente fuera del callejón. —Vamos, Abella… Vamos a casa… ¿Sí? —Eh… Sí vamos… Sí a casa… Vamos… Tan pronto como salieron del callejón, alguien gritó el nombre de Abella con bastante cariño. —¡Abella! ¡Abella! La reacción de Carlyle fue más rápida que la de Abella. Tan pronto como el nombre de Abella salió de la boca de otra persona, de inmediato Carlyle miró a su alrededor con una mirada feroz en su rostro. Gritando el nombre de Abella, se acercaba un hombre que Carlyle nunca había visto antes. Abella, que había estado luchando con un rostro sonrojado, regresó por completo a sus sentidos tan pronto como vio el rostro del hombre que la llamó. —¿Oh, Zeck? —¿Zeck…? Cuando Abella gritó el nombre de ese hombre, Carlyle, que estaba de pie junto a ella no podía ocultar su rostro lleno de disgusto. Zeck caminó entre la multitud y saludó a Abella como si estuviera complacido. —¡Vaya, Abella! ¡Ha pasado mucho tiempo! No sabía que vendrías al Festival de Invierno. ¿Cómo has estado? Zeck continuó saludando a Abella. Pero antes de que Abella pudiera responder, Carlyle intervino primero. —¿Quién eres tú? ¿Un amigo? Carlyle preguntó, abrazando a Abella de la cintura con fuerza. —Es la primera vez que veo tu cara… Entonces Abella respondió con una suave sonrisa. —Oh, es mi amigo que vive al lado. Últimamente no había podido verlo. Ante eso, Carlyle respondió con amargura tirando de la falda de Abella, como si quisiera irse de inmediato. Sin embargo, Abella intercambió algunas palabras más con su amigo Zeck para después irse Gracias a eso, había una sutil expresión de rabia en el rostro de Carlyle. * * * —¡Carl, Carlyle! Tan pronto como entró en la casa, Carlyle empujó violentamente sus labios primero. Avergonzada, Abella trató de apartarlo, pero no lo hizo. Su cuerpo, duro como una roca, estaba junto al de Abella. —¿No estás demasiado cerca? —¿Qué? —... —¿Por qué eres tan amistosa con ese tipo llamado Zeck? —Ah, no… No somos tan cercanos, solo me ha ayudado unas cuantas veces… —No me agrada… La mano grande de Carlyle comenzó a quitar suavemente la capa de Abella. Ella quedó sin nada con que cubrirse en un instante por lo que se estremeció de frío, entonces arrojó dos trozos más de leña a la chimenea. —Yo no te ho amigos del sexo opuesto, así que Abella no debería tenerlos. —No, pero no tengo muchos… Al ver a Carlyle de esa manera, Abella soltó una pequeña carcajada como si no pudiera evitarlo. —No seas tonto. La boca de Carlyle estaba torcida como si estuviera insatisfecho. Abella, que lo miró en silencio, levantó las comisuras de los labios como si tuviera una buena idea y alargó ambas manos para alcanzar a Carlyle. De repente, desató la parte delantera de los pantalones de Carlyle. —¿Abella? Cuando bajó por completo los pantalones y la ropa interior de él, un bulto de carne excitada salió como si lo hubiera estado esperando. Sin dudarlo, Abella agarró el pene lleno de protuberancias de inmediato y llevó sus labios a la punta, de dónde ya salía líquido opaco del amor. Carlyle quiso detenerla, pero ya era demasiado tarde. Abella fue más rápida. La punta del pene ya había sido succionada por la boca de Abella. *** Traducción y Corrección: Hisa Raw: Debb